Infantes de marina brasileños ayudan a Colombia en desminado humanitario

Desde 2015, instructores brasileños están en Colombia con el objetivo de capacitar a los militares de la Armada Nacional en la remoción de minas y artefactos explosivos improvisados del territorio.
Taciana Moury/Diálogo | 18 septiembre 2017

Militares colombianos realizan ejercicios en la Pista de Desminado Humanitario, área que simula un campo minado. (Foto: Marina de Brasil)

El Mayor del Cuerpo de Infantería de Marina de Brasil Fernando de Paula Lima y el Mayor del Cuerpo de Infantería de Marina de Brasil Bruno Tiago Silva dos Santos, se encuentran en Colombia desde el mes de enero, brindando instrucción sobre desminado humanitario a los militares colombianos. El objetivo es contribuir a la formación de militares de la Armada Nacional de Colombia, con el fin de capacitarlos para la tarea de remoción de minas y artefactos explosivos improvisados, que fueron usados durante el período de conflicto interno del país con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Cadetes de la Escuela Naval Almirante Padilla, de Colombia, reciben instrucción práctica de conducta en campo minado del Mayor de la Infantería de Marina de Brasil Bruno Tiago Silva dos Santos. (Foto: Marina de Brasil)

Los militares brasileños se capacitaron en el Batallón de Ingeniería del Cuerpo de Infantería de Marina, una unidad de la Marina de Brasil (MB) que se encarga de dirigir las instrucciones, los adiestramientos y las misiones simuladas y reales de desminado. Allí se llevan a cabo los cursos de Neutralización y Desactivación de Artefactos Explosivos, de Antibomba y de Desminado humanitario.

Según el Coronel Dalton Araújo de Barros, comandante del Batallón de Ingeniería del Cuerpo de Infantería de Marina de la MB, el acuerdo bilateral surgió de la necesidad de la Armada de Colombia de aumentar los efectivos militares capacitados en desminado humanitario. “Esta demanda se solicitó y se hizo efectiva en 2015, cuando la MB envió a dos oficiales al Centro Internacional de Entrenamiento Anfibio en Coveñas, Sucre, por un período de dos años”, dijo el Cnel. Dalton y agregó que, a principios de 2017, el equipo fue reemplazado por los dos oficiales que actualmente están al frente de la misión.

El desafío de las Fuerzas Militares de Colombia es aumentar la efectividad en desminado humanitario, con el fin de cumplir el plazo establecido por el Tratado de Ottawa, firmado en 1997, para concretar la limpieza de los campos minados en todo el país hasta 2021. El Cnel. Dalton mencionó que la Infantería de Marina colabora activamente para que se logre cumplir el plazo, así como también para reducir el sufrimiento de los colombianos. “Esas armas letales dificultan el desarrollo económico y social e impiden a la población civil el derecho de circular libremente”, resaltó.

Curso de desminado humanitario

Los militares brasileños coordinan los cursos de técnico de desminado básico, líderes de desminado humanitario y supervisores del mismo. Según el May. Fernando Lima, cada curso se lleva a cabo dos veces al año. “El Cap. de Corb. Bruno Tiago y yo realizamos la instrucción, la capacitación teórica y práctica; también auxiliamos en el desarrollo y perfeccionamiento de doctrina de la Armada Nacional de Colombia mediante la creación y revisión de documentos operacionales”, dijo.

Inicialmente se les da a los estudiantes la base teórica en el aula, después se ponen en práctica los conocimientos por medio de ejercicios en el terreno, denominados “Pista de desminado humanitario”. El lugar simula un campo minado, con las mismas condiciones y tipos de artefactos que se encuentran en los frentes de trabajo. El May. Fernando Lima explicó que la parte práctica equivale a aproximadamente el 70 por ciento del tiempo total del curso. “Se hace el seguimiento y la evaluación de los alumnos en todo momento, de manera que al final del curso podamos tener la seguridad de que lograron graduarse y de que tienen las condiciones necesarias técnicas, físicas y psicológicas para trabajar en las actividades de desminado humanitario”, aseguró.

