Ejército Brasileño intensifica fiscalización de venta de armas y municiones

En 2017 la dirección responsable del control de armas y municiones llevó a cabo seis operaciones, en el mayor esfuerzo en años recientes concentrado en la fiscalización
Patrícia Comunello/Diálogo | 22 febrero 2018

Capacitación y Desarrollo

Equipos del Servicio de Fiscalización de Productos Controlados en la 12.ª Región Militar de Brasil revisan componentes de explosivos en un establecimiento. (Foto: SFPC/12ª RM, Ejército Brasileño)

En 2017 el Ejército Brasileño (EB) realizó seis operaciones para hacer frente a irregularidades en la venta de armas de fuego, municiones y explosivos en Brasil. La Dirección de Fiscalización de Productos Controlados (DFPC) del EB afirmó que fue la mayor movilización de las Fuerzas Armadas de los últimos tres años. Las operaciones incluyeron a los órganos de seguridad, orden público y las agencias gubernamentales,  y estuvieron entre las más importantes desde la promulgación de la Ley 10 826, en 2003, conocida como el Estatuto del Desarme.

Militares brasileños revisan las instalaciones donde se guardan explosivos en un área fiscalizada por el Servicio de Fiscalización de Productos Controlados en la 12.ª Región Militar. (Foto: SFPC/12ª RM, Ejército Brasileño)

 

“Procuramos evitar que haya desvíos y que los productos controlados caigan en manos equivocadas, como son las organizaciones criminales”, destacó el Coronel del EB Walter Augusto Teixeira, jefe del Centro de Operaciones de Productos Controlados de la DFPC (COPCON/DFPC), con sede en Brasília. La dirección coordina el Sistema de Fiscalización de Productos Controlados. En 2017 el COPCON/DFPC visitó, por primera vez en 14 años de vigencia del estatuto, a todas las empresas registradas en el Sistema de Gestión Militar de Armas (SIGMA), que reúne a personas físicas y jurídicas autorizadas por el EB para operar con productos controlados.

 

Las iniciativas de 2017 incluyeron las operaciones Alta Presión IV (Operação Alta Pressão IV) y Alta Presión V (Operação Alta Pressão V), que fiscalizan lugares de venta de armas y municiones. También se realizaron otras cuatro operaciones: Fusible III (Rastilho III), que fiscaliza la venta de explosivos y materiales relacionados a estos; Nitrógeno II (Azoto II), que supervisa la venta de nitrato de amonio, un producto químico que puede ser utilizado en la fabricación de explosivos; Impacto, que inspecciona el funcionamiento de clubes de tiro y tiradores; y Dinamo V, que se enfoca en la cadena de producción de explosivos.

 

Un estudio exclusivo realizado por el COPCON/DFPC para Diálogo señaló que las seis operaciones sumaron 602 fiscalizaciones, ocho encarcelamientos y una interdicción. Se efectuó también la captura de 11,6 toneladas de explosivos; 41,6 toneladas de nitrato de amonio; 986 armas y 497 746 municiones en los 3799 lugares fiscalizados. El recorrido por tierra, aire y agua sumó 545 125 kilómetros e involucró a 8557 militares en las 12 regiones del EB.

 

Las dos ediciones de las operaciones Alta Presión (la edición IV en mayo y la V en noviembre de 2017), lideraron las fiscalizaciones, con 358 casos vinculados a la falta de control de inventario de los productos. “Si el establecimiento vendió 100 armas tiene que demostrar esa cifra”, afirmó el Cnel. Walter. Una vez impuesta la infracción, el propietario de la empresa tiene un plazo para justificarse y demostrar que es capaz de corregir los problemas. “Si no tiene cómo hacerlo, se le puede cerrar el negocio. En 2017 todos los establecimientos hicieron los ajustes que se solicitaron”.

 

El Cnel. Walter explicó que los Servicios de Fiscalización de Productos Controlados vinculados a las 12 regiones militares esparcidas por todo el país se dirigieron a los lugares registrados en el SIGMA para verificar la documentación, tanto de registros de los inventarios, como de facturas de lo que se había vendido y quién había adquirido los productos. “Nuestros hombres son rigurosos a la hora de verificar si el establecimiento cumple sus obligaciones al pie de la letra”.

