Ataques de las FARC aterrorizan localidad del suroeste colombiano

El presidente colombiano Juan Manuel Santos detuvo el 6 de julio el derramamiento de sangre ocurrido el fin de semana al declarar que las fuerzas armadas habían recuperado el control de la situación tras una serie de ataques coordinados con mortero por parte de las FARC en las localidades rurales de Toribio, Miranda y Monterredondo al suroeste del país.
Richard McColl | 23 julio 2012

El ministro de Defensa de Colombia Juan Carlos Pinzón (izquierda); el presidente Juan Manuel Santos (centro) y Temístocles Ortega, gobernador del Departamento del Cauca, visitan la ciudad suroccidental de Toribio, escenario de los recientes atentados de las FARC. [César Carrión/Presidential Press Office]

BOGOTÁ. El presidente colombiano Juan Manuel Santos detuvo el 6 de julio el derramamiento de sangre ocurrido el fin de semana al declarar que las fuerzas armadas habían recuperado el control de la situación tras una serie de ataques coordinados con mortero por parte de las FARC en las localidades rurales de Toribio, Miranda y Monterredondo al suroeste del país.

"Pese a hostigamientos cobardes de terroristas, nuestra Fuerza Pública tiene total control y protege a la población", afirmó Santos a través de su cuenta de Twitter. Y sin embargo, los ataques rebeldes por parte de la facción del Frente 6 de las FARC no se detienen.

Toribio, un pueblo situado en territorio fértil para el cultivo de café, está ubicado en el Departamento del Cauca al noreste del país, a sólo 55 kilómetros de la metrópolis de Cali desde la que se accede por peligrosas carreteras montañosas. El 6 de julio, tras 72 horas de continuos bombardeos y tiroteos entre la policía y las fuerzas armadas por un lado, y los terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en el otro, la ciudad fue declarada nuevamente bajo control del gobierno. Pero la lucha dejó cuatro niños heridos y miles de personas desplazadas.

Se solicitó a la Fuerza Aérea colombiana respaldo para los 2 mil efectivos del gobierno en tierra, utilizando aviones Super Tucano para bombardear escondites y posiciones estratégicas de los rebeldes marxistas en los alrededores de Toribio.

Bienvenidos a ‘Toribistán’

Los noticieros nacionales colombianos han sido particularmente mordaces, citando a los lugareños del pueblo refiriéndose a su localidad como "Toribistán." Incluso el semanario Semana ha comparado a Toribio con Bagdad durante la guerra.

A pesar de los esfuerzos de las fuerzas armadas, el alcalde de Toribio Ezequiel Vitonás cuestiona la afirmación de que la ciudad esté otra vez a salvo de la guerrilla. Afirma que en la última década, Toribio ha sido atacado por lo menos 450 veces, causando numerosas muertes y heridos. En julio de 2011, por ejemplo, el pueblo fue brutalmente atacado cuando un bus chiva tradicional cargado de explosivos estalló frente a la estación local de policía matando a varios oficiales, hiriendo a casi 100 más y dañando o destruyendo cerca de 500 construcciones.

Desde febrero de 2012, según el gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, el pueblo ha sido atacado 30 veces, y solo por estos ataques han muerto 40 personas.

En un conflicto muchas veces limitado a tácticas guerrilleras de sigilo y evasión en la selva, Toribio y los municipios circundantes se han convertido de facto en la primera línea de enfrentamiento entre las fuerzas del gobierno colombiano y las FARC.

"La población de la localidad se ha ido acostumbrando a la guerra. No es raro ver casas fortificadas con trincheras y túneles como rudimentaria protección contra las balas y las bombas de la guerrilla", sostuvo el escritor británico Kevin Howlett, experto en Colombia.

La violencia no es nueva para Toribio y sus vecinos

Situado entre los campos de coca de las FARC y la tradicional salida "segura" para este lucrativo cultivo al océano Pacífico desde los departamentos de Tolima, Huila, Cauca y Valle del Cauca, Toribio, y muchos municipios similares, han sido azotado por la violencia durante años.

Pero Vitonás afirmó que el mundo exterior nunca antes había oído hablar de su inaccesible pueblo hasta principios de este mes, cuando los periodistas llegaron por primera vez y publicaron las imágenes.

La presencia de los medios de comunicación no pasó desapercibida para las FARC, las cuales, según Pinzón, "han ido creando su propio circo mediático disparando a voluntad desde casas ocupadas pertenecientes a los agricultores locales, aprovechando el hecho de que las fuerzas armadas no responden cuando hay civiles en peligro".

Los reportes procedentes de esta región montañosa informan de entre 300 y 3 mil personas de los municipios de Toribio, Miranda, Corinto y Argelia cargando sus pertenencias en maletas y subiendo a todos los autobuses disponibles para abandonar el lugar.

Según el ejército, las FARC utilizan estas tácticas en lugares geográficamente difíciles de alcanzar. Al lanzar ataques, los rebeldes esperan distraer la atención del gobierno y poder dedicarse a su verdadera prioridad, que es mover sus combatientes con seguridad de un lugar a otro.

El Departamento del Cauca y todo el suroeste colombiano permanecen en alerta máxima, debido a que las fuerzas armadas presuntamente han lanzado diversas misiones encaminadas a repeler la guerrilla.

Pueblo aterrorizado recibe visita presidencial

El 10 de julio, Santos voló hasta Toribio junto con Pinzón, para analizar la zona de guerra y tranquilizar a los ciudadanos.

La apresurada visita del presidente casi resulta contraproducente ya que informes en los periódicos nacionales El Tiempo y El Espectador afirmaron que se habían colocado explosivos en el campo de fútbol de la ciudad cerca de donde estaba previsto que aterrizara el helicóptero presidencial. Los explosivos fueron detonados de forma segura y las reuniones del presidente tuvieron lugar tal como estaba previsto. Los logros del gobierno fueron sin embargo empañados por el accidente de un avión Super Tucano de la fuerza aérea en las montañas cerca de Jambaló, a 20km de Toribio, en el que murieron ambos pilotos.

"A pesar de lo injusto de la afirmación, el Cauca de hoy les recuerda a los colombianos a la época en que las FARC controlaban grandes extensiones del país", sostuvo Howlett.

Aunque los habitantes que han permanecido en Toribio no han escuchado el sonido de disparos en dos días, a la distancia se oyen los característicos sonidos de las armas automáticas.

"Estos son los disparos de las fuerzas gubernamentales que repelen a las FARC", señaló el general Sergio Mantilla San Miguel, comandante general de las fuerzas armadas colombianas. "El ejército está presente, así como también la fuerza aérea y la policía, y estamos aquí para defender al pueblo colombiano".

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