Aeronaves brasileñas ayudaron a combatir incendio en Chile

Brazilian Aircraft Assist Firefighting in Chile

Por Taciana Moury/Diálogo
marzo 13, 2017

A fines de enero, Chile debió enfrentar incendios de grandes proporciones en la zona centro sur del país. Según informaciones de la Corporación Nacional Forestal chilena, más de 1.500 casas fueron destruidas y unas 467.000 fueron afectadas por el fuego. Los incendios dejaron un saldo de 11 muertos y 6.000 personas afectadas. Brasil, junto a otros países, envió refuerzos para ayudar en el combate al fuego. Brasil colaboró con dos aeronaves C-130 Hércules, del Primer Grupo de Transporte de Tropa (1.º GTT) de la Fuerza Aérea de Brasil (FAB) que despegaron el 29 de enero, especialmente equipadas para contener las llamas. Según el General de la Fuerza Aérea, Mozart de Oliveira Farias, comandante del Ala 11.º y coordinador de la misión, es importante conservar la solidaridad con un país amigo en el ámbito sudamericano. “Estas misiones estrechan los lazos de amistad y de colaboración mutua”, afirmó el Gral. Mozart. Los militares de la FAB permanecieron en Chile hasta el 9 de febrero. Durante los días de misión realizaron 48 salidas, que sumaron unas 23 horas y 50 minutos de vuelo, sin tomar en cuenta el tiempo de desplazamiento entre Brasil y Chile. En cada despegue, las aeronaves lanzaron 11.400 litros de agua, con un total aproximado de 547.000 litros de agua. Incendios Cuando los C-130 brasileños llegaron al lugar de los incendios ya había otros aviones involucrados en el combate de las llamas, además de los brigadistas que actuaban en tierra. Para el Teniente Coronel Marcelo da Silva Ribeiro, comandante del Escuadrón 1.º GTT, fue necesario un nivel elevado de coordinación para emplear los equipos. “La actividad tuvo mucha efectividad dentro de los márgenes de seguridad”, afirmó. Además del clima seco de Chile, los fuertes vientos representaron otro punto de dificultad, según el Tte. Cnel. Ribeiro. “Algunos focos estaban cerca de zonas habitadas, motivo por el cual tuvimos que redoblar la atención durante los lanzamientos para evitar daños a las edificaciones o heridas a la gente”, dijo. El Capitán de Aviación Douglas Luna Lopes da Costa, quien también integra el equipo de FAB, recordó que en Concepción existían muchos incendios, lejanos unos de los otros, lo cual exigió muchos despegues hacia distintos sectores. “Fue necesaria una coordinación intensa entre todas las aeronaves en vuelo y con los equipos de trabajo en tierra. Pero, finalmente, todo salió bien”, comentó. El equipo brasileño estaba compuesto por 27 militares, quienes mantuvieron una rutina diaria de 14 horas de trabajo divididas en dos turnos. Dos tripulaciones se alternaban las misiones desde las 7:30 hasta las 13:30 y desde las 13:30 hasta las 21:30 horas. “Durante los vuelos, la precisión del lanzamiento tuvo que ser elevada para que no hubiera daños colaterales”, subrayó el Cap. Lopes. El Tte. Cnel. Ribeiro destacó el apoyo y la infraestructura que Chile puso a disposición de los equipos que trabajaron en el combate al fuego. “La coordinación eficaz y la acción de los órganos gubernamentales locales contribuyeron al éxito de la operación”, dijo el comandante del escuadrón. En el período durante el cual el equipo brasileño ayudó a combatir el incendio, el reconocimiento y la gratitud del pueblo chileno fueron un incentivo para el trabajo y la dedicación de los militares de la FAB. “El cariño de la población fue fundamental. Los vecinos siempre nos agradecían y nos recordaban que, gracias a nuestra ayuda, el fuego no avanzaba ni alcanzaba sus casas”, reveló el Cap. Lopes. El gobierno chileno estimó que el combate al siniestro tuvo un costo de US$ 26,5 millones. De acuerdo con las informaciones publicadas por la agencia de noticias France Press, serán necesarios unos US$ 333 millones para la reconstrucción total de la zona. Sistema MAFFS Uno de los aviones C-130 Hércules de la FAB empleado en la misión cuenta con un equipo de combate de incendios en vuelo. El Sistema Modular Aerotransportado de Combate de Incendios (MAFFS, por sus siglas en inglés) está compuesto por cinco tanques de agua. Dos tubos salen por la puerta trasera del C-130 y, a una altitud de 150 pies (unos 46 metros), lanzan agua sobre las áreas previamente determinadas. Según el Tte. Cnel. Ribeiro, la versatilidad de la aeronave, pese a su tamaño, hace posible realizar vuelos a una velocidad reducida y a baja altura con un buen margen de seguridad. Por otro lado, la otra aeronave estaba equipada con materiales de apoyo para su empleo, como compresor, piscinas que abastecían agua a la aeronave y equipos de mantenimiento. Según el Gral. Mozart, esa composición permitió mantener la disponibilidad operativa de los C-130. “Tuvimos el cuidado de enviar un equipo que contara con especialistas en los distintos sistemas para que pudieran realizar servicios de mantenimiento de manera autónoma, lo que facilitó la coordinación durante los días de misión”. Para el Cap. de Aviación Lopes, la participación en misiones de combate a incendios ayuda a mantener la eficiencia operacional de los tripulantes. “Es la oportunidad para poner en práctica todas las enseñanzas que recibimos durante las incontables maniobras de entrenamiento. La misión en Chile exigió mucha habilidad y concentración de todos los tripulantes, no permitió que la tripulación dudara de los procedimientos que debían realizar en vuelo”, dijo el Cap. Lopes, quien participó en una misión parecida en Chile en el año 2014 y en Lençóis, estado de Bahía, en diciembre de 2015.
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