Cascos Blancos argentinos integran misión humanitaria del buque USNS Comfort

Los voluntarios argentinos brindan ayuda médica gratuita a los migrantes venezolanos en Ecuador, Perú, Colombia y Honduras.
Eduardo Szklarz/Diálogo | 4 noviembre 2018

Relaciones Internacionales

Cinco miembros voluntarios de la Comisión de Cascos Blancos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina integran la misión humanitaria del buque USNS Comfort Promesa Duradera 2018. (Foto: Comisión de Cascos Blancos)

Por primera vez, miembros de la Comisión de Cascos Blancos de Argentina integran una misión humanitaria en el buque hospital USNS Comfort, de la Marina de los Estados Unidos. A bordo del buque, un grupo de voluntarios argentinos presta ayuda sanitaria a comunidades necesitadas de Ecuador, Perú, Colombia y Honduras, así como a migrantes venezolanos que huyeron de la crisis en su país y se establecieron en los países vecinos.

El USNS Comfort zarpó el 10 de octubre de 2018 de la Base Naval de Norfolk, Virginia, para la misión de asistencia humanitaria Promesa Duradera, del Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM). Durante 11 semanas, el buque brinda ayuda para aliviar la presión sobre los sistemas de salud de los países receptores de los migrantes. La primera parada fue en la ciudad ecuatoriana de Esmeraldas, entre el 22 y 26 de octubre.

“Para nosotros, fue una satisfacción muy grande recibir la invitación oficial del Gobierno de los EE. UU. para integrar la misión que el Comando Sur está llevando adelante”, dijo a Diálogo Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, órgano del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina. “Es un reconocimiento importante a nuestra labor. Vamos a trabajar en el alivio de los migrantes venezolanos que se ven forzados [a salir] por la crisis humanitaria existente en Venezuela”, agregó.

SOUTHCOM se asoció con organizaciones no gubernamentales y agencias de las naciones amigas para llevar a cabo la misión Promesa Duradera 2018. “Los Estados Unidos aprecian su asociación con Argentina y el invaluable apoyo de los Cascos Blancos durante la misión Promesa Duradera en el hemisferio occidental”, dijo la embajadora Liliana Ayalde, delegada civil del Almirante de la Marina de los EE. UU. Kurt Tidd, comandante del Comando Sur. “Ellos representan la buena voluntad y compromiso de Argentina hacia la estabilidad de la región y la comunidad internacional”.

Esta es la sexta vez que el USNS Comfort brinda asistencia sanitaria en la región. El navío hospital ha visitado 18 países desde el 2007, ofreciendo servicios médicos a casi 390 000 personas, incluidas 6000 cirugías, según la Marina de los EE. UU. En Ecuador, los especialistas médicos de la misión brindaron atención gratuita a 4005 pacientes y realizaron 81 cirugías.

Primer grupo voluntario

Los Cascos Blancos trabajan en la misión del USNS Comfort con distintos grupos de profesionales de la salud, que irán rotando en cada país visitado. “Trabajando de la mano con nuestros profesionales médicos a bordo del buque USNS Comfort, los Cascos Blancos asisten a los países amigos cuyos sistemas sanitarios se encuentran sobrecargados por la migración de ciudadanos inocentes que cruzan sus fronteras, y a la vez brindan servicios médicos muy necesarias a sus propios ciudadanos”, agregó la embajadora Ayalde.

La coordinadora del grupo es la médica pediatra Paula Dal Din, que ya trabajó con los migrantes venezolanos en la ciudad colombiana de Cúcuta. Allí, los Cascos Blancos instalaron el 23 de junio una unidad sanitaria que atendió a 2910 pacientes durante 45 días.

La Dra. Carolina Melo, de la Comisión de Cascos Blancos de Argentina, asiste como intérprete del Teniente de la Marina de los EE. UU. True Xiong, un dentista de Spokane, Washington, durante un procedimiento dental en uno de los dos centros de atención médica instalados en Esmeraldas, Ecuador. (Foto: Contramaestre de 3.a Clase de la Marina de los EE. UU. Pat Morrissey)

“Además de la Dra. Dal Din, el grupo cuenta con dos odontólogos, una psicóloga y una enfermera especializada en pediatría”, dijo Daneri. “Todos ellos son profesionales calificados, con mucha experiencia y puestos al servicio de la comandancia del Comando Sur y del USNS Comfort”.

Daneri destacó que el trabajo de los Cascos Blancos se limita a la asistencia humanitaria. “Lo que hacemos es tratar de contribuir a mitigar el padecimiento de los migrantes”, remarcó. “Todo el derrotero y la organización de la misión los hace el Comando Sur. Nosotros nos pusimos a disposición y estamos colaborando con recursos humanos, profesionales y técnicos”.

Más de 400 misiones

Desde su creación en 1994, la Comisión de Cascos Blancos realizó cerca de 400 asistencias humanitarias en los cinco continentes. Colaboró, por ejemplo, en la ayuda a las víctimas del terremoto de 2010 en Haití. También envió ingenieros hidráulicos a Dominica, en 2017, para reparar las instalaciones después del paso devastador del huracán María.

“Recientemente, Colombia nos pidió que trabajemos con mujeres lactantes y niños de los migrantes venezolanos que cruzan de Táchira, en Venezuela, a Cúcuta, en Colombia, a través del puente Simón Bolívar”, dijo Daneri. “Eso también es otro de los motivos por los cuales nos invitan ahora a estar en el Comfort. Tenemos una experiencia”.

Daneri aclaró que Cascos Blancos es una iniciativa única e inédita. No tiene relación con los White Helmets de Siria ni con los Cascos Azules de la ONU. “Cascos Azules es militar y realiza operaciones de mantenimiento de la paz. A su vez, Cascos Blancos es civil”, afirmó. “Cuando un militar trabaja en Cascos Blancos, lo hace en su calidad de profesional capacitado para hacer un desarrollo específico, no como militar”.

La Comisión de Cascos Blancos trabaja con voluntarios con capacidades específicas. “Es imprescindible tener la actitud y la voluntad humanitaria y solidaria para poder ayudar, pero también hay que aportar talento y capacidad”, dijo Daneri. “Tenemos ingenieros, médicos, arquitectos, gente de distintas carreras para dar respuesta a cada una de las necesidades”.

La organización tiene especial interés en ayudar a los niños, que son uno de los grupos más vulnerables. Los voluntarios tratan de fortalecer la capacidad de los menores, creando resiliencia frente a las crisis. El programa Aprender Jugando con Cascos Blancos, por ejemplo, les enseña de manera lúdica a actuar ante las emergencias. “A través de los juegos, vamos conformando capacidades para alejarlos de la vulnerabilidad”, completó.

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