Brasil celebra los 70 años de la Toma de Monte Castelo

El Coronel Nestor da Silva, de 97 años, es un testimonio vivo de uno de los mayores logros de las Fuerzas Armadas brasileñas durante la II Guerra Mundial: la Toma de Monte Castelo, en el centro norte de Italia, hace exactamente 70 años.
Marina Rocha y Alexandre Gonzaga, Asesoría de Comunicación del Ministerio de Defensa de Brasil | 11 marzo 2015

Relaciones Internacionales

Como combatiente de Infantería, el Coronel Nestor tenía poco más de 20 años en la época de la guerra: “Estuve 52 días sin tomar un baño, porque no tenía cómo”. (Foto: Tereza Sobreira)

El Coronel Nestor da Silva, de 97 años, es un testimonio vivo de uno de los mayores logros de las Fuerzas Armadas brasileñas durante la II Guerra Mundial: la Toma de Monte Castelo, en el centro norte de Italia, hace exactamente 70 años. El excombatiente de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB), estuvo en el sitio de batalla el día 21 de febrero de 1945, cuando los aliados conquistaron la región antes dominada por los nazis. “Hubo cuatro intentos infructuosos. Recién en el quinto intento, en que cambiamos de estrategia, conseguimos vencer”, explicó el veterano coronel. La épica victoria brasileña que cumple siete décadas fue conmemorada con solemnidad en el Batallón de la Policía Militar en Brasilia, la mañana del 20 de febrero.

Los veteranos brasileños que lucharon en la II Guerra Mundial, los eternos “ pracinhas ”, fueron los grandes homenajeados de la ceremonia. Además del Coronel Nestor, estuvieron presentes el Teniente Coronel Mário Raphael Vannutelli, de 96 años; los Capitanes Vasco Duarte Ferreira, de 91 años y Severino Francisco de Oliveira, de 96 años; y el Teniente Vinícius Venus Gomes da Silva, 89 de años. El público asistente los saludó efusivamente durante la ceremonia.

Luego de entonar la Canción del Expedicionario, el comandante del Ejército, General Eduardo Dias Villas Bôas, destacó la importancia de los excombatientes. “Feliz del Ejército que tiene héroes para reverenciar. Felices de nosotros, que tenemos a los pracinhas para reverenciar, nuestros héroes. En nombre de la Fuerza Terrestre de ayer, de hoy y de siempre, les agradezco”. La ceremonia finalizó con un desfile en homenaje a los veteranos.

Una victoria estratégica

Para el jefe de la Sección de Memoria de la Escuela Superior de Guerra, Mayor Gilberto de Souza Vianna, “la Toma de Monte Castelo fue la prueba de la eficacia de la FEB en los campos de batalla de Italia durante la II Guerra Mundial”. El historiador afirmó también que el episodio resultó estratégico para la continuación de la campaña por parte de los aliados y la derrota de los nazis. “Nosotros solos, tomamos la región. Fue un hito de valor”, afirmó.

Paracaidista del Arma de Infantería, el Coronel Nestor se enorgullece de haber derrotado, junto con sus amigos, a “uno de los mejores soldados del mundo como es el alemán”. Otro antiguo integrante de la FEB, el Teniente-Coronel Vannutelli, del Arma de Artillería, contó que la preparación para desplegarse al combate fue “apresurada, difícil y ligera”. Aun así, “la Fuerza Expedicionaria cumplió su misión”, sentenció el artillero.

Memorias del coronel

Quien habla con el Coronel Nestor da Silva no puede creer que a los 97 años su memoria pueda ser tan rica en detalles. Entre muchas preguntas y admiración de los presentes en el evento mencionado, citó curiosidades de la ardua tarea realizada en tierras extranjeras.

“Estuve 52 días sin tomar un baño, porque no tenía como hacerlo”, confesó. “Lo que más extrañamos fue el clima, eran 20 grados bajo cero. Mucho frío. Recibimos uniformes de los estadounidenses y usábamos tres capas de ropa, una sobre otra”. Y agregó: “En aquella época yo tenía poco más de 20 años. Formaba parte del 11.º Batallón de Infantería de Montaña de São João del-Rei (estado de Mato Grosso). Cuando volví a Brasil, me casé con una chica que conocí en São João. Estoy con ella hasta hoy, en que tiene 81 años”.

El General Menandro Garcia, del Ministerio de Defensa, afirmó: “la participación brasileña en la Segunda Guerra Mundial dejó un importante legado para las Fuerzas Armadas”. (Foto: Jorge Cardoso)

Sobre la preparación recibida, Nestor relató que hubo un entrenamiento antes del embarque. Después, cuando llegaron a la ciudad de Pisa, recibieron armamento y uniformes. Luego de esto, estando en suelo italiano, “tuvimos 15 días de actividades intensas” hasta partir para el frente. Durante el período que permaneció en la II Guerra, el coronel contabilizó “más de 400 soldados brasileños que perdieron la vida”.

Homenaje de Defensa

El Ministerio de Defensa de Brasil también conmemoró los 70 años de la conquista de Monte Castelo, la primera victoria de la FEB en la II Guerra Mundial.

El jefe de la Sección de Asuntos Estratégicos del Estado Mayor Conjunto, General Menandro Garcia de Freitas, destacó la importancia de que la sociedad recuerde los hechos heroicos de estos hombres y mujeres. "Conmemorar la historia de un país es una parte insustituible para la formación cultural y para que sus ciudadanos se sientan orgullosos de aquellos que nos legaron este territorio continental en el que vivimos hoy", afirmó.

Menandro también recordó el escepticismo que dominaba al país en aquella época: “decían que era más fácil que una cobra fumara en pipa que Brasil participara de la guerra en Europa".

Integrando el IV Cuerpo del Ejército de Estados Unidos, bajo el comando del General Willis D. Crittenberger, la FEB tomó el Monte el 21 de febrero de 1945, haciendo posible la victoria de los aliados.

En total, 20.400 alemanes fueron capturados por las tropas brasileñas. El General Menandro insistió en destacar las peculiaridades de la Fuerza Expedicionaria, principalmente el trato digno que dieron a sus oponentes.

Otra característica de la tropa brasileña era el respeto a la población local y a la dignidad humana. Según él, los pracinhas contaban con la Cartilla del Expedicionario, que orientaba el comportamiento de la tropa. "Esa actitud es, hasta nuestros días, una característica de la cooperación brasileña en misiones internacionales de paz”.

De acuerdo al General Menandro, la participación en la II Guerra dejó un legado importante al país que incluye la valorización estratégica de la región nordeste del país, la aplicación de una doctrina militar nacional, la renovación de la mentalidad industrial y la proyección internacional, ya que Brasil fue el único país de Latinoamérica en armar una fuerza militar contra el nazismo y el fascismo.

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