De acuerdo con los instructores brasileños, durante las clases prácticas se somete a los alumnos a condiciones todavía más difíciles que en una situación real. “El objetivo es hacer que los alumnos ejecuten adecuadamente los procedimientos operacionales para que estén preparados para responder a cualquier situación que se les presente en su rutina de trabajo”, explicó el May. Bruno Tiago.

Desde 2015, cuando empezó el acuerdo bilateral, fueron ya instruidos 329 técnicos en desminado; 39 solo en 2017 y 46 líderes de desminado humanitario. Además de la instrucción propiamente dicha, la misión incluye la difusión del tema sobre minas terrestres y explosivos improvisados entre los militares colombianos, por medio de conferencias y cursos en instituciones de enseñanza, como la Escuela Naval de Oficiales y el Curso de Cabos y Sargentos. “Aproximadamente unos 500 militares ya recibieron los conceptos básicos en las unidades de enseñanza desde enero de [2017]. Puede que esos militares tengan que enfrentar este problema en algún momento de su vida operativa”, explicó el May. Fernando Lima.

El Mayor de la Infantería de Marina de Brasil Fernando de Paula Lima enseña instrucción de detectores a los alumnos del curso básico de Desminado Humanitario. (Foto: Marina de Brasil)

La misión amplía la capacidad operacional de los militares brasileños

Para los infantes de marina de la MB que están en Colombia, la misión representa una oportunidad de ganancia operacional y personal. “Es un sentimiento noble el saber que uno está contribuyendo de alguna manera para un mundo mejor, más seguro. Una mina que se retira del terreno representa la vida de una persona que se ha salvado. Por lo tanto, es una víctima menos. En ese contexto, nuestra motivación es siempre alta”, subrayó el May. Bruno Tiago.

El May. Bruno Tiago recordó los desafíos iniciales durante el período de adaptación y adecuación a la doctrina y a las peculiaridades del país. A pesar de eso, según él, la productividad fue muy satisfactoria. “La tendencia ahora es que aumente nuestra eficiencia y, cuando decimos eficiencia en desminado humanitario, resaltamos que los técnicos en desminado van a trabajar cada vez más capacitados y seguros”, garantizó.

Por otro lado, el May. Fernando Lima subrayó la ganancia operacional conquistada durante la misión. “Tengo contacto con nuevos tipos de artefactos explosivos, usados por las FARC, en el largo conflicto vivido por Colombia, país que comparte frontera con nosotros. Eso nos proporciona una ganancia operativa muy grande, que aumenta nuestra respuesta ante este tipo de amenazas”, destacó.

El May. Fernando Lima también recordó la buena convivencia con la Armada Nacional de Colombia. “Están muy agradecidos por el apoyo que prestamos a su país y siempre listos para apoyarnos en las necesidades que surjan para un mejor desarrollo de los cursos”, dijo.

El Cnel. Dalton también destacó las ventajas de la misión para la capacitación de los militares brasileños. “El intercambio de experiencias con los militares colombianos, adquiridas durante 50 años de guerra en el interior de su propio país, con una amplia experiencia en artefactos explosivos improvisados, es una excelente oportunidad. Además, este contacto es muy importante para estrechar los lazos de amistad entre los dos países, que facilitarán futuros acuerdos de cooperación en todos los niveles y áreas”, afirmó.

Consecuencias de los terrenos minados en Colombia

Colombia es uno de los países con mayor contaminación de minas, según la Organización de las Naciones Unidas. Desde 1990 hasta junio de 2017 hubo 11.487 víctimas de los artefactos explosivos, entre las cuales se encontraban 4.458 civiles y 7.029 militares; de ese total, 2.208 fueron fatales, de acuerdo con información de la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal – Descontamina Colombia, órgano oficial colombiano que trata el tema de desminado.

De acuerdo con el Cnel. Dalton, ya se destruyeron 5.328 artefactos explosivos encontrados en los campos minados y se limpiaron más de dos millones de metros cuadrados del territorio colombiano. Colombia posee 1.123 municipios, de los cuales 688 tienen registro confirmado de contaminación. “De ese total, solo cinco se limpiaron. Ya se están desminando otros 25 municipios y 67 están en proceso de investigación para confirmar las sospechas de contaminación. Es decir, todavía faltan 596 municipios que necesitan algún tipo de intervención de los técnicos en desminado”, afirmó.

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