 

Las operaciones demuestran que el control mejoró

 

La Operación Alta Presión V demostró el trabajo entre los militares del Ejército Brasileño y los órganos de seguridad en Amazonas, en el área de la 12.ª Región Militar. (Foto: SFPC/12ª RM, Ejército Brasileño)

El COPCON/SFPC informó que ambas ediciones de Alta Presión de 2017 sumaron 358 fiscalizaciones, una cifra superior a los 201 registros de las ediciones de 2015 y 2016. “El aumento no significa que haya desvíos o riesgos mayores, más bien indica que hay más lugares fiscalizados”, explicó el Cnel. Walter. “En cada operación vemos que las fallas se concentran en la dificultad para hacer la gestión del flujo de los productos, no en los actos ilegales”.

La conclusión se ve reforzada por la disminución de las confiscaciones. En 2015 y 2016 se recogieron 961 armas y 1 024 452 municiones; en 2017, 956 armas y 496 923 municiones.

 

El Cnel. Walter destacó que el problema más grande de Brasil son las armas que ingresan al país en forma ilegal para abastecer las organizaciones criminales. La investigación y el combate, en estos casos, los hacen las policías militares y civiles, la Policía Federal y la Policía Federal de Carreteras. “Pero el EB colabora cada vez más para verificar el tipo de armamento y su procedencia. Es un trabajo integrado y de inteligencia”, comentó.

 

Las operaciones interagenciales que desarrolla el EB en conjunto con otros órganos son un legado de la Copa Mundial de 2014, cuya sede fue Brasil. “Tras haber trabajado en este intercambio tenemos más sinergia. El beneficio para la seguridad pública es grande”. De esa forma, aseguró el Cnel. Walter, se eleva la capacidad para recoger y retirar armamentos y explosivos en circulación, que pueden ser usados en forma ilegal. Solo la Operación Alta Presión V contó con 248 integrantes de otros organismos y agencias en todo el país.

 

Los explosivos generan preocupación

 

Por otro lado, el comercio ilegal de explosivos genera preocupación en la fuerza armada. El Cnel. Walter mencionó que, entre 2016 y 2017, se decomisaron 18 toneladas de materiales, de las cuales 11,6 toneladas corresponden a 2017. Los grandes centros urbanos de las regiones sur y sudeste suelen ser los más buscados por las cuadrillas, porque albergan las fábricas más grandes, dijo el Cnel. Walter. “Las organizaciones criminales que usan los explosivos robados en asaltos a bancos y otros crímenes ahora migran hacia el norte y el noreste de Brasil”, agregó.

 

Una de las mayores confiscaciones de 2017 refuerza su comentario. El Servicio de Fiscalización de Productos Controlados de la 12.ª Región Militar (SFPC/12.ª RM), que abarca Amazonas, Acre, Roraima y Rondônia confiscó media tonelada de explosivos el 22 de noviembre. Fue un esfuerzo conjunto con el Grupo de Manejo de Artefactos Explosivos de la Policía Militar del estado de Amazonas. Los productos estaban en una pedrera en la ciudad Presidente Figueiredo, a 150 km de Manaos, capital de Amazonas.

 

“Contamos con el factor ‘oportunidad’”, dijo a cerca de la operación el Coronel del EB Geovani da Silva Campos, jefe del SFPC/12.ª RM. La carga de explosivos se confiscó durante la Operación Alta Presión V. El SFPC/12.ª RM ya había confiscado dos toneladas de explosivos en la Operación Dínamo V, en septiembre de 2017. La carga decomisada representó más del 60 por ciento del volumen capturado en todo el país, que alcanzó las 2,8 toneladas. En 2017 el SFPC/12.ª RM se encargó del 21 por ciento del volumen total confiscado en las operaciones. “El Tribunal de Justicia de Amazonas afirmó que la mayor eficacia en el control de los productos ayuda a reducir los crímenes con armas de fuego y explosivos”, finalizó el Cnel. Campos.

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