Autoridades dominicanas temen creciente influencia de cárteles mexicanos

A primera vista, Marino Vinicio Castillo Rodríguez no parece un guerrero. Vestido con un impecable traje a medida, es el epítome del abuelo y exitoso abogado de segunda generación.
Jamie Dettmer | 2 abril 2012

Las grúas descargan contenedores en la terminal de Puerto Caucedo, cerca de Santo Domingo, un importante centro de trasbordo y el sitio donde, autoridades antinarcóticos dominicanas, realizaron una enorme incautación de cocaína en octubre de 2011. [Larry Luxner]

SANTO DOMINGO. A primera vista, Marino Vinicio Castillo Rodríguez no parece un guerrero. Vestido con un impecable traje a la medida, es el epítome del abuelo y abogado exitoso de segunda generación.

Pero cuando Castillo habla acerca de sus temores por su país de nueve millones de habitantes, el humor desaparece de sus ojos. Sostuvo que la República Dominicana está en riesgo de ser abrumada por los sindicatos del crimen organizado de Colombia, México e incluso Europa.

Como principal figura de la ley y el orden, y ahora como asesor antinarcóticos del presidente Leonel Fernández Reyna, Castillo ha supervisado y evaluado el cambiante paisaje delictivo del país desde principios de los 90, cuando los traficantes colombianos usaban el Caribe para introducir drogas en Florida.

"Tenemos pruebas claras de que el Cártel de Sinaloa está desarrollando una estructura en la zona y de que hay representantes de grupos de delincuencia europeos, incluyendo Rusia, Ucrania, los Balcanes e Italia", indicó Castillo, entrevistado en su oficina en Santo Domingo. "Nuestra situación se está volviendo muy grave. La ofensiva contra los cárteles en México y Colombia ha empujado el problema a las pequeñas islas del Caribe, y los cárteles nos utilizan como puente para el contrabando de estupefacientes a América y Europa".

A juzgar por las incautaciones récord de drogas y el aumento de los homicidios relacionados con las drogas, el problema está creciendo. Las autoridades dominicanas parecen haber detenido en gran medida las cargas de drogas que entran por vía aérea al país. Las cargas son lanzadas desde avionetas a baja altura para ser luego recogidas, un popular método de envío durante muchos años.

DNCD informa que vuelos con drogas han disminuido considerablemente

En febrero, el embajador de la República Dominicana en Washington, Aníbal de Castro, pregonó el éxito de la interdicción aérea ante un comité del Senado, señalando que "los lanzamientos de drogas desde aviones en el país" habían sido prácticamente eliminados.

El factor decisivo, agregó el diplomático, fue el despliegue de un helicóptero OH-58 equipado con visión nocturna y ocho aviones de patrulla Embraer Super Tucano fabricados en Brasil, los cuales fueron comprados con la ayuda de un préstamo de $93,7 millones del Banco de Desarrollo del Gobierno de Brasil.

Roberto Lebrón Jiménez, portavoz de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), afirmó que antes de que los militares dominicanos tomaran posesión de los nuevos aviones, las autoridades reportaron unos 200 vuelos clandestinos de drogas en el país cada año. Ahora, estima que sólo son un puñado.

Sin embargo, los narcotraficantes se han desplazado al mar, aprovechando los 1.100 kilómetros de la costa dominicana y sacando partido del papel estratégico del país como centro del tránsito de contenedores que enlaza a Estados Unidos, América Latina y Europa.

La costa es difícil de bloquear. Los traficantes utilizan embarcaciones de ocio privadas, buques pesqueros y lanchas a menudo capaces de transportar más de 4 mil kilos de cocaína a la vez. Las drogas son traídas de América Central y América Latina, y luego son enviadas a Estados Unidos, a menudo a través de Puerto Rico y las Islas Vírgenes, o enviadas a Europa en el tráfico marítimo comercial. Las cargas más pequeñas se introducen de contrabando mediante "mulas" o carga aérea.

"Somos un paraíso para el turismo internacional, tenemos cinco aeropuertos internacionales principales y siete importantes puertos comerciales con una gran cantidad de tráfico de contenedores. Además, compartimos la isla con Haití, que es un Estado fallido y donde los cárteles colombianos han operado durante un cuarto de siglo", señaló Castillo. "Es imposible para nosotros revisar cada contenedor; el volumen es demasiado grande”.

Incautaciones de cocaína se disparan en República Dominicana

Las recientes incautaciones evidencian el creciente problema. En 2011, las autoridades dominicanas confiscaron 6.715 kilogramos de cocaína, un salto del 48 por ciento con respecto a los 4.527 kilos incautados el año anterior. Durante un período de dos semanas en diciembre de 2011, de acuerdo con las estadísticas oficiales, la policía de la DNCD interceptó 1,3 toneladas en cuatro envíos de cocaína.

Un toque internacional y el involucramiento de sindicatos del crimen se presentan frecuentemente con cada incautación y redada importantes. El 7 de febrero, las autoridades antinarcóticos dominicanas detuvieron a 29 personas, incluidos cinco puertorriqueños y 17 rusos, así como también colombianos y dominicanos, e incautaron 122 kilos de cocaína etiquetados para ser enviados a Puerto Rico.

