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2012-07-24

Londres 2012: Juliana Silva y Larissa França, las chicas doradas de Brasil

Las brasileñas Juliana Silva (izquierda) y Larissa França muestran sus medallas luego de derrotar a China en la final del Grand Slam de vóleibol playa en Berlín, Alemania, el 15 de julio. (Thomas Peter/Reuters).

Las brasileñas Juliana Silva (izquierda) y Larissa França muestran sus medallas luego de derrotar a China en la final del Grand Slam de vóleibol playa en Berlín, Alemania, el 15 de julio. (Thomas Peter/Reuters).

Por Flávia Ribeiro para Infosurhoy.com – 24/07/2012

RIO DE JANEIRO, Brasil - Juliana Felisberta Silva nació en Santos, São Paulo, y creció en Natal, Rio Grande do Norte. En 2001, con 17 años, se mudó a Fortaleza, Ceará, donde comenzó a entrenar y competir en vóleibol playa con el patrocinio del gobierno estatal.

Unos pocos meses más tarde, Larissa França, de 19 años, que nació en la localidad de Espírito Santo y fue criada en Belém, Pará, también llegó a Ceará.

Ambas compartían una pequeña habitación de hotel, la que tenía una pequeña ventana y espacio tan sólo para una cama y un ropero.

Así fue como comenzó la amistad y el exitoso trabajo en equipo entre las dos jóvenes, favoritas para llevarse el oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

En 2001, las dos jugaron algunos partidos juntas, hasta que se transformaron en equipo oficial en 2004. Desde entonces, han compartido ocho años de triunfos y desafíos.

"Juliana solía dormir en la cama, y decía en broma que era una reina y que las reinas no dormían en el piso", recuerda Ana Lúcia Lira, de 47 años y amiga por largo tiempo de ambas deportistas. "A Larissa no le importaba. Dormía en un colchón (en el piso) y no se quejaba. Y yo dormía en el otro colchón".

La primera vez que llegó a Fortaleza, Silva pasó unos meses viviendo con la familia de otra jugadora, Celina Bastos. Lira había trabajado como niñera para la familia Bastos por 20 años.

Cuando Silva se fue a vivir sola en el pequeño cuarto de hotel, Lira la acompañó.

"Para ese momento, los niños ya habían crecido, así que me imaginé que le vendría bien mi ayuda", dice Lira.

Silva y França se complementan naturalmente, tanto dentro como fuera de la cancha.

Cuando compiten, França juega con el corazón, dándolo todo en cada tiro. Su defensa es fuerte y su juego apasionado.

Silva es más técnica y demuestra una mayor calma en la cancha.

"Nos complementamos una a la otra", dice Silva, de 28 años y de 1,78 metros de estatura. "Una tiene la técnica y la otra una pasión infinita por ganar. Además, nos combinamos de tal manera que sabemos dónde estará la otra en la cancha y cómo le pegaremos a la pelota, lo cual puede marcar la diferencia durante momentos decisivos".

Fuera de la cancha, mantienen una perfecta armonía.

"Hemos pasado más tiempo juntas (viajando y adaptándonos a nuevos lugares) que lo que hemos pasado con nuestras familias", dice França, de 30 años y 1,73 metros de estatura. "Tenemos altos y bajos y peleamos como cualquier persona en una relación de largo plazo, pero hemos sido capaces de mantener nuestro vínculo porque tenemos química tanto dentro como fuera de la cancha".

Silva, una morena cuyo padre era obrero de la construcción y su madre costurera, es la más joven de siete hijos y la mas vivaz del dúo.

"Si era pobre, nunca lo supe", dice con frecuencia.

França, de cabello rubio, es más introvertida y le gusta ir de compras. Es hija de un chofer de camiones y una costurera, tiene tres hermanos y un afinado sentido para los negocios.

França es propietaria de un espacio para eventos en Fortaleza, y es la que se dedica a las tareas administrativas del dúo.

Silva y França dejaron de vivir juntas en 2005, luego de que se compraran un apartamento y una casa, respectivamente, aunque todavía se visitan con frecuencia.

Actualmente Lira vive con Silva, pero visita a França al menos una vez por semana. Y ahora su deseo es que una de ellas pronto sea madre.

"Siempre he trabajado como niñera y me encantan los niños", dice. "Me gustaría tener uno aquí".

Hace tres años que Silva mantiene una relación, pero no planea tener hijos hasta luego de las Olimpiadas de 2016 en Río.

Lo único que el impresionante dúo aún no ha logrado es una medalla de oro olímpica.

En los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro (2007) y Guadalajara (2011) el par logró hacerse con el oro. El equipo también ganó los Campeonatos Mundiales en Roma (2011) y el Tour Mundial en 2005, 2006, 2007, 2009 y 2010.

Sin embargo, las jugadoras no pudieron competir juntas en los Juegos de Beijing, en 2008, ya que Silva tuvo que retirarse del evento debido a una lesión de rodilla, lo que obligó a França a jugar con otra deportista, Paula Connelly. El equipo perdió en los cuartos de final.

"La lesión que sufrí fue lo mejor que me pudo haber pasado", dice Silva. "En la vida, existen dos maneras de aprender: a las buenas o a las malas. A mí me tocó aprender a las malas, con dolor. Aprendí a apreciar la vida aún más, que existe un tiempo para cada cosa. Aprendí un poco más sobre mi cuerpo y hasta dónde puedo llevarlo".

Silva afirma que su recuperacion ha sido total.

"No voy a dejar de perseguir la pelota, preocupada por lo que pueda suceder", afirma la deportista. "Puedo decir que ahora soy una mucho mejor atleta".

Reis Castro, entrenador del dúo, dice que las estadounidenses Misty May-Treanor y Kerri Walsh, campeonas olímpicas en dos ocasiones, y el dúo chino conformado por Xue Chen y Zhang Xi, serán el desafío más difícil para Silva y França en Londres.

"Cuando Juliana y Larissa están en la cancha, siempre se las considera favoritas", dice Castro. "Es una consecuencia inevitable de todo lo que han logrado a través de los años. Han trabajado duro y ahora sus nombres están asociados con la victoria. Pero cada partido del voleibol de playa es altamente competitivo, y existen otros dúos talentosos en el torneo".

Lira, que conoce a Silva y França mejor que nadie, dice que en estas Olimpiadas el equipo se quedará con el oro.

"Estoy segura de que este es su momento de brillar", dice. "¡Van a ganar esa medalla!"

En 2005, Silva fue elegida Reina de la Playa en un evento de vóleibol playa que se celebra todos los años en Río de Janeiro desde 1999. França obtuvo la misma distinción en 2007 y 2011. Mientras se preparan para jugar en el país de la reina de Inglaterra, las dos esperan poder ganar el oro.

"Los campeones se forman en tiempos difíciles", dice França, que debió enfrentarse a dificultades en el pasado, incluyendo la recuperación de una hernia de disco, para seguir jugando. "Siempre existe presión, pero estamos entre las favoritas para ganar. Hace años que jugamos juntas y sabemos dónde estará cada una en la cancha. Existen enormes expectativas para estas Olimpiadas, pero no podemos obsesionarnos con eso".

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