Ejército Brasileño asume responsabilidad de seguridad de Río de Janeiro

El Gobierno brasileño decretó la intervención federal en Río de Janeiro y designó a un general del Ejército Brasileño para comandar las operaciones de combate a la violencia.
Andréa Barretto/Diálogo | 16 abril 2018

Amenazas Transnacionales

El Ejército Brasileño fortaleció el combate a la violencia en las favelas de Río de Janeiro, tras el decreto de intervención federal emitido el 16 de febrero de 2018. (Fotos: EBC-Agência Brasil)

El 16 de abril de 2018 se cumplen dos meses desde que el Ejército Brasileño (EB) tomó la determinación de asumir la responsabilidad por la seguridad pública de Río de Janeiro. La medida, autorizada por el presidente de Brasil, estuvo motivada por la escalada de violencia en el estado de Río de Janeiro. La situación es en particular grave en la capital homónima, donde radican los principales grupos narcotraficantes del país.

La intervención de un estado por parte del Gobierno federal es un procedimiento previsto en la Constitución, ley suprema del país, con el objetivo de restablecer el orden en situaciones específicas. El General del EB Walter Souza Braga Netto, jefe del Comando Militar del Este, fue designado para asumir el cargo de interventor federal en Río de Janeiro.

En su calidad de interventor, el oficial está subordinado solo al presidente y está facultado para controlar la policía civil y militar, el cuerpo militar de bomberos y el sistema penitenciario de Río de Janeiro. Es la primera vez que se decreta una intervención federal en Brasil. La medida busca “recuperar la capacidad operativa de los órganos de seguridad pública y reducir los índices de delincuencia en el estado de Río de Janeiro”, afirmó el Gral. Braga Netto en una rueda de prensa en febrero de 2018, días después de asumir el cargo.

Las primeras operaciones se enfocaron en realizar inspecciones en las cárceles y proporcionar apoyo militar a las operaciones de la policía en algunas favelas de Río de Janeiro. Hacia finales de marzo de 2018 el patrullaje se extendió a otras regiones de la ciudad, tales como puntos turísticos y avenidas con gran circulación de peatones y vehículos. Durante la primera semana de abril, los infantes de marina se integraron a la fuerza operativa, lo que marcó el inicio de la participación de la Marina de Brasil en la intervención federal.

También fueron efectuadas operaciones de bloqueo, control y fiscalización en autopistas, con movilizaciones conjuntas de militares, policías estatales, la Fuerza Nacional de Seguridad y la Policía Vial Federal. La finalidad es contener la frontera de Río de Janeiro y evitar que los delincuentes huyan hacia otros estados.

Reestructuración

El Gral. Braga Netto instaló un Gabinete de Intervención Federal (GIF) para coordinar las operaciones. Su estructura reúne a representantes de distintos organismos de seguridad pública y está presidida por el Teniente General del EB Mauro Sinott Lopes. Durante las Olimpíadas de 2016, el Tte. Gral. Sinott estuvo al frente del Comando Conjunto de Prevención y Combate al Terrorismo.

Desde mediados de marzo 2018, los equipos del gabinete están realizando inspecciones en instalaciones de las policías militar y civil. “Las visitas forman parte del programa de inspección destinado a formular un diagnóstico de las unidades de seguridad, y a continuación encontrar soluciones para aumentar la capacidad operativa de cada una de ellas”, informó en una nota enviada a la asesoría de comunicación del gabinete.

Con el objetivo de aumentar la capacidad operativa de la policía, fue establecido un programa de capacitación de los efectivos policiales. “Iniciamos un ejercicio que queremos que continúe. Cuando enviamos a un agente del orden público a la calle para que ejerza una operación obligatoria en nombre del ejercicio de la soberanía, ese agente debe estar preparado”, destacó el Tte. Gral. Sinott.

El Gabinete de Intervención Federal, presidido por el Teniente General del Ejército Brasileño Mauro Sinott Lopes, inspecciona un batallón de la Policía Militar en Río de Janeiro. (Fotos: EBC-Agencia Brasil)

En su primera etapa la capacitación fue enfocada en preparar a 20 instructores, quienes a su vez deberán transmitir los conocimientos a sus respectivos organismos policiales. “[La iniciativa] promueve la homogeneidad en la capacitación y ayuda a restablecer la autoestima del agente policial”, afirmó el Tte. Gral. Sinott. Las aulas de la Práctica de Aplicaciones Tácticas incluyeron teoría y práctica, así como también entrenamiento de tiro y técnicas de avance en espacios confinados.

En la segunda semana de abril de 2018 se inició otra etapa de la capacitación, de la cual participaron algunas unidades policiales estratégicas de Río de Janeiro. La labor se inició con el 14.º Batallón de la Policía Militar que opera en Bangu, barrio de la zona oeste de la ciudad de Río de Janeiro. Esa parte de la ciudad está controlada por el Comando Vermelho (Comando Rojo), una de las principales organizaciones narcotraficantes del país.

Condiciones

Para garantizar la ejecución de las operaciones de intervención en Río de Janeiro, se deberán destinar US$350 millones. De acuerdo con el decreto que instituyó la medida, podrá seguir vigente hasta el 31 de diciembre de 2018.

Para ofrecer mejores condiciones de trabajo a los efectivos de la policía el GIF recibió 16 500 equipos no letales, como donación de un fabricante brasileño de productos de defensa. El material se enviará a la Secretaría de Estado de Seguridad de Río de Janeiro, e incluye entre otros artículos diez kits de pistolas eléctricas paralizantes, 500 granadas manuales de gas lacrimógeno con chip de rastreo y 10 lanzadores de municiones no letales.

Asimismo, la Secretaría recibió armas letales (100 fusiles y 100 000 municiones) donadas también por empresas brasileñas del sector de defensa. El EB afirmó que destinará el material a las unidades policiales; además aseguró que ya había autorizado la entrega a la Policía Civil de 15 fusiles AR-10, que fueron confiscados en el aeropuerto de Río de Janeiro.

El EB también efectuó la donación de equipos para el cuerpo policial carioca. En marzo de 2018, el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), tropa elite de la Policía Militar de Río de Janeiro, recibió tres vehículos blindados Urutu. Los vehículos habían sido utilizados por los militares brasileños en la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití.

Para que los vehículos pudieran integrarse en el aparato policial, la pintura de camuflaje típica del EB fue cubierta con pintura negra, y se colocó la insignia del BOPE. Además, fueron eliminadas las ametralladoras con las que venían equipados, para reducir su capacidad mortal de acuerdo con las necesidades de las operaciones urbanas.

La operación militar durante los primeros dos meses de intervención federal en Río de Janeiro se caracteriza por los esfuerzos para fortalecer las instituciones de seguridad pública y disminuir la violencia. Por el momento, el Gral. Braga Netto considera que el impacto más duradero dependerá de la evolución de los demás sectores sociales. “Para que los resultados se extiendan y sean permanentes, también tendremos que proponer la adopción de otras iniciativas por parte de sectores del Gobierno y de la sociedad, tales como proyectos de inclusión social y oferta de servicios públicos”, afirmó. “La seguridad pública es una exigencia que no se resuelve solo con el trabajo policial.”

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