También fueron confiscadas dos villas de lujo, varios apartamentos, un buque de carga, una lancha rápida y un avión. La cocaína, que se encontró en una villa situada en el exclusivo resort Casa de Campo cerca de La Romana, iba a ser cargada en el Carib Vision, un buque aparentemente utilizado para el transporte de melaza. La carga estaba destinada para Puerto Rico cuando fue interceptada, indicó Lebrún de la DNCD.

Inspectores de aduanas buscan drogas entre los contenedores en el puerto de Río Haina en la República Dominicana. [Larry Luxner]

El 15 de diciembre, la policía antidrogas confiscó 1.077 kilos de cocaína en un jet Challenger de 24 asientos a punto de despegar desde La Romana, en la costa sureste. El avión había registrado un plan de vuelo para la ciudad belga de Amberes. Esta vez, la policía detuvo al ciudadano holandés Johannes Nicolass y al ciudadano británico Edgar Rowson, justo antes del despegue programado.

Y en octubre pasado, miembros de la DNCD incautaron 1.098 kilos de cocaína ocultos en equipos médicos rumbo a Le Havre, Francia, en un buque en el puerto multimodal de Caucedo.

Cártel de Sinaloa detrás del tráfico de drogas, dicen autoridades

La cantidad de cocaína incautada, la cual se cree que es sólo una fracción de la que sí logra pasar, es muy alarmante. Lo que preocupa particularmente a Castillo son las señales de que el Cártel de Sinaloa, el mayor sindicato criminal de México, ha escogido al país para su expansión. "No estamos en condiciones de lidiar con esto", sostuvo.

Autoridades dominicanas culpan a miembros del Cártel de Sinaloa de la matanza en agosto pasado de tres colombianos y un venezolano en Santiago, 150 kilómetros al norte de Santo Domingo. Se cree que los asesinatos son un ajuste de cuentas; los cadáveres fueron encontrados en el exclusivo distrito de Cerro de Gurabo cerca de donde un español fuera asesinado pocos días antes.

Castillo confirma el vínculo de los asesinatos con el Cártel de Sinaloa, pero no quiso entrar en detalles. Afirmó que las autoridades reconocieron la presencia de integrantes del Cártel de Sinaloa cuando un nacional mexicano, Luis Fernando Bertolucci Castillo, también detenido en agosto pasado, reconoció que era miembro de ese cártel y que estaba en contacto directo con el capo de la droga Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El primer reconocimiento público por parte del Gobierno dominicano de la presencia del Cártel de Sinaloa se dio en febrero cuando Aníbal de Castro afirmó ante el Senado de Estados Unidos que "el Cártel de Sinaloa intentaba crear una ruta a Europa utilizando a la República Dominicana”.

La presencia de la delincuencia mexicana no es totalmente nueva, indicó Castillo. En diciembre de 1999, la policía dominicana incautó tres aviones de transporte de droga propiedad del narcotraficante mexicano Luis Horacio Cano.

Castillo señaló que ahora sabe que el Cártel de Sinaloa controlaba una compañía que en 1999 compró, y ya vendió, cuatro molinos de azúcar estatales durante un proceso de privatización. Los molinos, situados en Haina, Boca Chica, San Luis y Consuello, estaban situados cerca de puertos marítimos y tenían acceso a pistas de aterrizaje.

Autoridades antidrogas eligen como blanco la región Cibao

Ahora lo que es diferente es el nivel de actividad, las alianzas que se forman con las bandas de delincuencia local y las indicaciones de que el Cártel de Sinaloa pretende operar localmente. "Están comprando bienes, desde residencias frente al mar a hoteles y empresas", sostuvo Castillo.

Agentes de la DNCD señalaron que el foco principal del Cártel de Sinaloa es en El Cibao, la región norteña que alberga casi la mitad de la población del país, así como su segunda ciudad, Santiago de los Caballeros.

Las autoridades afirman que los grupos de delincuencia local, incluyendo la pandilla de criminales de Samaná liderada por Avelino Matías Castro, actualmente buscado por presuntamente ordenar el asesinato de un periodista dominicano, proporciona apoyo logístico y ayuda al Cártel de Sinaloa para obtener los precursores químicos necesarios para la producción de anfetaminas.

La presencia mexicana introduce un nuevo elemento peligroso, indicó Castillo, teniendo en cuenta la historia notoriamente violenta del Cártel de Sinaloa, así como su capacidad de corrupción.

Como sus vecinos del Caribe, la República Dominicana ha visto un salto en los delitos violentos y homicidios en los últimos años. Desde 2001 hasta 2009, la tasa de homicidios del país casi se duplicó a 23 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Además, la adicción a las drogas entre los dominicanos está creciendo: una consecuencia, creen las autoridades, del hecho de que grupos de delincuencia locales reciben pagos de los cárteles colombianos y mexicanos en cocaína, así como en dinero en efectivo. El año pasado, el país registró 4.173 incautaciones de cocaína crack solamente.

Para Castillo, la batalla ha comenzado, "pero necesitamos mucha más ayuda", sostuvo.

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