Brasil realiza operaciones conjuntas en la costa

Las operaciones Atlántico V y Dragón XXXIX se realizaron al mismo tiempo y simularon una intervención anfibia para la evacuación de no combatientes.
Taciana Moury/Diálogo | 20 diciembre 2018

Capacitación y Desarrollo

Los militares realizaron una operación anfibia para evacuar civiles en una región en conflicto. (Foto: Marina de Brasil)

El área del litoral brasileño entre los estados de Río de Janeiro y de Espírito Santo fue el escenario para dos importantes operaciones de entrenamiento de las Fuerzas Armadas Brasileñas. La Operación Atlántico (Operação Atlântico) V, un ejercicio militar conjunto coordinado por el Ministerio de Defensa cuyo objetivo es promover la defensa de la soberanía marítima, y la Operación Dragón (Operação Dragão) XXXIX, ejercicio de la Marina de Brasil (MB) que cierra el ciclo de entrenamiento anual de los infantes de marina, tuvieron lugar del 6 al 14 de noviembre de 2018.

El equipo médico conjunto, con profesionales de las tres fuerzas, realiza una simulación de asistencia a un herido en el complejo hospitalario a bordo del buque de desembarque multipropósito Bahía. (Foto: Sargento Primero de la FAB Alexandre Manfrin)

Fue la primera vez que las operaciones se realizan en forma integrada. Fueron movilizados cerca de 3000 militares de la MB, el Ejército Brasileño (EB) y la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). En la operación se simuló una operación anfibia, ejercicio característico de la Operación Dragón, que se enfocó en la evacuación de personal no combatiente.

El Día D de la operación fue el 9 de noviembre, con el desembarco de las tropas de infantes de marina en la playa de Itaoca, en la costa de Espírito Santo. En el evento participaron unos 1700 militares de la Fuerza de Infantes de Marina (FFE en portugués).

Los ejercicios tuvieron la finalidad de garantizar la seguridad necesaria para la evacuación de 3000 brasileños que se encontraban en situación de riesgo en un país extranjero ficticio, manteniendo el respeto de sus derechos humanos y la preservación de la integridad física de los ciudadanos. En tierra se hicieron simulaciones de clasificación y evacuación de civiles.

“Hicimos desembarco de vehículos anfibios, montamos cuatro puntos de encuentro de evacuados y un Centro de Control de Evacuados [CCE]. Transportábamos a los civiles hacia el CCE para su agrupación y después los llevábamos en embarcaciones y aeronaves hacia los buques, que los trasladarían a lugares seguros”, relató el Coronel del Cuerpo de Infantería de Marina de la MB Dirlei Donizete Codo, oficial de Operaciones de la FFE.

Se emplearon unas 10 embarcaciones de la MB, como por ejemplo el buque de desembarque multipropósito Bahía, el buque de desembarque de vehículos de combate Almirante Saboia, el navío patrulla oceánico Apa y el portahelicópteros multipropósito Atlántico, nuevo buque insignia de la MB en su primera operación en aguas brasileñas. También participaron unos 106 vehículos operacionales y 12 blindados, ocho de los cuales eran vehículos oruga anfibios. La MB y la FAB pusieron a disposición sus aeronaves para realizar las actividades aéreas.

El Capitán de Corbeta de la MB Felipe Folgoso Sasaki se desempeñó como oficial de Operaciones de Fuerza de Tarea Anfibia, integrado por su Estado Mayor. “Nuestra principal actividad fue coordinar todas las embarcaciones y aeronaves de apoyo a operaciones que estaban en tierra”, expresó.

Las condiciones meteorológicas adversas fueron uno de los desafíos de la operación , pues alteraban la planificación inicial. “Hubo momentos en que las tropas no podían ir hasta la playa en embarcaciones, dado que el mar estaba agitado. En ese caso entramos en acción y facilitamos el transporte en helicóptero, y transmitimos las nuevas instrucciones para todos los involucrados”, dijo el Cap. de Corb. Sasaki.

