El Ejército intensifica búsqueda de asesinos de joven y valiente cabo

Brazilian Army Searches for Killers of Brave Young Corporal

Por Dialogo
diciembre 09, 2014





“Una madre que pierde a un hijo, un hermoso joven de 21 años, sufre un dolor tan grande que no hay cómo describirlo o compararlo con nada”, expresó Michele Ferreira Moreira Mikami. “Simplemente, estoy destruida”.

Mikami, de 37 años, es la madre del Cabo del Ejército Michel Augusto Mikami, quien recibiera un disparo mortal en la cabeza cuando patrullaba el Complexo da Maré el 28 de noviembre. El ataque cobró la vida del joven y experimentado Cabo del Ejército, dejando a una familia que debe hacer frente a su pérdida.

En el mes de mayo, Mikami regresó de Haití, donde sirvió durante seis meses en la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). Poco tiempo después de su regreso, el joven se ofreció como voluntario para el operativo en Maré. El Cabo Mikami amaba su labor y tenía intenciones de seguir la carrera militar en Brasil, pero ahora la causa a la que dedicó su vida deberá seguir adelante sin él.

El dolor de la familia del Cabo Mikami


Michel Augusto Mikami se incorporó al Ejército Brasileño el 1º de marzo de 2012, y al año siguiente fue promovido al grado de Cabo. Creía firmemente en la misión de la Fuerza de Pacificación de brindar seguridad a las personas que viven en las peligrosas favelas de Rio de Janeiro, al igual que cuando prestó servicios en la MINUSTAH, en Haití.

“Él decía que en Haití hasta los ladrones y los traficantes respetaban al Ejército Brasileño, porque sabían que los soldados estaban allí para ayudar”, afirmó Michelle Mikami. “Riesgo siempre hay, pero ningún lugar es tan arriesgado como una favela de Rio de Janeiro”.

Relató que su hijo enfrentó con valentía los peligros de patrullar las favelas donde operan narcotraficantes y pandillas.

“Le preguntamos si no tenía miedo de morir. Y él respondió que morir era parte de la vida”, contó.

“Él era diferente. En algunas personas, vemos la maldad en la mirada. En la de él, solo veíamos bondad. Fue un ángel en nuestra familia. Entró en el Ejército para salvar vidas, y esto terminó costándole la suya propia”, declaró la tía del militar, Mirian Mikami.

El sacrificio del cabo fue reconocido por la presidenta Dilma Rousseff. “Quisiera expresar mis condolencias y solidaridad con la familia y amigos de Michel”, expresó.

Narcotraficantes bajo sospecha por el ataque


Un violento ataque perpetrado por narcotraficantes en una emboscada a los miembros de la Fuerza de Pacificación que patrullaban el Complexo da Maré causó la tragedia, según sospechan investigadores del Ejército. Pero el asesinato de Mikami no detendrá sus patrullajes ni sus esfuerzos por erradicar y hacer frente a los narcotraficantes.

“Este asesinato de forma cobarde de nuestro militar no va a hacer retroceder el trabajo de pacificación. El evento de la muerte es doloroso”, expresó el Mayor General Ricardo Rodrigues Canhaci, Comandante de la Fuerza de Pacificación de Maré, quien asumió el mando el 15 de octubre, y desde entonces ha comandado a 2.700 efectivos provenientes de la Armada, el Ejército, la Policía Militar y la Policía Civil de Rio de Janeiro. “Perdimos una persona de bien, que salió de su casa en otro Estado para luchar por la paz de la población. Pero somos profesionales; estamos preparados para crisis y conflictos, y vamos a absorber el dolor, a progresar y trabajar con más voluntad”.

Las investigaciones iniciales del Ejército indican que los responsables del asesinato pertenecerían a la banda del narcotraficante Thiago da Silva Folly, alias TH.

“La Fuerza de Pacificación está realizando acciones específicas para aprehender a todos los involucrados en la muerte del Cabo Mikami”, informó la Fuerza de Pacificación de Maré.

