Fuerzas Armadas actúan en Río de Janeiro

Esta vez la actuación de las Fuerzas Armadas brasileñas en Río de Janeiro no se llevará a cabo con una vigilancia ostensiva ni tampoco con la ocupación de áreas, como sucedió en ocasiones pasadas, sino con acciones de apoyo a las fuerzas policiales para desarticular el crimen organizado, respaldadas con información de inteligencia.
Nelza Oliveira/Diálogo | 1 septiembre 2017

Capacitación y Desarrollo

Las Fuerzas Armadas dan apoyo a las fuerzas federales y estatales de seguridad para derrotar organizaciones criminales que actúan en Río de Janeiro. (Foto: Departamento de Comunicación Social del Comando Militar del Este)

Las Fuerzas Armadas regresan a la ciudad de Río de Janeiro en la Operación “Río quiere seguridad y paz”. Desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medioambiente y Desarrollo, denominada Rio 92, las Fuerzas Armadas ya han actuado en la vigilancia ostensiva para garantizar la seguridad de grandes eventos en por lo menos seis ocasiones (Rio + 20 en 2012, la Jornada Mundial de la Juventud en 2013, la Copa FIFA Confederaciones 2013, la Copa del Mundo en 2014, los Juegos Mundiales Militares en 2015 y los Juegos Olímpicos en 2016). Las Fuerzas Armadas han sido convocadas en otros momentos para la pacificación de comunidades, como por ejemplo en el Complejo de Alemão en 2010 y en el de Maré en 2014.

En estos casos, las Fuerzas Armadas actúan dentro de los límites legales de las operaciones de Garantía de la Ley y el Orden (GLO), en decretos firmados por la presidencia, cuando se ha producido un agotamiento de las fuerzas tradicionales de seguridad pública y en situaciones graves que perturban el orden. Las operaciones GLO conceden provisionalmente a los militares la facultad de actuar con el poder de la policía por un tiempo limitado. A pesar de haber sido exitosas, la realidad de esas operaciones en Río de Janeiro ha demostrado que los problemas vuelven cuando las Fuerzas Armadas se retiran. Por eso el gobierno federal ha prometido que esta vez las acciones serán distintas. Las Fuerzas Armadas darán apoyo a las fuerzas estatales y federales de seguridad para abatir a las organizaciones criminales.

Inteligencia, integración y sorpresa

En este sentido, las Fuerzas Armadas formaron un estado mayor conjunto en la sede del Comando Militar del Este, en Río de Janeiro, con el propósito de planificar las acciones integradas entre las tres fuerzas. Se formó un gabinete de inteligencia estatal, en el que oficiales generales del Ejército, de la Marina y de la Aeronáutica trabajaron en conjunto con la Agencia de Inteligencia de Brasil, con la Policía Federal y con otros órganos estatales y municipales de seguridad púbica. Según el decreto, la operación durará hasta el 31 de diciembre, pero el gobierno federal subrayó que esa fecha fue dispuesta por cuestiones administrativas y que, después de ese plazo, se prorrogará hasta finales de 2018.

“En las demás ocasiones en las que se enviaron las fuerzas a Río de Janeiro, el objetivo era darle a la población la seguridad necesaria para que el evento se desarrollara normalmente. Las fuerzas armadas reforzaban la vigilancia durante un tiempo determinado, lo que permitía que la población tuviera una sensación de seguridad. Esa es una sensación de seguridad temporal, que no resuelve el problema de la seguridad pública de Río de Janeiro”, admitió el Coronel del Ejército de Brasil Roberto Itamar, portavoz del Comando Militar del Este y del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. “El objetivo del Plan Nacional de Seguridad Pública para Río de Janeiro ahora es justamente combatir al crimen organizado, para reducir los índices de criminalidad y debilitar y desarmar a las organizaciones criminales, de manera que la sensación de seguridad de la población sea permanente”, agregó.

