Argentina y Chile realizan ejercicio bilateral de estrategias navales

Argentina and Chile Conduct Bilateral Exercise on Naval Strategies

Por Eduardo Szklarz/Diálogo
octubre 19, 2016

Una delegación de la Escuela de Guerra Naval (ESGN) de la Armada de Argentina participó en el XVIII Juego Bilateral de Crisis 2016, entre el 5 y el 9 de septiembre, en la Academia de Guerra Naval de Viña del Mar, en Chile. El ejercicio es parte de la cooperación académica entre ambas armadas, y se hace en forma anual con sede rotativa: un año en la Academia de Guerra Naval de Chile y un año en la ESGN. “La idea de estos juegos es generar un foro de discusión sobre temas de nivel estratégico, pero siempre en el ámbito académico de las dos escuelas”, dijo a Diálogo el Capitán de Navío Gustavo Lioi, jefe del Área de Operaciones de la ESGN y participante del ejercicio. “No hay ninguna conclusión vinculante. Son foros de debate académico sobre distintos temas que involucran a las dos armadas”, añadió. La delegación argentina también estuvo conformada por el Capitán de Navío Félix Eugenio Plaza, director de la ESGN, el profesor Contraalmirante (RE) Julio Alberto Graf y el Capitán de Navío Claudio Villamide, jefe de enseñanza. Asimismo, participaron argentinos que se encuentran desplegados en Chile en la fuerza de paz conjunta y combinada Cruz del Sur, integrada por militares de ambos países. El Capitán de Navío de la Armada de Chile Enrique Alvayay, director del Juego Bilateral de Crisis, dijo a Diálogo que la iniciativa busca fortalecer el entendimiento mutuo entre las armadas de Chile y Argentina. “[El objetivo del intercambio es] el planteo, análisis y solución de problemas derivados de crisis internacionales, donde por su naturaleza sea prioritario el empleo de fuerzas navales combinadas a fin de incrementar la confianza mutua y la interoperabilidad en el marco de la seguridad internacional”, afirmó el Cap. de Nav. Alvayay. Apoyo a una isla ficticia Las ediciones del Juego Bilateral de Crisis son basadas en escenarios ficticios donde se resuelven problemas en ámbitos navales o con preponderancia naval. “El ejercicio de este año fue basado en una fuerza binacional bajo el mandato de las Naciones Unidas que debería prestar asistencia humanitaria y mantenimiento de paz en una isla”, dijo el Cap. de Nav. Lioi. La isla ficticia sufrió los embates de un huracán que destrozó su infraestructura eléctrica y de carreteras. Aprovechando el colapso de su gobierno central, terceros países estaban depredando las especies de peces en su zona marítima. Ante esa situación, las Naciones Unidas, con un mandato que abarcaba a Chile y Argentina, les ordenaba hacerse presentes con una fuerza naval para controlar la depredación en la zona de mar y prestar asistencia humanitaria y para la reconstrucción en tierra. “La fuerza marítima binacional tuvo que planificar apoyo en tierra a las víctimas del huracán, protección de buques con ayuda humanitaria y fiscalización de la pesca”, afirmó el Cap. de Nav. Alvayay. “Eso generó un trabajo en los niveles políticos y de estrategia militar, donde uno tiene que resolver el trabajo interagencial con intervención de ONGs y otros organismos, porque obviamente la solución de un problema así no es militar”, agregó el Cap. de Nav. Lioi. “Paralelamente, el nivel operacional resolvía el uso de la fuerza militar en esas tareas distintas (trabajo humanitario en tierra y control del mar), siempre en asistencia de un país que lo solicitaba”, precisó. En efecto, Chile y Argentina tienen legislaciones y puntos de vista similares en cuanto a la ausencia de injerencia en problemas de otro país, salvo que exista un mandato de las Naciones Unidas que lo habilite. “No entramos a esa isla por nuestra voluntad, sino porque el gobierno de la isla, viéndose superado en esa situación de colapso en infraestructura y en su capacidad política, solicitó a las Naciones Unidas la asistencia para restablecer sus condiciones operativas”, aclaró el Cap. de Nav. Lioi. Mecánica del ejercicio El juego se desarrolló durante cinco días dentro de la Academia de Guerra Naval de Viña del Mar. En una sala estaba el nivel operacional, trabajando con representantes de la Fuerza Cruz del Sur. En otra sala se ubicó el nivel estratégico de decisión. Tras cada jornada de trabajo, los grupos exponían en un plenario sus conclusiones y la forma en la que habían encarado las distintas incidencias generadas por la dirección del juego. Luego, los participantes concurrían nuevamente a sus gabinetes para trabajar, resolver los desafíos y presentar los debates. “En el quinto y último día se produjo el cierre con las conclusiones generales”, informó el Cap. de Nav. Lioi. Importancia para Chile y Argentina El Juego Bilateral de Crisis tiene relevancia en muchos planos, aseguraron los participantes. “En un ejercicio didáctico como ése, uno teoriza sobre temas que después pueden ser llevados a la práctica en cuanto a normas doctrinarias o de empleo de los medios”, dijo el Cap. de Nav. Lioi. “Pero el juego también tiene importancia en un nivel mucho más elevado. Recordemos que Argentina y Chile estuvieron al borde de una guerra (en 1978, por una disputa sobre el Canal de Beagle resuelta con la mediación del Papa Juan Pablo II)”, añadió. “En ese sentido, el trabajo sistemático que las dos armadas realizan hace que todo eso se junte para crear un ambiente de confianza”, enfatizó el Cap. de Nav. Lioi. “Cada vez es más natural trabajar entre nosotros, tanto en los ámbitos académicos como los que realizan las fuerzas militares”, concluyó. Por su parte, el Cap. de Nav. Alvayay afirmó que ejercicios como este permiten incrementar el conocimiento mutuo entre miembros de armadas amigas. “También permiten identificar las importantes y únicas capacidades que las fuerzas navales podrían poner a disposición de las autoridades civiles para aumentar la cooperación internacional en materias como el apoyo ante desastres, la protección de los recursos marinos y la seguridad marítima”, completó el Cap. de Nav. Alvayay.
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