Brasil por inaugurar nueva estación en la Antártida

Luego de tres años en construcción, la Nueva Estación Antártica Comandante Ferraz será finalizada en marzo de 2019.
Taciana Moury/Diálogo | 6 febrero 2019

Capacitación y Desarrollo

La reconstrucción de la nueva Estación Antártica Comandante Ferraz llega a su fin después de tres años de obras. (Foto: Marina de Brasil)

La Marina de Brasil (MB) confirmó la recepción de las instalaciones de la nueva Estación Antártica Comandante Ferraz (EACF) en marzo de 2019. Está previsto que la EACF esté en pleno funcionamiento en marzo del 2020. Por ahora, 263 operarios de la empresa responsable de la reconstrucción están en la isla Rey Jorge, ubicada en la península Keller, donde ajustan detalles de la estructura. 

El buque de apoyo oceanográfico Ary Rongel de la Marina de Brasil estuvo a cargo del apoyo logístico. (Foto: Marina de Brasil)

Los operarios realizan los últimos ajustes en el montaje de los tres bloques que componen el predio principal: este, oeste y técnico. Además de los investigadores, el espacio albergará a 16 militares de la MB que componen el grupo básico, fijo en el continente blanco. En el bloque este funcionarán 14 laboratorios, comedores, cocina, enfermería, sala de secado y talleres. 

En el bloque oeste habrá 32 camarotes, biblioteca, gimnasio y sala de vídeo/auditorio en el nivel superior, mientras que en el nivel inferior se almacenarán víveres, tanques de agua y de combate al fuego. El garaje y la sala de máquinas de la estación se sitúan en el bloque técnico. Ahí también habrá generadores, tableros eléctricos, calderas, estación de tratamiento de agua, alcantarillado e incinerador, entre otros elementos.

Los módulos aislados de telecomunicaciones, meteorología/ozono, frecuencias ultra bajas, limpieza de sedimentos, buceo y polvo de residuos peligrosos, también están en su fase final. Según el Capitán de Navío (R) de la MB Geraldo Gondim Juaçaba Filho, asesor responsable de la reconstrucción de la EACF, el trabajo cuenta con la supervisión de seis fiscales, cuatro de ellos ingenieros navales de la MB y dos del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables.

El Cap. de Nav. Geraldo explicó que la nueva EACF ofrecerá comodidad y seguridad durante el verano y el invierno antárticos. “Este es el comienzo de una nueva era de investigaciones en la Antártica, con laboratorios equipados, con telecomunicaciones de alta calidad, que permitirán a los investigadores enviar datos y comunicarse con sus laboratorios en Brasil”, aseguró.

La reactivación de la nueva EACF tiene importancia geopolítica para Brasil y la MB. Desde 1975, el país es miembro firmante del Tratado Antártico, lo que garantiza su participación en las discusiones sobre el futuro del continente, que contiene la mayor reserva de agua dulce del planeta. El tratado establece que los países solo pueden hacer uso de la exploración científica en la Antártida, siempre dentro del marco de una cooperación internacional.

La estación brasileña en la Antártida quedó destruida por completo en un incendio en 2012. Las obras de reconstrucción comenzaron a principios de 2016. Las distancias y las dificultades logísticas y climáticas afectaron la duración de la obra.

“Las condiciones climáticas adversas, la posibilidad de trabajar solo en el verano antártico –de noviembre a marzo– y la distancia del sitio de la reconstrucción (3878 kilómetros) a la Antártida, que queda a unos 45 días de navegación, fueron desafíos a superar”, destacó el Cap. de Nav. Geraldo. “Además, hay que considerar la complejidad del proyecto y la diferencia del idioma, la cultura y las costumbres de los miembros del equipo que participó en la reconstrucción”.

Desde hace 35 años, la aeronave C-130 de la FAB presta apoyo logístico aéreo al Programa Antártico Brasileño. (Foto: Sargento Segundo de la Fuerza Aérea Brasileña Johnson Barros)

A pesar de las dificultades, el oficial destacó lo que aprendieron durante la obra. “Se desarrollaron técnicas de construcción, desde cimentación en terrenos pedregosos y helados, hasta el montaje de estructuras, contenedores y revestimientos. Se desarrollaron sistemas eléctricos, hidráulicos y de automatización, entre otros específicos para este proyecto ”, agregó el Cap. de Nav. Geraldo.

Apoyo logístico

El apoyo logístico a la estación brasileña se realiza mediante el buque de apoyo oceanográfico Ary Rongel, responsable del reabastecimiento de la EACF, y del buque patrulla Almirante Maximiano, que contribuye a la investigación en distintos lugares de la Antártica, así como también durante el recorrido del contingente brasileño hacia el continente helado. En invierno, cuando el buque debe regresar a Brasil por el congelamiento del mar, el reabastecimiento queda a cargo de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). El primer Escuadrón del Primer Grupo de Transporte (1.º/1.º GT) se encarga de brindar apoyo logístico a la EACF desde hace 35 años.

“La misión de rescate aéreo necesita de una tripulación habilidosa, dadas las restricciones meteorológicas del invierno antártico, como los fuertes vientos de la región y las dimensiones disponibles en la zona de lanzamiento”, dijo el Teniente Coronel de la FAB Claudio Rogerio García, comandante del 1.º/1.º GT. Además del reabastecimiento aéreo, el escuadrón realiza misiones durante el verano y proporciona apoyo logístico de transporte de personal y materiales del Programa Antártico Brasileño durante el año.

A lo largo del año antártico, de noviembre a octubre del año siguiente, se realizan en promedio 10 misiones, según la planificación de la MB. “Después del incendio, los viajes se intensificaron. En un primer momento, fue para desmovilizar a los militares e investigadores de la estación y, en consecuencia, para proporcionar apoyo logístico destinado a la reconstrucción de la estructura” explicó el Tte. Cnel. Cláudio Garcia.

El oficial destacó que volar a la Antártida es un desafío para la tripulación del escuadrón. Por lo tanto, las misiones siempre están en manos de instructores con mucha experiencia y conocimientos de aviación y operación en el continente antártico. “Las condiciones climáticas como vientos fuertes y temperaturas en extremo bajas alteran los parámetros de operación de la aeronave y exigen que todos los gráficos de rendimiento del manual del [avión] C-130 se observen con detalle para mantener la seguridad del vuelo”, destacó.

La pista que se utiliza en la Antártida, hecha de grava y con dimensiones muy reducidas, es otro factor que complica el aterrizaje, y la dificultad aumenta con los vientos fuertes y el hielo. “El aterrizaje de la aeronave tiene un punto definido para ser realizado, y son necesarias precisión, cautela y entrenamiento de los tripulantes”, dijo el Tte. Cnel. Cláudio García.

El 1.º/1.º GT, que también se conoce como Escuadrón Gordo, tiene su sede en Río de Janeiro y opera desde hace 54 años. La unidad aérea, que realiza misiones de apoyo del programa antártico, transporte aéreo logístico, reabastecimiento en vuelo, misiones de búsqueda y rescate, transporte de tropas y combate de fuego en vuelo, recibirá al nuevo carguero de la FAB, el KC-390.

“El escuadrón es muy optimista en cuanto a la llegada de la nueva aeronave”, comentó el Tte. Cnel. Cláudio Garcia. “De hecho, el nuevo carguero cumplirá con las misiones de la unidad, sobre todo en la Antártida, tal como lo hizo el C-130 durante 35 años”.

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