Fuerza Aérea brasileña traslada víctimas del accidente con el equipo de fútbol Chapecoense

Las autoridades colombianas están llevando a cabo la investigación del caso junto con los técnicos del Comando de Aeronáutica de la Fuerza Aérea de Brasil.
Andréa Barretto/Diálogo | 8 diciembre 2016

Respuesta Rápida

La aeronave C-130 Hércules, de la Fuerza Aérea de Brasil, trasladó los cuerpos del equipo de la Asociación Chapecoense de Fútbol. (Foto: Sgto. Batista/Agencia Fuerza Aérea)

El ministerio de Defensa de Brasil comisionó cuatro aviones de la Fuerza Aérea de Brasil (FAB) para auxiliar en el accidente aéreo del equipo de la Asociación Chapecoense de Fútbol, ocurrido el 29 de noviembre.

El avión alquilado por el equipo de Santa Catarina, en el sur de Brasil, cayó en Colombia, a cinco minutos de vuelo del aeropuerto de la ciudad de Medellín, al transportar al equipo Chapecoense para disputar la final de la Copa Sudamericana. La causa, al parecer, está relacionada con la falta de combustible, de acuerdo con Freddy Bonilla, secretario de Seguridad Aérea de Colombia, en su declaración a la prensa un día después del accidente. Una de las hipótesis con la que trabajan las autoridades colombianas —responsables del proceso de investigación del caso— es que, como la aeronave no tenía combustible, los motores se apagaron y hubo una falla eléctrica.

En el accidente murieron 71 personas, entre integrantes del equipo, cuerpo técnico, periodistas y tripulantes. Sobrevivieron cinco personas.

En una nota a la prensa divulgada el mismo día del accidente, el ministerio de Defensa de Brasil y la FAB anunciaron que dos aeronaves C-130 Hércules de la FAB estaban listas para ayudar en el rescate y el traslado de los brasileños víctimas del accidente. También fueron dispuestas dos aeronaves para transportar a los familiares de las víctimas y a los equipos militares de rescate.

En la noche del día 29, la primera de esas aeronaves, un avión C-99, partió de Brasília con 24 pasajeros. Entre ellos, estaban los representantes de los ministerios de Relaciones Exteriores, de Deportes y de Salud; miembros de la Policía Federal; el alcalde de Chapecó, ciudad que le da el nombre al equipo de fútbol; y funcionarios de la municipalidad. La aeronave C-99 llegó a Medellín alrededor de la 1:30 a.m. del día 30, hora local.

El jueves 1.º de diciembre, la FAB movilizó una tercera aeronave, una C-130 Hércules, además de las dos anunciadas inicialmente, con el propósito de hacer el traslado de los cuerpos de las víctimas desde Colombia hacia Brasil. Los aviones esperaron el inicio de la misión en la Base Aérea de Manaos, de donde despegaron al comienzo de la tarde del día 2, con destino a Medellín.

La tripulación embarcada en esos aviones de carga fue de ocho personas, además de dos miembros del Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (CENIPA), una organización del Comando de Aeronáutica que tiene como objetivo planificar, dirigir, controlar y llevar a cabo las actividades relacionadas con la prevención y la investigación de accidentes aeronáuticos.

Los representantes del CENIPA viajaron a Medellín por invitación del Grupo de Investigación de Accidentes Aéreos de Colombia. “Cada técnico participó en el proceso de investigación como profesional designado por el gobierno brasileño, con el fin de seguir los trabajos realizados por las autoridades locales colombianas para ayudar, si fuese necesario”, informó la oficina de prensa del Centro de Comunicación Social de Aeronáutica.

Preparación para emergencias – “Lo que importa es la vida”

El trayecto desde Medellín hacia Chapecó, donde fue organizado el velorio colectivo del equipo de fútbol víctima del accidente aéreo, tuvo una duración de más de 10 horas, con una escala en Manaos para realizar los procedimientos obligatorios de ingreso a Brasil. Las aeronaves C-130 Hércules aterrizaron en Santa Catarina la mañana del día 3.

A pesar de haber sido una emergencia, la respuesta inmediata en los casos como el del accidente del Chapecoense no es nada nuevo para la FAB. La Fuerza Aérea tiene aviones, helicópteros y pilotos preparados para actuar en esas situaciones. Además, cuenta con escuadrones formados por militares entrenados en búsqueda, rescate y salvamento.

“La FAB tiene cinco escuadrones que están alertas las 24 horas. De estos, el 2.º/10.º Grupo de Aviación es el único que realiza la búsqueda, que consiste en rastrear el lugar del accidente, ya sea en tierra o en agua. Para eso, es utilizada la aeronave C-105 Amazonas”, dijo el Teniente Coronel Jorge Marcelo Martins da Silva, comandante del 2.º/10.º Grupo de Aviación, también conocido como Escuadrón Pelícano.

“Los otros cuatro escuadrones están equipados con helicópteros usados principalmente para hacer el rescate de las personas involucradas en el accidente”, finalizó el Tte. Cnel. Martins. El Escuadrón Pelícano tiene su sede en Campo Grande, en el centro oeste de Brasil, y tiene capacidad para atender emergencias en todo el país. Las otras unidades están distribuidas en las diferentes regiones brasileñas.

“Nosotros tenemos un sistema de búsqueda y salvamento interconectado al sistema de control de tráfico aéreo, que monitorea todas las aeronaves en vuelo. Si ocurre algún accidente, el escuadrón más cercano es accionado de inmediato”, dijo el Tte. Cnel. Martins.

En un accidente con las características del que ocurrió con la selección del Chapecoense, la FAB emplearía, probablemente, helicópteros para transportar el equipo y realizar el rescate, de acuerdo con el análisis del comandante del Escuadrón Pelícano. “Posiblemente haríamos el rescate con helicópteros que aterrizarían en el lugar, porque aparentemente habría condiciones para aterrizar la aeronave. Si no las hubiera, los militares tendrían que descender con alguna técnica como rapel, con una grúa o incluso paracaídas, según sea el caso”.

En 2016, el Escuadrón Pelícano fue activado siete veces. “Fueron situaciones de poca repercusión en los medios. Pero no importa si es un accidente de moderada o gran repercusión. Nosotros siempre consideramos la situación de la misma forma, con el mismo profesionalismo y la misma dedicación. Lo que importa es la vida”, afirmó el Tte. Cnel. Martins.

“El lema de nuestro escuadrón es ‘para que otros puedan vivir’. Ese lema implica altruismo, abnegación, persistencia. En síntesis, nos guía la idea de que vamos a hacer hasta lo imposible para salvar vidas ajenas”, concluyó la autoridad militar de la FAB.

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