Según el Cnel. Itamar, esta vez la GLO prevé acciones puntuales con objetivos específicos. Se emprenderán las acciones fundamentadas en el trabajo de inteligencia, de integración entre las fuerzas de seguridad y el elemento sorpresa. “Es la primera vez que se emplean las Fuerzas Armadas de esta forma. Es importante que la población entienda que no verá a los militares en las calles transmitiendo una sensación de seguridad temporal. No se agotaron los medios policiales del estado sino que se están usando estos medios. Las operaciones de seguridad pública se llevan a cabo normalmente. Algunas tendrán el apoyo de las Fuerzas Armadas y otras no”, explicó.

Los militares trabajan en conjunto con la Agencia de Inteligencia de Brasil, con la Policía Federal y con otros órganos municipales y estatales de seguridad pública. (Foto: Departamento de Comunicación Social del Comando Militar del Este)

La cantidad de hombres depende de la misión

La primera operación dentro de la nueva GLO se realizó el 28 de julio con la movilización de más de 10.000 hombres de las fuerzas federales, entre los cuales 8.500 pertenecen a las Fuerzas Armadas, 620 a la Fuerza Nacional de Seguridad Pública, compuesta por policías federales y policías de órganos de seguridad del estado de Río y 1.120 a la Policía Federal de Caminos. Se realizaron acciones de reconocimiento y ambientación. Las tropas también se ubicaron en distintos puntos de la ciudad y vigilaron algunas áreas. La fuerza no es fija, según el Cnel. Itamar, y dependerá de la operación. “En esta primera operación se usó esa fuerza, pero en las próximas puede reducirse o aumentarse en función del objetivo de la misión, establecida específicamente para llevar a cabo esa acción”, afirmó.

El 5 de agosto se realizó la segunda operación, bautizada Onerat, en el Complejo Lins, formado por 12 comunidades de la zona norte de Río de Janeiro. Contó con casi 5.000 hombres de las fuerzas de seguridad, entre los cuales 3.600 eran militares de las Fuerzas Armadas. La acción resultó en 15 detenciones y el decomiso de tres pistolas, dos granadas, cuatro radios, 16 autos, una moto, cuatro kilogramos de cocaína y 13 kg. de marihuana.

“El trinomio de inteligencia, integración y sorpresa permanecerá intacto. Queremos refinar y mejorar cada uno de esos componentes para obtener más y mejores resultados. En cuanto a la integración y a la coordinación, las dos operaciones tuvieron éxito”, declaró el ministro de Defensa Raul Jungmann el 8 de agosto, después de una reunión con diez parlamentarios de la bancada federal de Río de Janeiro, para discutir acciones de seguridad pública y defensa de la Operación “Río quiere Seguridad y Paz”. “Quiero dejar muy claro a los criminales y bandidos que no hay ningún refugio, que no permitiremos ningún espacio, ningún lugar en el que no podamos realizar una o varias operaciones, en base a inteligencia”, agregó Jungmann.

La población de Río de Janeiro parece aprobar el empleo de los militares en el estado. Una encuesta realizada por el Instituto de Opinión y Estadística de Brasil, que encargó la Secretaría Especial de Comunicación Social de la Presidencia de la República, reveló que el 90 por ciento de la población reconoce la importancia de las Fuerzas Armadas en la reducción de la violencia, y que el 60 por ciento incluso ya siente que ha habido una mejora con la presencia de las tropas federales. Se hizo la encuesta por teléfono entre los días 4 y 7 de agosto, cuando las dos operaciones ya estaban en curso.

Las fuerzas de seguridad desplegaron una tercera operación, que se bautizó Dose Dupla, el 16 de agosto. Esta vez fue en Niterói, región metropolitana de Río de Janeiro. Las Fuerzas Armadas se encargaron de rodear algunas comunidades. La operación reunió a 2.605 militares, de los cuales 1.588 son miembros del Ejército, 817 de la Marina y 200 de la Fuerza Aérea, 300 miembros de la Policía Civil y 250 de la Policía Militar. La Operación Dose Dupla, creada después de seis meses de investigación y más de 10.000 horas de interceptación telefónica, resultó en la detención de 16 personas y dos adolescentes, además del decomiso de ocho cargadores de fusil, dos chalecos antibala, tres radiotransmisores, un kilo de marihuana, 100 paquetes de cocaína y material de contabilidad.

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