Mikami participó de la misión de pacificación


Conocida como “Operación São Francisco”, la misión de pacificación de Maré en la que Mikami participaba, debía concluir el 31 de julio. Como los narcotraficantes continúan ocultándose y operando en el área, la misión se ha extendido varias veces. Actualmente, está prevista su finalización para el 31 de diciembre, pero las autoridades del gobierno de Rio han dicho que podría extenderse nuevamente.

Desde el 5 de abril, cuando la Fuerza de Pacificación comenzó las operaciones en el Complexo da Maré, han arrestado a más de 500 sospechosos, entre ellos cinco presuntos cabecillas de bandas criminales, y han realizado 229 incautaciones de drogas. También han recuperado 62 motocicletas y 49 vehículos robados.

Aún así, los efectivos militares son hostilizados diariamente. Desde el 15 de octubre, se han producido 115 enfrentamientos entre la Fuerza de Pacificación y los delincuentes.

Los riesgos para las Fuerzas de Pacificación se multiplican debido a la conformación del Complexo da Maré, que abarca 15 comunidades donde habitan unas 140.000 personas. Existen aglomeraciones de viviendas armadas unas sobre otras. Algunas tienen más de un piso, lo que las hace ideales para francotiradores. Una gran cantidad de calles, callejones y pasadizos conforman un verdadero laberinto utilizado a menudo por los sospechosos criminales para escapar de las fuerzas de seguridad.

Los integrantes de las Fuerzas Armadas no son los únicos blancos de los ataques de narcotraficantes y otros delincuentes. Entre enero y noviembre del año corriente, 106 Policías Militares fueron asesinados en Rio de Janeiro.

“[Los traficantes] son facciones que oprimen a la población”, sostuvo Canhaci. “Y por estar ahora coartadas, por todo el perjuicio financiero que sufren, han pasado a actuar sistemáticamente contra los militares, de forma cobarde”.






“Una madre que pierde a un hijo, un hermoso joven de 21 años, sufre un dolor tan grande que no hay cómo describirlo o compararlo con nada”, expresó Michele Ferreira Moreira Mikami. “Simplemente, estoy destruida”.

Mikami, de 37 años, es la madre del Cabo del Ejército Michel Augusto Mikami, quien recibiera un disparo mortal en la cabeza cuando patrullaba el Complexo da Maré el 28 de noviembre. El ataque cobró la vida del joven y experimentado Cabo del Ejército, dejando a una familia que debe hacer frente a su pérdida.

En el mes de mayo, Mikami regresó de Haití, donde sirvió durante seis meses en la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). Poco tiempo después de su regreso, el joven se ofreció como voluntario para el operativo en Maré. El Cabo Mikami amaba su labor y tenía intenciones de seguir la carrera militar en Brasil, pero ahora la causa a la que dedicó su vida deberá seguir adelante sin él.

El dolor de la familia del Cabo Mikami


Michel Augusto Mikami se incorporó al Ejército Brasileño el 1º de marzo de 2012, y al año siguiente fue promovido al grado de Cabo. Creía firmemente en la misión de la Fuerza de Pacificación de brindar seguridad a las personas que viven en las peligrosas favelas de Rio de Janeiro, al igual que cuando prestó servicios en la MINUSTAH, en Haití.

“Él decía que en Haití hasta los ladrones y los traficantes respetaban al Ejército Brasileño, porque sabían que los soldados estaban allí para ayudar”, afirmó Michelle Mikami. “Riesgo siempre hay, pero ningún lugar es tan arriesgado como una favela de Rio de Janeiro”.

Relató que su hijo enfrentó con valentía los peligros de patrullar las favelas donde operan narcotraficantes y pandillas.

“Le preguntamos si no tenía miedo de morir. Y él respondió que morir era parte de la vida”, contó.

“Él era diferente. En algunas personas, vemos la maldad en la mirada. En la de él, solo veíamos bondad. Fue un ángel en nuestra familia. Entró en el Ejército para salvar vidas, y esto terminó costándole la suya propia”, declaró la tía del militar, Mirian Mikami.