Observadores extranjeros

Infantes de Marina desembarcan en la playa de Itaoca, en la costa de Espírito Santo, donde tuvo lugar el Día D de la Operación Dragón. (Foto: Marina de Brasil)

A las actividades se sumaron oficiales extranjeros que realizan intercambios con el Cuerpo de Infantería de Marina de Brasil, como el Mayor del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU. James Richard Smith. “Siempre es bueno aprender y observar las capacidades de los militares de países amigos en un entrenamiento práctico”, manifestó el May. Smith.

El oficial destacó la importancia de la operación para el entrenamiento de los infantes de marina. “Pudimos aplicar las principales tácticas de operaciones anfibias en un entorno real, con infantes de marina a bordo de embarcaciones en el mar”, destacó el May. Smith. “El tema de este año sirvió para verificar la aplicabilidad de las operaciones anfibias, tanto contra un enemigo como para una situación de apoyo a la evacuación de personas”.

El Teniente de Fragata de la Marina de Bolivia Hans Larry Tito Coronel, que estuvo en el ejercicio, también destacó el carácter humanitario del ejercicio. “En una situación de evacuación de no combatientes como esta, están en juego muchos factores, como las leyes internacionales, la diplomacia y muchos riesgos que pueden interferir en el desarrollo de las operaciones”, aseguró. “Es fundamental contar con personal y medios preparados en los diferentes niveles para poder tomar decisiones correctas y oportunas”.

Los oficiales extranjeros destacaron los beneficios del intercambio con la MB. “Me permite observar los diferentes avances en cuanto a la logística que tiene la MB y comprender la doctrina utilizada”, dijo el Tte. de Frag. Tito. “Brasil y los EE. UU. tienen una extensa historia de operaciones conjuntas. Cuando compartimos los conocimientos tenemos la posibilidad de mejorar juntos”, destacó el May. Smith.

Entrenamiento: garantía de interoperabilidad

Según el Cnel. Dirlei, fue importante que la edición 2018 de la Operación Dragón se incluyera en la Operación Atlántico V para incrementar la capacidad de interoperabilidad de todos los militares participantes. “Fue un entrenamiento productivo, en donde hubo avances a nivel desarrollo y disponibilidad de recursos; los infantes de marina aumentaron su capacidad profesional”, expresó. “La situación ideada para el ejercicio permitió no solo el entrenamiento del grupo anfibio en sus tareas tradicionales, sino también contribuir a la interoperabilidad e integrar recursos y tropas del Ejército y de la Fuerza Aérea”, indicó el Cap. de Corb. Sasaki.

Uno de los puntos destacados de la Operación Atlántico V fue el complejo hospitalario montado a bordo del buque de desembarque multipropósito Bahía. El complejo de 500 metros cuadrados estaba equipado con dos quirófanos y una unidad de terapia intensiva, con una capacidad de atención de 100 pacientes por día. Durante el ejercicio, se preparó una estructura médica conjunta con profesionales de las tres fuerzas para entrenamiento de apoyo médico en situaciones similares al escenario del ejercicio.

Una de las actividades simuladas fue una evacuación aeromédica y el aterrizaje de una aeronave de la FAB que traía a un paciente para ser atendido a bordo del buque. Según el Teniente General de la FAB Ricardo Cesar Mangrich, comandante interino del Comando de Operaciones Aeroespaciales, el ejercicio brindó un entrenamiento importante en cuanto a asistencia humanitaria, transporte y ayuda a heridos. “Nuestros médicos pudieron poner en práctica la atención a bordo de una embarcación, algo que no es tan común entre nuestro personal, pero es una contribución importante para una operación conjunta”, resaltó.

La FAB participó en la operación con ocho aeronaves. Además del transporte de heridos, los pilotos de la FAB también trabajaron con paracaidistas, con el transporte de tropas y en misiones de reconocimiento. “Fue una excelente oportunidad para ejercitar a la patrulla marítima en una misión real”, finalizó el Tte. Gral. Mangrich.

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