Fuerzas Armadas de Brasil ayudan a víctimas de inundaciones

Miles de personas se beneficiaron con las acciones de suministro de víveres, transporte y atención de salud durante más de 20 días en dos estados brasileños afectados por lluvias intensas.
Andréa Barretto/Diálogo | 12 julio 2017

El Ejército de Brasil instaló dos hospitales de campaña para atender a las víctimas de las lluvias en el noreste brasileño. (Foto: Ejército de Brasil)

Pernambuco y Alagoas son dos estados del noreste brasileño que generalmente sufren largos períodos de sequía. Sin embargo, desde finales de mayo el panorama es diferente. Debido a las fuertes lluvias, las autoridades locales declararon 50 ciudades en situación de emergencia. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra afectaron a más de 48.000 personas, de las cuales casi 3.000 perdieron sus casas.

La atención se dispensó las 24 horas del día, en los dos hospitales que funcionaron con 34 profesionales militares de las tres Fuerzas Armadas brasileñas (Foto: Ejército de Brasil)

Debido al desastre, el ministerio de Defensa de Brasil solicitó la actuación de las Fuerzas Armadas para atender a la población necesitada. Los militares de la Marina de Brasil (MB) y de la Fuerza Aérea de Brasil (FAB) se concentraron en el despliegue de personas y en el transporte de víveres, y se unieron al Ejército de Brasil (EB) en el trabajo coordinado por esta fuerza en dos hospitales de campaña.

La ciudad de Rio Formoso, en el estado de Pernambuco, fue la primera en recibir uno de los hospitales de campaña, ya que el agua había invadido el hospital municipal, lo que provocó la pérdida de equipos e imposibilitó el funcionamiento. Del 2 de junio al 5 de julio, la población de la ciudad contó solo con la asistencia ofrecida por los 34 profesionales de las Fuerzas Armadas que actuaron allí.

El otro hospital se estableció en Marechal Deodoro, en el estado de Alagoas, donde las lluvias causaron estragos, principalmente en el centro histórico, que quedó parcialmente sumergido, y al que se podía acceder solo con canoas. La estructura del EB instalada en esa localidad benefició a tres municipios más y contó con 34 militares. El 23 de junio se llevó a cabo la desmovilización de los militares, cuando las actividades de las instituciones de salud de la región volvieron a la normalidad.

“Cada hospital de campaña contó con 10 carpas y con el trabajo de médicos, enfermeros, farmacéuticos y técnicos de enfermería incluidos en este grupo de militares del EB, de la MB y de la FAB”, detalló la Coronel del EB María Sandra Andrade, de la Inspección de Salud de la 7.ª Región Militar en Pernambuco, y coordinadora del Hospital de Campaña del Comando Militar del Nordeste.

Las carpas utilizadas tenían 48 metros cuadrados cada una. Gracias a la combinación de una decena de estos módulos, los hospitales montados en Rio Formoso y Marechal Deodoro tuvieron una sección de selección y recepción, una sala roja para atención de urgencias menores y emergencia, ambulatorios con capacidad para atender simultáneamente a cuatro personas, una central de enfermería y una farmacia.

Además, se instalaron una sección de observación, donde los pacientes permanecían hasta 24 horas, y una sección para realizar procedimientos como suturas, curaciones, administración de medicamentos e inmovilización de fracturas. Por su parte, el hospital de campaña de Rio Formoso contó con laboratorio de exámenes y análisis clínicos, algo que no hubo en la estructura de Marechal Deodoro. En compensación, esta última contó con aparatos de radiografías, que no se proporcionaron para la otra ciudad.

Además de los hospitales, el EB proporcionó dos ambulancias para atender a las víctimas en necesidad de asistencia médica. (Foto: Ejército de Brasil)

En los dos hospitales, las principales afecciones relacionadas directamente con las consecuencias de las inundaciones fueron vómitos, diarrea, fiebre y complicaciones respiratorias. “Muchos problemas se debieron al contacto con el agua contaminada, a la dificultad para acondicionar los alimentos y al aislamiento de algunas comunidades”, explicó la Cnel. Sandra, que recordó también los casos de crisis de ansiedad provocados por la sorpresa del desastre en aquellos que perdieron sus pertenencias, su casa y hasta seres queridos. “Este tipo de misión es muy delicada porque recibimos casos graves y casos simples, pero todos inmersos en la complejidad de una situación de emergencia causada por las inclemencias del tiempo”, aseguró.

Aproximadamente 450 personas recibieron asistencia en el hospital de Marechal Deodoro en 19 días de operación. En Rio Formoso, esa cifra ascendió a 3.000 personas aproximadamente, según el análisis realizado el 29 de junio, una semana antes de comenzar a desarmar la estructura.

Entre tantos acontecimientos que marcaron la misión de emergencia hubo uno especial. El 8 de junio, una joven de 18 años llegó al hospital de campaña de Rio Formoso con un bebé a punto de nacer. El parto estuvo a cargo de un médico civil integrante del equipo y contó con el apoyo de una pediatra militar, que se encargó de los primeros cuidados y exámenes del niño. “Todo salió muy bien: el bebé estaba muy sano y la mamá mantuvo la calma. Fue un momento especial para todos”, recordó la Cnel. Sandra.

Despliegues y transporte de víveres

La FAB desplegó 12 militares del Escuadrón Puma, ubicado en Río de Janeiro, para la misión en Pernambuco y Alagoas. El equipo empleó un helicóptero H-36 Caracal para llevar alimentos, agua y otras provisiones hacia las áreas más afectadas por las lluvias, además de transportar a los damnificados.

La participación de la MB tuvo el mismo objetivo. Para ello, desplegó 10 militares en un helicóptero UH-15 del 2.º Escuadrón de Helicópteros de Uso General, también ubicado en Río de Janeiro.

La coordinación de los apoyos ofrecidos por las Fuerzas Armadas y otras instituciones gubernamentales estuvo a cargo del Gabinete de Crisis ubicado en Recife, capital de Pernambuco. “Con respecto a los vuelos, la coordinación fue realizada por el gabinete, la Marina y la Fuerza Aérea entre las 8 y las 18 horas, todos los días”, informó el Contraalmirante Flávio Augusto Viana Rocha, director del Centro de Comunicación Social de la Marina. “Las Fuerzas Armadas tienen como característica la capacidad de movilización, el trabajo en conjunto y la búsqueda incesante del bien común”, agregó.

Los militares del Ala 15, unidad operativa de la FAB con base en Recife, también trabajaron conjuntamente con una organización no gubernamental de la ciudad y participaron en la selección de donaciones, separando los materiales y cargando los camiones con los donativos que se entregaron a la población de las regiones en condiciones más críticas.

Compartir
Comentarios:
Le Gusta la Historia? Si 22
Cargando las Conversaciones