Ejército de Brasil intensifica acciones en frontera con Bolivia y Perú

De acuerdo a la estrategia del Programa de Protección Integrada de Fronteras, la Operación Ágata-Curare IX actúa sorpresivamente con cerca de 1.200 militares en parte de la frontera de la región amazónica.
Andréa Barretto/Diálogo | 10 agosto 2017

Capacitación y Desarrollo

Durante la operación Ágata-Curare IX se realizaron inspecciones en 121 embarcaciones en ríos de Acre y de Rondônia, estados que comparten frontera con Perú y Bolivia. (Foto: 4.º Batallón de Infantería de Selva del Ejército de Brasil)

La Operación Ágata, la acción de mayor envergadura de las Fuerzas Armadas de Brasil dedicada al combate de crímenes transfronterizos y ambientales, fue rediseñada en 2017; ahora se efectúa de forma fraccionada, según lo anunció el ministro de Defensa brasileño Raul Jungmann al lanzar el Programa de Protección Integrada de Fronteras en noviembre de 2016. Entre los ejemplos de este nuevo modo de actuación está la Operación Ágata-Curare IX, que se llevó a cabo entre el 19 y el 23 de junio, en los estados de Rondônia y Acre.

“Como la franja fronteriza de la Operación Curare corresponde a una parte de la franja de la Operación Ágata, el Comando Militar de la Amazonia (CMA) determinó que toda operación realizada en la frontera debía estar precedida, en su nomenclatura, por Operación Ágata”, explicó el General de División del Ejército de Brasil José Eduardo Leal de Oliveira, comandante de la 17.ª Brigada de Infantería de Selva. La brigada, una unidad del CMA, tiene la responsabilidad de la zona fronteriza de los dos estados citados.

Cuatro batallones y una compañía de infantería de selva, coordinados por la 17.ª Brigada –conocida como Brigada Príncipe da Beira–, dedicaron sus efectivos a la Operación Ágata-Curare IX, en la que participaron un total de 1.200 militares, aproximadamente. La operación contó también con el trabajo de profesionales de 13 instituciones gubernamentales, entre las cuales se encontraron la Policía Federal de Carreteras, la Policía Federal, la Policía Militar de Acre y la Fundación Nacional del Indígena.

Se realizaron actividades de vigilancia terrestre y fluvial, reconocimiento aéreo, inspección de embarcaciones y de vehículos y revisión de personas en una franja de aproximadamente 2.700 kilómetros de frontera con Bolivia y Perú. Esos dos países, junto con Colombia, son los tres mayores productores de cocaína del mundo, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Filtro fino

Con el apoyo de dos helicópteros, 77 vehículos y 25 embarcaciones, los militares inspeccionaron 121 barcos, canoas y lanchas y casi 3.500 vehículos, entre motos, autos, camiones y autobuses. También se revisaron más de 300 personas que circulaban por las rutas de la zona, y se interceptaron seis aeronaves desconocidas durante la operación.

Los mayores resultados de la operación incluyeron el decomiso de dos autos, dos camiones, dos tractores, 13 motos y dos embarcaciones. Asimismo, se confiscaron 215 gramos y 5.155,70 metros cúbicos de madera. Se recuperaron materiales valorados en casi US$ 25.000 mediante la interrupción de prácticas de evasión, delito en el que la persona trata de eludir los trámites tributarios del país. Al final se libraron 16 arrestos en delito flagrante.

Alrededor de 3.500 vehículos también fueron objeto de inspección por parte de los militares que buscaban contener la práctica de delitos, especialmente el tráfico de drogas y de armas. (Foto: 17.ª Brigada de Infantería de Selva del Ejército de Brasil)

Los militares también realizaron 164 patrullajes terrestres, 38 patrullajes fluviales y 12 patrullajes de reconocimientos aéreos; acciones que tienen por objetivo actualizar el escenario en el que actúan los equipos fronterizos.

Las actividades de la Operación Ágata-Curare IX empezaron el 19 de junio de manera sorpresiva y sin fecha de finalización. “Esta estrategia procura negar la fecha exacta de culminación a quienes cometen algún tipo de delito para que no los vuelvan a cometer”, puntualizó el Gral. de Div. Leal.

La operación concluyó cuatro días después de haber empezado y le siguieron las operaciones Curaretinga y Escudo, que tienen el mismo objetivo de la Operación Ágata-Curare, pero son de menor alcance, ya que se restringen a la zona de responsabilidad de los batallones fronterizos. En el caso de la Operación Escudo las actividades se están realizando de manera ininterrumpida desde enero de 2017.

Unión de fuerzas

La intensificación de la presencia del Estado a lo largo de los límites territoriales brasileños es una prioridad gubernamental que procura, principalmente, impedir la entrada de drogas y armas al país. Dado que la práctica de delitos asociada a la comercialización de esos productos causa problemas a ambos lados de la frontera, los países afectados vienen intentando promover un esfuerzo conjunto de combate a los crímenes transfronterizos.

Unos días antes del comienzo de la Operación Ágata-Curare IX, que se restringió al espacio brasileño, el ministro Jungmann se reunió con el ministro de Defensa boliviano Reymi Luis Ferreira Justiniano, en Rondônia, para discutir el tema. “Ningún país es capaz de resolver los problemas de la criminalidad a gran escala en su espacio o territorio nacional. No hay manera: no lograremos resolver nuestros problemas si no construimos alianzas e instituciones que puedan lidiar constantemente con la cuestión del crimen trasnacional”, afirmó el ministro Jungmann en esa ocasión.

Sobre su agenda con el ministro boliviano, Jungmann dijo: “Aquí acordamos operaciones conjuntas y quedamos en hacer un encuentro que reúna a todos los sectores que puedan colaborar en la lucha contra estos delitos”. El ministro Ferreira completó la información: “Este encuentro es una continuación de una reunión anterior para definir los puntos de una alianza para el combate contra el crimen transfronterizo. Esperamos definir los términos de la cooperación en un encuentro en La Paz”.

Como señaló Jungmann, la intención es promover un encuentro en la capital boliviana que involucre no solo a representantes de la defensa y de las fuerzas armadas de los dos países, sino también a profesionales de los órganos de seguridad pública y de inteligencia. La conciliación de la experiencia de los distintos organismos de defensa, seguridad e inteligencia, así como la cooperación y la integración con los países vecinos, son directrices establecidas por el Programa de Protección Integrada de Fronteras como una forma de fortalecimiento de la prevención, el control, la fiscalización y la represión de los delitos transfronterizos.

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