Argentina y Chile combinan esfuerzos en la Antártida

La XXI Patrulla Antártica Naval Combinada está en operación hasta finales de marzo.
Juan Delgado/Diálogo | 6 febrero 2019

Relaciones Internacionales

El buque ARA Islas Malvinas, de la Armada Argentina, navega sobre las aguas gélidas del continente blanco como parte de la Patrulla Antártica Naval Combinada Argentina-Chile. (Foto: Armada Argentina)

Las armadas de Argentina y Chile combinaron sus esfuerzos una vez más para garantizar la seguridad de los buques y proteger el ambiente de las aguas australes a través de la Patrulla Antártida Naval Combinada (PANC). En su 21.ª edición, la PANC patrullará aguas antárticas hasta el 31 de marzo.

El componente militar binacional tiene por objetivo velar por el tránsito seguro de las naves que circunnavegan las aguas antárticas y responder a emergencias marítimas. Asimismo, las unidades navales participan de tareas de apoyo logístico a las actividades científicas y a las bases del continente blanco.

“La función de la PANC es brindar un servicio de búsqueda, rescate, salvamento marítimo, control y combate de la contaminación”, dijo a Diálogo el Capitán de Corbeta de la Armada Argentina Augusto Lizondo, jefe de Operaciones del Área Naval Austral (ANAU). “El propósito [es] otorgar seguridad a la navegación, a la vida humana en el mar y contribuir a mantener las aguas libres de contaminación”.

Para la misión de cuatro meses, la Armada Argentina desplegó el buque aviso ARA Islas Malvinas, mientras Chile colabora con el remolcador ATF-67 Latauro y el patrullero de zona marítima OPV-83 Marinero Fuentealba. Un total de 120 elementos de ambos países participan de la PANC, entre marineros, personal sanitario, meteorólogos y buzos tácticos y de salvamento.

Amplia responsabilidad

Las tareas de la PANC se desarrollan en el área marítima más allá de Tierra del Fuego, el extremo sur de Sudamérica, que Argentina y Chile comparten. “El período de actividades se divide en cuatro etapas de 33 días y en cada etapa existe una unidad argentina o chilena en el sector antártico”, explicó el Cap. de Corb. Lizondo.

Los buques de las armadas de Argentina y Chile alternan los cuatros períodos, denominados Alfa, Bravo, Charlie y Delta, configurados como buques de servicio antártico o como buques de apoyo. El ATF-67 Lautaro de Chile inició las actividades de la PANC el 15 de noviembre de 2018.

El 19 de diciembre, el ARA Islas Malvinas asumió la patrulla de las aguas gélidas antárticas hasta el 22 de enero. La etapa Charlie, que dura hasta el 26 de febrero, está bajo el liderazgo de la Armada de Chile, mientras el ARA Islas Malvinas cerrará la patrulla al volver a su puerto base en Ushuaia, a finales de marzo.

El remolcador de la Armada de Chile ATF-67 Latauro inició las actividades de la PANC el 15 de noviembre de 2018. (Foto: Armada de Chile)

“Se realizan actividades de búsqueda y rescate, salvamento marítimo, apoyo a unidades y bases que se encuentran el en sector antártico”, detalló el Cap. de Corb. Lizondo. “De esta manera se establecen los lazos de confianza mutua entre ambos países y el apoyo en el control de los espacios de responsabilidad en la Antártida”.

Otras actividades realizadas incluyen el apoyo meteorológico a embarcaciones que navegan en el área, asistencia ante urgencias médicas, traslado de personas –especialmente científicos entre las bases o estaciones antárticas– y reabastecimiento logístico. “Desde que se inició la PANC, se ha contribuido a mitigar numerosas emergencias que han ocurrido en el área de responsabilidad, tales como rescates de tripulaciones de buques que han varado en ese territorio”, dijo a Diálogo el Capitán de Navío de la Armada de Chile Miguel Alarcón, jefe de Asuntos Antárticos de la Armada.

Confianza mutua

A fin de facilitar las operaciones, un oficial de intercambio de cada armada se embarca en cada buque para incrementar la fluidez de las operaciones. Las actividades, bajo la dirección del ANAU y de la Comandancia en Jefe de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile, permiten fortalecer la confianza mutua entre las instituciones militares. 

“Considerando que, de acuerdo al Tratado Antártico, ese continente constituye una zona dedicada a la paz y a la ciencia, siendo fundamental el cuidado del medio ambiente y su condición de reserva natural, ha sido de especial relevancia que ambos países trabajen en conjunto en tareas tendientes a salvaguardar la vida humana en el mar”, dijo el Cap. de Nav. Alarcón. “También es importante considerar que la existencia de la PANC permite disminuir los tiempos de reacción y de ayuda pronta y efectiva en el área ante emergencias”.

Amistad duradera

La PANC surgió de los acuerdos del Tratado de Paz y Amistad de 1984 entre Argentina y Chile, y se desarrolla sin interrupción desde 1998. Para ambos países, remarcó el Cap. de Nav. Alarcón, el continente antártico es de alta relevancia.

“Es conveniente tener presente que Chile y Argentina son aquellos países más próximos a la península Antártica”, dijo el Cap. de Nav. Alarcón. “En el ámbito naval de Chile y Argentina, esta actividad ha permitido homologar procedimientos e incrementar la interoperabilidad entre ambas armadas y en las acciones de búsqueda y rescate en el continente Antártico, contribuyendo a la optimización de los recursos humanos y materiales de ambas instituciones”.

Durante la última edición de la PANC, el componente militar binacional prestó apoyo a 11 bases antárticas, navegó más de 14 000 millas náuticas (más de 25 000 kilómetros) en unos 120 días. “Este trabajo mancomunado deja ver claramente el excelente nivel de interoperabilidad alcanzado en las operaciones marítimas entre nuestros conjuntos operativos, logrado a través de un largo proceso de generación de confianza mutua y amistad”, concluyó el Almirante José Luis Villán, jefe del Estado Mayor de la Armada Argentina. 

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