Brasil invierte en radares para monitoreo de fronteras

La Fuerza Aérea Brasileña utilizará tres radares aéreos móviles de baja altura para combatir el tráfico de armas y drogas en las fronteras de Brasil con Paraguay y Bolivia.
Nelza Oliveira/Diálogo | 3 enero 2019

Amenazas Transnacionales

Los radares permitirán monitorear la zona de frontera para fortalecer la lucha contra el contrabando de armas y drogas. (Foto: Kaiser Konrad)

El Gobierno brasileño destinó USD 37 millones para comprar tres radares aéreos móviles de baja altura. La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) empleará este equipo para cubrir las fronteras que Brasil comparte con Paraguay y Bolivia. El país comparte 1365 kilómetros de frontera con Paraguay y 3423 km con Bolivia.  

“El convenio reforzará la lucha contra el ingreso de armas y drogas en el país, con el monitoreo de aeronaves pequeñas en la zona de frontera”, manifestó el ministro de Seguridad Pública Raul Jungmann, durante una reunión en la ciudad de Cascavel, estado de Paraná, el 29 de septiembre de 2018. “Los traficantes utilizan aeronaves pequeñas y sobrevuelan la frontera a baja altura para no ser detectados por los radares convencionales. Así, pueden transportar grandes cantidades de armas y drogas que abastecen el tráfico en Brasil”.

El Centro de Comunicación Social de Aeronáutica confirmó a Diálogo que el Sistema de Control del Espacio Aéreo Brasileño cuenta con 21 radares de ese tipo, distribuidos en todas las regiones de Brasil. El organismo tiene como objetivo promover la normalidad, la seguridad y la eficiencia en el tráfico aeroportuario y en el espacio aéreo brasileño en general.

Radares aéreos de baja altura

Los radares en las zonas fronterizas con Bolivia y Paraguay solo lograban monitorear aeronaves que volaban a gran altura. Al no existir radares aéreos móviles de baja altura las aeronaves lograban burlar los radares normales e ingresaban al territorio nacional sin ser detectadas, con vuelos de hasta 200 metros de altura, cerca de árboles y cerros. 

“Son radares que detectan vuelos de baja altura, algo esencial para la región en donde se emplean avionetas como principal transporte en el tráfico [de drogas]”, explicó Jungmann. “Así bloquearíamos nuestras fronteras aéreas para el tráfico de drogas. Cerramos por vía marítima los principales puertos de Brasil, en Río de Janeiro y en Santos, y las bahías a lo largo de la costa; y ahora también cerraremos las fronteras con dos países con quienes tenemos desafíos en cuestión de delitos transfronterizos”, expresó.

Los radares móviles harán un mejor trabajo de detección de aeronaves que vuelan a bajas alturas. (Foto: Sargento de la FAB Johnson Barros, Agência Força Aérea)

Cuando los radares detectan a un avión sospechoso los aviones cazas de la FAB lo interceptan. Luego, los militares hacen contacto con el piloto mediante la frecuencia internacional de emergencia para averiguar información, como procedencia y destino. En caso de que el piloto no responda a las preguntas, un avión de la FAB puede forzarlo a modificar su ruta. La Policía Federal (PF) espera en tierra para realizar investigaciones en busca de armas y drogas, además de arrestar a los sospechosos. 

SISFRON

Durante la ceremonia, el General Nivaldo Luiz Rossato, comandante de la FAB, manifestó que uno de los tres nuevos radares será incluido en el Sistema Integrado de Monitoreo de Fronteras (SISFRON), que tiene el objetivo de vigilar con tecnología de punta los 17 000 kilómetros de frontera que Brasil comparte con 10 países vecinos. El proyecto piloto comenzó en 2013 y en la actualidad abarca una franja de 650 km en Mato Grosso do Sul, estado vecino de Paraguay y Bolivia, lo que equivale a solo el 4 por ciento de la frontera total del país, que es monitoreada en toda su extensión por radares fijos y móviles, sensores ópticos, gafas de visión nocturna y cámaras de largo alcance, entre otros.

El SISFRON incluye materiales y redes de sensores, centrales de mando y control, además de la integración con los sistemas de la PF y de los departamentos de policía estatales para garantizar el flujo de información. En primer lugar, se había previsto que el sistema funcionara en toda la línea fronteriza brasileña a partir de 2022, pero en la actualidad se estima que eso sucederá en 2035, si los fondos son liberados en tiempo y forma. El Gral. Rossato explicó que cuando los radares estén en funcionamiento, deberán “cerrar zonas ciegas de la frontera”, es decir, regiones en donde por ahora el monitoreo es difícil.

“El uso de radares nos ayudará en la misión de defender nuestro territorio. Defender el espacio aéreo es importante. Dado que acceder por vía terrestre es más difícil, [los delincuentes] tienden a ingresar drogas por vía aérea”, dijo el Gral. Rossato. Existe la posibilidad de que los radares puedan utilizarse en 2019.

El próximo paso para la adquisición de radares será promover una licitación. Durante la ceremonia, Jungmann anticipó que el Ejército y la Marina de Brasil debían firmar convenios similares.

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