Ejército de Brasil realiza graduación de 86 guerreros de selva

El curso, que se desarrolló en tres etapas a lo largo de 10 semanas, adiestra a los militares para la supervivencia y el combate en el ambiente de la selva amazónica.
Andréa Barretto/Diálogo | 10 octubre 2017

Capacitación y Desarrollo

Los alumnos del Curso de Operación en la Selva se adiestran en un área dentro de la selva amazónica durante 10 semanas. (Foto: Equipo COMSOC CIGS)

El 20 de septiembre, los 86 alumnos del Curso de Operaciones en la Selva (COS) obtuvieron el diploma que los certifica como “guerreros de selva”. La graduación se llevó a cabo en la sede del Centro de Instrucción de Guerra en la Selva (CIGS), en Manaos, después de 10 semanas de actividades. Dentro de ese grupo de combatientes había militares de las fuerzas armadas, profesionales de la policía militar y también militares de países amigos.

Los militares practican tiro dentro de la selva, donde la distancia del blanco generalmente es mucho más corta que en otros ambientes. (Foto: Equipo COMSOC CIGS)

Conocido por su rigor en cuanto a la exigencia hacia los alumnos, el curso contaba con 115 militares efectivamente matriculados cuando se inició el 10 de julio. Las dificultades a lo largo de las jornadas fueron provocando las bajas.

“Tuvimos un aprovechamiento del 73 por ciento en esta edición del curso. Fue un muy buen promedio”, afirmó el Teniente Coronel del Ejército de Brasil (EB) Alexandre Amorim de Andrade, jefe del Departamento de Enseñanza del CIGS. “Esta tasa es cada vez más alta, porque la selección de los participantes también ha sido cada vez mejor”, afirmó.

El COS tiene lugar dos veces al año: uno durante el primer semestre y el otro en el segundo. Solo los militares que sirven en unidades donde existe la selva amazónica pueden ser candidatos, además de militares extranjeros de países con los que Brasil mantiene buenas relaciones. Para eso pasan inicialmente por pruebas físicas en sus lugares de trabajo: natación, carreras, barra, escalada en cuerda y pista con obstáculos.

Después, ya en la sede del CIGS, pasan por una evaluación médica y repiten las mismas pruebas, además de realizar un test de conocimientos militares una semana antes de que empiece el curso. Una vez que fueron aprobados, cada uno retira el nombre del uniforme y el distintivo de rango y graduación. En su lugar, reciben una banda blanca en la boina con un número. Durante los dos meses y medio próximos, el número será su nuevo nombre.

“Se hace esto para mostrar que todos los alumnos son iguales, allí no hay jerarquía entre los alumnos”, declaró el Capitán del EB Rafael Cristofari, que fue el alumno número uno y es oficial de operaciones del Comando de Frontera Amapá y del 34.º Batallón de Infantería de Selva.

Abandonos

El Tte. Cnel. Amorim dijo que las desvinculaciones voluntarias tuvieron que ver con las limitaciones físicas de algunos militares, así como también con las limitaciones técnicas. Otros abandonaron el curso por cuestiones emocionales, como extrañar a la familia; hubo un alumno que no pudo seguir adelante porque se rompió la clavícula y ya no podía llevar la mochila.

También hubo un tercer motivo: la falta de aprovechamiento técnico. “Para medir el aprovechamiento se hacen constantes evaluaciones a lo largo del curso. Por lo tanto, el alumno tiene que obtener un estándar mínimo deseado en cuanto a las habilidades del guerrero de selva. De no alcanzar este estándar, es posible que se le dé de baja”, agregó el Tte. Cnel. Amorim. Esa decisión se toma luego de discutir el tema con el consejo de enseñanza del curso.

En la imagen, el equipo de instrucción y apoyo del Curso de Operaciones en la Selva. Al centro, el Coronel del Ejército de Brasil Nilton de Figueiredo Lampert, comandante del Centro de Instrucción de Guerra en la Selva. (Foto: Soldado del EB Rudolph Prince Toney Couchman, Equipo COMSOC CIGS)

El Cap. Cristofari dijo que estaba determinado a llegar al final del curso. La idea de abandonar no se le ocurrió pero, para él, lo más difícil de superar no fueron las actividades extenuantes ni tampoco la falta de sueño, sino el estar lejos de la familia. “Eso es lo que más afecta, principalmente a los militares casados y con hijos”, confesó el guerrero de selva.

En las 10 semanas de adiestramiento, los alumnos del COS sólo pueden tener contacto con el exterior por teléfono, en los períodos de descanso, que tienen lugar durante el paso de una etapa a otra del curso. Los períodos libres varían de 12 a 36 horas y sirven, principalmente, como un tiempo para que el militar lave su uniforme y cuide su material. En el transcurso de las actividades, cuando es necesario, los instructores también permiten intervalos más cortos, de hasta 24 horas.

De lo sencillo a lo complejo

La estructura de enseñanza del COS contempla tres etapas. La primera se llama Vida en la selva, y dura una semana y media, cuando al alumno se le presentan las principales características del ambiente amazónico. Desarrollar la actividad de supervivencia en la selva es el objetivo de esta etapa inicial del curso.

A continuación, viene la etapa de Técnicas especiales. En dos semanas y media, los alumnos aprenden técnicas, tácticas y procedimientos vinculados a las habilidades de orientación, natación y tiro, necesarias para emprender una operación en la selva. “La cuestión de la natación es muy importante, porque en la Amazonia deben realizar muchos desplazamientos por medio de los ríos”, subrayó el Cap. Cristofari. La orientación es la capacidad de localizarse y desplazarse de un punto a otro teniendo en cuenta las peculiaridades de la selva, donde no existen puntos claros de referencia, lo que obliga al alumno a apoyarse en la brújula y el mapa.

En la selva, la distancia en la cual se puede localizar el blanco es mucho más cercana que en otro ambiente, afirmó el Cap. Cristofari. “En un ambiente como el bosque desértico, por ejemplo, podemos ver un blanco a 500 metros de distancia. La vegetación es muy tupida en la selva y solo logramos ver el blanco que está a más o menos 20 metros”, explicó. Por lo tanto, esas particularidades se trabajan con los alumnos, para que puedan aprender a emplear la mejor forma de armamento.

El punto culminante del curso es la tercera etapa, que se enfoca en la realización de operaciones durante seis semanas. Empieza con entrenamientos más sencillos, relacionados a patrullas de reconocimiento, y avanza hacia misiones más complejas, abarcando todas aquellas que con frecuencia se desarrollan en esa zona amazónica, en especial en las partes de frontera. “Son simulacros de situaciones que el alumno vivirá posteriormente cuando vuelva a la tropa”, aclaró el Tte. Cnel. Amorim.

Interés internacional

La buena reputación del COS llega al exterior y desde hace muchos años el CIGS recibe militares extranjeros que se adiestran junto a los brasileños. Sin embargo, a partir de 2016 se creó un adiestramiento enfocado exclusivamente a extranjeros: la Práctica Internacional de Operaciones en la Selva.

Ahora esta práctica se llama Curso Internacional de Operaciones en la Selva (CIOS) y tiene una duración de cinco semanas, del 9 de octubre al 17 de noviembre, en lugar de cuatro, como había sido en 2016. El Tte. Cnel. Amorim dijo que el Comando Militar de la Amazonia invitó a 35 países para participar en el CIOS. Estados Unidos y Perú ya han confirmado el envío de militares.

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