Apoyo de Fuerza Aérea Brasileña es fundamental para eventos internacionales

La Fuerza Aérea Brasileña estableció una estructura especial para controlar el tráfico aéreo durante competencias internacionales importantes.
Taciana Moury/Diálogo | 6 septiembre 2019

Capacitación y Desarrollo

La Fuerza Aérea Brasileña instaló un centro de coordinación y control integrado para dirigir las actividades aéreas durante la Copa América, con sede en Brasil. (Foto: Departamento de Control del Espacio Aéreo de la Fuerza Aérea Brasileña)

La Copa América 2019, que se llevó a cabo en Brasil del 10 de junio al 8 de julio, reunió a jugadores de 12 países, 10 de Sudamérica: Argentina; Bolivia; Brasil; Chile; Colombia; Ecuador; Paraguay; Perú; Uruguay y Venezuela; y dos invitados, Japón y Catar. Durante este período los aeropuertos brasileños registraron un promedio de 3300 vuelos diarios, un aumento del 8 por ciento en el volumen de operaciones aéreas en comparación con el mismo período de 2018. Los datos provienen del Centro de Administración de Navegación Aérea (CGNA en portugués), una unidad del Departamento de Control del Espacio Aéreo (DECEA) de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

Militares de la FAB supervisaron los vuelos en los ocho aeropuertos de las ciudades anfitrionas, desde la sala maestra instalada en Río de Janeiro. (Foto: Departamento de Control del Espacio Aéreo de la Fuerza Aérea Brasileña)

Los militares de la FAB tienen la responsabilidad de controlar las 24 horas del día cualquier avión civil o militar que despegue o cruce el espacio aéreo nacional. DECEA es la unidad de la FAB encargada de controlar las operaciones aéreas civiles y militares en los 22 millones de kilómetros cuadrados bajo la jurisdicción de Brasil, de los cuales aproximadamente 8,5 millones de kilómetros cuadrados se encuentran sobre el territorio nacional y los restantes en el área marítima definida en acuerdos internacionales.

Para la Copa América, el DECEA estableció una estructura especial para supervisar los vuelos en los ocho aeropuertos de las cinco ciudades anfitrionas (Río de Janeiro, São Paulo, Belo Horizonte, Salvador y Porto Alegre). “Instalamos una sala principal en Río de Janeiro, que operó como centro de coordinación y control. Desde ese momento, muchos profesionales representantes de importantes organismos oficiales del país trabajaron en conjunto, para garantizar el flujo ordenado y seguro del transporte aéreo sobre los cielos de las ciudades anfitrionas durante el evento”, dijo el Coronel de la FAB Sidnei Nascimento de Souza, jefe del CGNA y coordinador de la sala maestra.

Entre los profesionales que colaboraron en la sala maestra había militares del CGNA, representantes de la Secretaría de Aviación Civil, de la Agencia Nacional de Aviación Civil, del Comité Organizador Local, de la Policía Federal, de la Hacienda Federal, del Sistema de Vigilancia Agropecuaria Internacional, además de funcionarios de la Empresa Brasileña de Infraestructura Aeroportuaria y del Comité Organizador Local. “La integración de las agencias agilizó las decisiones y la demanda de información y de vuelos, lo que aseguró la eficiencia y el flujo de las operaciones aéreas”, dijo el Cnel. Sidnei. 

Los aeropuertos brasileños registraron un promedio de 3300 vuelos diarios durante el período del evento deportivo. (Foto: Departamento de Control del Espacio Aéreo de la Fuerza Aérea Brasileña)

Sistema integrado

El proceso de administración y supervisión del flujo aéreo en las ciudades anfitrionas se llevó a cabo a través del Sistema Integrado de Gestión de Movimientos Aéreos y de Control Total de la Información del Tráfico Aéreo. La información del estado de los aeropuertos en las ciudades anfitrionas fue mostrado en tiempo real en pantallas instaladas en la sala maestra, así como las imágenes de radar con sus respectivas informaciones de vuelo y de la posición de las aeronaves en el espacio aéreo de estas regiones.

El control estuvo a cargo de las distintas agencias federales dentro de sus ámbitos de competencia, mediante sus representantes dentro de la sala maestra. Ante cada actualización se generaban hojas electrónicas de cálculo, con la información necesaria para el funcionamiento eficaz de las operaciones aéreas.

El modelo de la sala maestra se ha implementado con éxito en otros eventos organizados en Brasil, como la Copa Mundial de la FIFA 2014 y los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río 2016. “Se compartió toda la información sobre llegadas, desplazamientos y salidas de las autoridades y delegaciones”, dijo el Cnel. Sidnei. “Cumplimos la misión de la Fuerza Aérea de Brasil, que era mantener la fluidez, la seguridad y la eficiencia en el uso del espacio aéreo”.

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