El sacrificio del cabo fue reconocido por la presidenta Dilma Rousseff. “Quisiera expresar mis condolencias y solidaridad con la familia y amigos de Michel”, expresó.

Narcotraficantes bajo sospecha por el ataque


Un violento ataque perpetrado por narcotraficantes en una emboscada a los miembros de la Fuerza de Pacificación que patrullaban el Complexo da Maré causó la tragedia, según sospechan investigadores del Ejército. Pero el asesinato de Mikami no detendrá sus patrullajes ni sus esfuerzos por erradicar y hacer frente a los narcotraficantes.

“Este asesinato de forma cobarde de nuestro militar no va a hacer retroceder el trabajo de pacificación. El evento de la muerte es doloroso”, expresó el Mayor General Ricardo Rodrigues Canhaci, Comandante de la Fuerza de Pacificación de Maré, quien asumió el mando el 15 de octubre, y desde entonces ha comandado a 2.700 efectivos provenientes de la Armada, el Ejército, la Policía Militar y la Policía Civil de Rio de Janeiro. “Perdimos una persona de bien, que salió de su casa en otro Estado para luchar por la paz de la población. Pero somos profesionales; estamos preparados para crisis y conflictos, y vamos a absorber el dolor, a progresar y trabajar con más voluntad”.

Las investigaciones iniciales del Ejército indican que los responsables del asesinato pertenecerían a la banda del narcotraficante Thiago da Silva Folly, alias TH.

“La Fuerza de Pacificación está realizando acciones específicas para aprehender a todos los involucrados en la muerte del Cabo Mikami”, informó la Fuerza de Pacificación de Maré.

Mikami participó de la misión de pacificación


Conocida como “Operación São Francisco”, la misión de pacificación de Maré en la que Mikami participaba, debía concluir el 31 de julio. Como los narcotraficantes continúan ocultándose y operando en el área, la misión se ha extendido varias veces. Actualmente, está prevista su finalización para el 31 de diciembre, pero las autoridades del gobierno de Rio han dicho que podría extenderse nuevamente.

Desde el 5 de abril, cuando la Fuerza de Pacificación comenzó las operaciones en el Complexo da Maré, han arrestado a más de 500 sospechosos, entre ellos cinco presuntos cabecillas de bandas criminales, y han realizado 229 incautaciones de drogas. También han recuperado 62 motocicletas y 49 vehículos robados.

Aún así, los efectivos militares son hostilizados diariamente. Desde el 15 de octubre, se han producido 115 enfrentamientos entre la Fuerza de Pacificación y los delincuentes.

Los riesgos para las Fuerzas de Pacificación se multiplican debido a la conformación del Complexo da Maré, que abarca 15 comunidades donde habitan unas 140.000 personas. Existen aglomeraciones de viviendas armadas unas sobre otras. Algunas tienen más de un piso, lo que las hace ideales para francotiradores. Una gran cantidad de calles, callejones y pasadizos conforman un verdadero laberinto utilizado a menudo por los sospechosos criminales para escapar de las fuerzas de seguridad.

Los integrantes de las Fuerzas Armadas no son los únicos blancos de los ataques de narcotraficantes y otros delincuentes. Entre enero y noviembre del año corriente, 106 Policías Militares fueron asesinados en Rio de Janeiro.

“[Los traficantes] son facciones que oprimen a la población”, sostuvo Canhaci. “Y por estar ahora coartadas, por todo el perjuicio financiero que sufren, han pasado a actuar sistemáticamente contra los militares, de forma cobarde”.


En mi opinión, las UPPs de Río de Janeiro han cumplido su objetivo inicial y funcional sólo en el rol de portavoz de las autoridades. Es más que hora de buscar otra solución. Esos traficantes tienen que respetar las leyes. Que no continúen los bandidos aterrorizando a las personas de bien. Que los gobernantes hagan valer el derecho del ciudadano. Grandes son los prejuicios contra el pueblo brasileño EN TODAS LAS AREAS
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