Brasil, segundo país sudamericano no-OTAN socio de EE. UU.

El nuevo estatus otorgado a Brasil incrementa las posibilidades de asociaciones con los Estados Unidos en las áreas de defensa y seguridad.
Andréa Barretto / Diálogo | 6 agosto 2019

Relaciones Internacionales

El presidente de los EE. UU., Donald Trump y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro participaron en una reunión bilateral durante la cumbre del G20 en Japón, en junio de 2019. (Foto: Alan Santos, Agência Brasil)

“Con gran orgullo, quiero anunciar que nuestro viaje a los Estados Unidos ha dado frutos, porque el presidente Donald Trump aceptó a Brasil como socio no-OTAN”, manifestó el presidente brasileño Jair Bolsonaro, durante un evento militar en Brasil el 15 de junio de 2019.

La noticia se esperaba desde marzo, cuando los jefes de estado de ambos países se reunieron por primera vez. El nombramiento de Brasil como socio no-OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) de los EE. UU. fue uno de los temas que se abordaron en las conversaciones oficiales.

Con la nueva condición de asociación entre las dos naciones se amplían las posibilidades de intercambio y cooperación bilateral, especialmente en las áreas de defensa y seguridad. Los países que tienen el estatus de socios no-OTAN con los EE. UU. tienen, por ejemplo, prioridad en la compra de equipamiento y tecnologías militares estadounidenses. También tienen la posibilidad de participar en subastas organizadas por el Departamento de Defensa de los EE. UU. para vender productos militares; incluso tienen prioridad para realizar entrenamientos con las Fuerzas Armadas de los EE. UU.

Actualmente 17 países forman parte de ese grupo de socios que no son miembros de la OTAN, pero sí una prioridad para los EE. UU. En Latinoamérica, Argentina es la única nación que posee esa condición, designada en1998.

El presidente Trump envió el 8 de mayo al Congreso de los EE. UU. la petición oficial de incluir a Brasil. “Hago esta designación en reconocimiento al gobierno brasileño por sus recientes compromisos para aumentar la cooperación en materia de defensa con los EE. UU., y como reconocimiento de nuestro propio interés nacional para profundizar nuestra coordinación de defensa con Brasil”, dijo el presidente Trump.

“El gobierno de los EE. UU. concede unilateralmente el estatus de socio no-OTAN. Después de un mes, según lo dispuesto por las leyes de los EE. UU., aunque el Congreso no se pronuncie al respecto, se entiende que Brasil pasa automáticamente a tener ese estatus”, informó a través de su oficina el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, conocido como Itamaraty. Según la institución, la asociación tiene un sentido político. “No se genera ningún mecanismo específico, ni se asumen compromisos jurídicos o programáticos”, detalló el Itamaraty.

Durante la conmemoración del 4 de julio en la embajada de EE. UU. en Brasilia, el presidente brasileño  recordó la noticia como un acercamiento más entre Brasil y los EE. UU. Bolsonaro se había reunido por segunda vez con el presidente de los EE. UU. una semana antes, el 28 de junio, donde afirmó “estar a disposición para hablar con Trump para asociarse y desarrollar nuestro país”.

Historia

La OTAN fue creada en 1949 como una asociación entre 12 países. En la actualidad, el tratado reúne a 29 naciones que tienen como uno de sus principios la asistencia mutua contra la agresión externa, es decir, en caso de un ataque armado contra alguno de los países de la OTAN todos los demás miembros se comprometen a brindar asistencia al país atacado. Desde su fundación, la cláusula de defensa colectiva se invocó por única vez a raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra los EE. UU. Como respuesta, los países miembros contribuyeron enviando tropas contra Afganistán.

Este pacto de asistencia mutua no se extiende a los socios no-OTAN de los países miembros de esa organización. Además, dado que la designación de socio no-OTAN a un determinado país es unilateral, esto significa que los EE. UU., al igual que los demás miembros de la OTAN, tiene la libertad de elegir a sus socios estratégicos. El procedimiento es completamente diferente en el caso de la admisión de nuevos miembros a la OTAN, lo cual demanda la aprobación de todos los miembros del tratado.

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