Fuerzas Armadas de Brasil realizan operación conjunta en la frontera

La Operación Ágata Graal promovió el control de la franja de frontera de Brasil con países vecinos para evitar el tráfico ilícito transnacional.
Taciana Moury/Diálogo | 5 diciembre 2018

Relaciones Internacionales

Las fuerzas de tarea conjunta patrullaron ríos y cuerpos de agua en la región fronteriza de Brasil. (Foto: Teresa Sobreira, Ministerio de Defensa de Brasil)

La franja de frontera entre los estados brasileños de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Paraná y Santa Catarina fue el escenario de la operación de seguridad Ágata Graal del 24 al 28 de septiembre de 2018. El objetivo de la iniciativa fue desarticular el tráfico de drogas, contrabando y otros delitos transnacionales a lo largo de los 3500 kilómetros de extensión de la frontera que Brasil comparte con sus países vecinos.

Durante la operación, aeronaves de la Fuerza Aérea Brasileña supervisaron la región y prestaron apoyo aéreo a los militares. (Foto: Aerotécnico Jefe de la Fuerza Aérea Brasileña André Feitosa)

La Operación Ágata es una operación de carácter permanente que se realiza a lo largo del año en distintos períodos y regiones de la franja de frontera. La iniciativa prevé la realización de operaciones preventivas y de inspección en la franja de frontera, con patrullas aéreas, terrestres y fluviales, puestos de control en canales ribereños y en las principales carreteras, vigilancia en pistas de aterrizaje y puertos e inspección de embarcaciones, automóviles, personas y aeronaves.

El objetivo del esfuerzo es intensificar la presencia del Estado e integrar el desempeño de las fuerzas armadas con otros organismos federales, estatales y municipales responsables de la seguridad de la región. La Operación Ágata Graal, nombre que adquirió en su última edición del 2018, tiene un formato inédito de trabajo conjunto con la Marina (MB), el Ejército (EB) y la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

La sede de la operación se instaló en la ciudad de Cascavel, estado de Paraná, que está en el centro de la zona de frontera. Allí, los militares llevaron a cabo patrullajes simultáneos en aire, tierra y ríos. Por otro lado, la FAB coordinó el apoyo aéreo desde el Comando de Operaciones Aeroespaciales en Brasília.

Según el Almirante de la MB Ademir Sobrinho, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, las operaciones anteriores tenían formatos menos complejos y estaban organizados de forma más apresurada y repentina. “Antes había un trabajo conjunto solo en la estructura estratégica y operacional. Pero en la parte táctica, cada fuerza operaba de forma aislada”, dijo el Almte. Ademir.

Las intervenciones interagenciales contaron con la participación de organismos de seguridad pública como la Policía Federal, la Policía Federal de Carreteras (PRF en portugués), la Agencia Federal de Rentas Internas y las policías militares de los estados de Paraná y Mato Grosso Do Sul. En total trabajaron 3000 militares y civiles, además de unas 40 aeronaves y 1000 vehículos diferentes, como blindados y embarcaciones fluviales.

Según el Teniente General de la FAB Ricardo Cesar Mangrich, comandante de la Operación Ágata Graal, el mayor desafío fue montar la estructura para cubrir una frontera tan extensa y diversificada. “Estaba el lago Itaipú en la frontera con Paraguay, donde las condiciones favorecen la navegación de pequeñas embarcaciones que podrían transportar mercancía ilegal”, comentó a Diálogo el Tte. Gral. Mangrich. “También estaba la hidrovía Paraná-Tietê, entre las regiones sur y sudeste de Brasil, uno de los pasos fronterizos de ingreso al país y próxima al estado de São Paulo, que es una región desarrollada. Por último, Mato Grosso do Sul, una frontera seca y compleja, donde hay caminos cada 200 metros, lo cual dificulta el control”. 

Fuerzas de tarea conjuntas

Un Estado Mayor compuesto por 40 oficiales de las tres fuerzas coordinó el funcionamiento de las tres fuerzas de tarea conjunta, creadas para patrullar cada área. El objetivo fue asesorar al comandante según las características del empleo de cada fuerza para que pudiera optimizar los recursos disponibles.

El escenario de la operación se montó en base aérea móvil de Cascavel, estado de Paraná, a la mitad de los 3500 kilómetros de la línea de frontera. (Foto: Aerotécnico Jefe de la Fuerza Aérea Brasileña André Feitosa)

“Utilizamos blindados, subunidades de caballería motorizada del EB, buzos de combate de la MB, aeronaves de la FAB, entre otros recursos”, dijo el Tte. Gral. Mangrich. “La oficina del Estado Mayor Conjunto fue esencial para garantizar la interoperabilidad y evitar un fratricidio de nuestros militares, quienes operaban codo a codo en el lugar”.

Por lo regular las incursiones de la Operación Ágata Graal fueron de noche para garantizar el efecto sorpresa, ya que su realización no fue de carácter confidencial. “La tropa llegó hasta donde el adversario no podía operar en la noche, desequilibrándolo. El resultado fue positivo”, agregó el Tte. Gral. Mangrich.

Los recursos aéreos emplearon sensores térmicos y satélites para realizar tareas de seguimiento y reconocimiento, además de contar con un sistema de mando y control para analizar e interpretar las imágenes. La información sirvió al comandante para tomar decisiones en cuanto al desempeño de las tropas.

“En un vuelo nocturno, una aeronave de la FAB pudo identificar un desembarco de productos ilícitos. Gracias al satélite, identificamos la cantidad de receptores que esperaban la mercancía. Nuestras tropas de fuerzas especiales estaban en el lugar, listas para entrar en acción. No obstante, optamos por la no confrontación, porque podríamos tener un importante número de bajas. Entonces, preferimos lanzar una de las denominadas granadas de efecto moral, con el objetivo de dispersar a los individuos y detener el delito”, aseguró el Tte. Gral. Mangrich.​​​​​​​ 

Resultados

La operación trajo beneficios sobre todo porque se pudo comprobar un modelo exitoso, que podrá utilizarse cuando sea necesario. “Durante el tiempo que duró la operación pudimos mantener cerrada la frontera acuática, terrestre y aérea”, recordó el Tte. Gral. Mangrich.

Además de haber protegido la frontera de forma efectiva, la operación funcionó como un ejercicio para mejorar la interoperabilidad entre las fuerzas y la coordinación con las agencias participantes. También estableció una estructura de mando y control que permitió una eficiente coordinación de los esfuerzos y resultados efectivos.

Según el Almte. Ademir, la Operación Ágata Graal permitió inspeccionar las rutas fluviales, terrestres y embarcaderos, además de dar a conocer el modus operandi de las organizaciones criminales que funcionan en la zona. “Logramos detener casi por completo el tráfico de drogas y armas, así como también los delitos transfronterizos.

“Después que nos fuimos del lugar la Policía Federal de Carreteras batió el récord de detenciones”, dijo el Tte. Gral. Mangrich. “Con la ayuda de satélites, logramos identificar concentraciones de camiones parados del otro lado de la frontera y probables rutas de entrada de mercancías ilegales al país. De este modo, una vez que la operación llegó a su fin trataron de ingresar, pero la PRF estaba lista para entrar en acción”.

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