Fuerzas Armadas de Chile apoyan ciencia en Antártica

El área de estudio llega hasta el Glaciar Unión, a casi 1.000 kilómetros del Polo Sur.
Carolina Contreras/Diálogo | 15 febrero 2017

Capacitación y Desarrollo

Los expedicionarios llevarán a cabo 57 proyectos científicos sobre ciencia atmosférica, glaciología, microbiología, biotecnología y biología evolutiva. (Foto: INACh)

El continente blanco es escenario de 57 proyectos científicos sobre ciencia atmosférica, glaciología, microbiología, biotecnología y biología evolutiva. Los estudios tendrán lugar hasta abril de 2017, en el marco de la 53.ª Expedición Científica Antártica (ECA), organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACh), con el apoyo logístico y de medios de las Fuerzas Armadas de Chile.

“Es una tremenda oportunidad, donde científicos de diversas instituciones realizarán investigaciones de variada índole, que esperamos nos abrirá aún más el campo de investigación”, destacó Marcelo Leppe, jefe del departamento científico del INACh, en el ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, el 7 de diciembre, durante la ceremonia de despedida de un grupo de hombres y mujeres de ciencias.

“Tenemos un papel de liderazgo en esta materia”, respondió el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, en la misma ceremonia oficial.

La ECA 53.ª abarcará una extensión de más de 3.000 kilómetros: desde la ciudad de Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, hasta el Glaciar Unión, a casi mil kilómetros del Polo Sur. Los estudios tendrán como escenario seis bases del INACh y tres bases operadas por las Fuerzas Armadas. También involucrarán a tres buques de la Armada, junto con aviones y helicópteros como medios de transporte aéreos; al barco científico Karpuj, del INACh, y ayuda de diferentes apoyos marítimos costeros.

Este año la expedición también cuenta con la cooperación científica internacional o logística de 19 países, entre ellos, Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Estados Unidos y México.

A unos pasos del Polo Sur

Durante la primera etapa de ECA 53.ª, la Cuarta Expedición Científica Glaciar Unión tuvo una duración de 20 días. El Ejército aportó los medios y conocimientos para realizar los estudios en el terreno. La Fuerza Aérea de Chile (FACh), tuvo a su cargo el desplazamiento del personal hasta el glaciar en una operación aérea de profundidad, con más de 30 toneladas de carga.

Por su parte, la Armada proporcionó el apoyo base, el mantenimiento y los aspectos logísticos y de bienestar. “El apoyo de las Fuerzas Armadas de Chile fue fundamental en esta operación”, aseguró Félix Bartsch, jefe de la ECA.

Tras seis horas de vuelo a bordo de dos aviones C-130 Hércules de la FACh, el contingente de 21 científicos y militares arribó el 23 de noviembre a la estación Glaciar Unión. Luego de la activación y mantenimiento de la estación, las fuerzas castrenses dieron asistencia y apoyo en el trabajo de investigación de los científicos, en especial en los desplazamientos a varias millas de distancia de la estación para obtener muestras, hacer pruebas de hielos e instalar sensores para siete proyectos de modelamiento climático y glaciología de la zona.

El Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de Chile desplegaron buques, aviones, helicópteros y herramientas para apoyar y trasladar a un equipo de 179 científicos de varios países. (Foto: EMCO)

El contingente que llegó a la estación pasó por un entrenamiento militar de aclimatación durante dos semanas previas al inicio de la expedición, dadas las difíciles condiciones que deben enfrentar durante su estadía, con temperaturas de menos 15 grados Celsius, fuertes rachas de viento y frecuentes grietas en el blanco suelo.

A pesar de las adversidades, “fue una buena campaña”, dijo a Diálogo el Capitán de Navío, Manuel Silva, delegado de Asuntos Antárticos del Estado Mayor Conjunto. “Que se desarrolle ciencia de frontera en la Antártica, no sólo le interesa a Chile sino también al mundo”, agregó.

Ciencia Antártica

Las respuestas que buscan los científicos en el continente blanco son tan diversas como: ¿Cuáles son los efectos de la vitamina D en los habitantes de la Antártica? ¿Será posible que bacterias de la vegetación antártica permitan la adaptación a bajas temperaturas de productos como el aguacate? ¿Qué adaptaciones sufren los pingüinos de las zonas antárticas con el cambio climático?

Desde el 20 de enero hasta mediados del mes de febrero, el buque AP 41 “Aquiles” de la Armada de Chile fue protagonista de la segunda etapa de la ECA, lo que permitió realizar estas y otras investigaciones, por parte de profesionales chilenos y extranjeros. En total, fueron seis proyectos y 24 grupos de investigación, que desplegó el buque en las islas Shetland del Sur y también en las bases O’Higgins y Yelcho.

“Sin la Armada, no podríamos lograr ninguno o muy pocos de los objetivos que tenemos”, dijo a Diálogo Pamela Santibáñez, coordinadora científica de la ECA 53.ª. “Ellos nos facilitan llegar a lugares a los que no tendríamos acceso de otra forma”.

Al mismo tiempo, el buque permitió que la brigada de reparaciones realizara trabajos de mantenimiento y actualización de la señalización marítima nacional de la Antártica.

En su búsqueda por estimular la ciencia Antártica en las nuevas generaciones, la ECA también desarrolló la XIII Expedición Antártica Escolar, compuesta por un grupo de estudiantes y docentes provenientes de distintas regiones de Chile, además de estudiantes estadounidenses que ganaron este viaje como premio a la convocatoria de la Joint Antarctic School Expedition, financiada por la National Science Foundation.

“Será la Expedición Científica Antártica más grande y compleja que hemos organizado en el continente blanco”, reiteró Bartsch.

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