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2012-03-08

México: Arte y filantropía dan la cara ante ola de violencia

“Un Bordado por la Paz” es una acción creada por el colectivo artístico Fuentes Rojas y consiste en bordar un pañuelo con el nombre o descripción de cada uno de los 50,000 muertos de la guerra contra el narco. Las piezas son expuestas en plazas públicas de todo México. (Shigeru Ishiguro-Algeciras para Infosurhoy.com)

“Un Bordado por la Paz” es una acción creada por el colectivo artístico Fuentes Rojas y consiste en bordar un pañuelo con el nombre o descripción de cada uno de los 50,000 muertos de la guerra contra el narco. Las piezas son expuestas en plazas públicas de todo México. (Shigeru Ishiguro-Algeciras para Infosurhoy.com)

Por Shigeru Ishiguro-Algeciras para Infosurhoy.com—08/03/2012

CIUDAD DE MEXICO – Melchor Flores Landa está buscando por el cuerpo de su hijo, el artista de calle Melchor Flores Hernández, para que reciba sepultura.

Flores Hernández, de 29 años, fue secuestrado fuera de su casa el 25 de febrero de 2009.

Nadie lo ha visto desde entonces.

Su desaparición hizo que Flores Landa comenzara una caminata nacional en la que buscaba encontrar a su hijo. Ha viajado más de 11.000 kilómetros (6835 millas) por todo México y ha jurado seguir marchando hasta que recupere el cuerpo de su hijo.

En mayo de 2010, unos ex oficiales de policía fueron detenidos y acusados de secuestrar a Fores Hernández. Dos de ellos confesaron, diciendo que el secuestro fue ordenado por un grupo del crimen organizado.

Flores Hernández fue asesinado, dijeron los sospechosos, su cuerpo desechado en un sitio desconocido.

La historia de la familia Flores forma parte de la campaña “En los zapatos del otro,” organizada por el colectivo artístico “El grito más fuerte” y la ONG Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para concientizar a la población sobre la creciente ola de violencia que azota a México, la cual cobró la vida de más de 12.000 personas en los primeros meses de 2011.

En la campaña, figuras públicas y actores mexicanos como Daniel Gimenéz Cacho, Diego Luna, Héctor Bonilla, Blanca Guerra y Bruno Bichir, entre otros, relatan en primera persona los testimonios de los secuestrados y desaparecidos a audiencias en México.

Esta iniciativa forma parte de una serie de actividades programas por diversas organizaciones culturales y artísticas de México que buscan ofrecer esparcimiento a la población y revertir la cultura de violencia a favor de una de paz y respeto por los drechos humanos.

Varias organizaciones han planeado eventos culturales a lo largo de 2012 para denunciar la ola de violencia.

Algunas ya han comenzado, como la exposición fotográfica y visual “Adiós a las Armas. Contrabando en las fronteras”, organizada por la asociación civil Alianza Cívica y el periodista Sergio Aguayo. La exposición esta siendo mostrada hasta abril de este año en el Museo de la Memoria y la Tolerancia, ubicado frente a la Alameda Central de Ciudad de México.

Esta exposición cuenta con 30 fotografías de los fotoperiodistas mexicanos David Jaramillo, Octavio Hoyos, Oswaldo Ramírez, Francisco Mata, Gustavo Durán, Guillermo Arias, Octavio Nava, Nicolás Tavira y Mónica González, esculturas del artista filipino Eduardo Olbés y textos de las periodistas Denise Dresser y Magda Coss. La muestra busca hacer una reflexión acerca del tráfico de, “ya que en México hay entre 15 y 20 millones de armas ilegales”, de acuerdo al material promocional de la exposición.

Las armas no registradas que circulan en México se han convertido en un símbolo de la cultura de violencia impulsada por el crimen organizado, dijo Jacobo Dayán, director de contenidos del museo.

“Esta exhibición no pretende que quien la mire, entienda el fenómeno de violencia que vivimos en México, porque el tráfico de armas es uno de los miles de elementos que la conforman”, dijo Dayán. “Solemos ir a los museos a ver lo que le pasó a gente en otro lado y en otra época. Ahora, podemos ver en un museo lo que nos pasa aquí y ahora”.

Monumento en el parque

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, ONG que encabeza el poeta Javier Sicilia, tiene planeado la construcción de un monumento en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México, con los nombres de todas las personas que han muerto a causa de la “guerra contra el crimen organizado”.

La idea es convocar a un concurso de proyectos arquitectónicos para crear el monumento que será “el símbolo del dolor y deberá dar cuenta del nombre de las víctimas que ha costado esta guerra”, explicó María Elena Morera, vocera de este proyecto.

Conocido por su trabajo en poesía, ficción y periodismo, Sicilia fundó la ONG luego del asesinato de su hijo, Juan Francisco Sicilia, y de otros cuatro jóvenes a manos de miembros del crimen organizado el 28 de marzo de 2011.

Sicilia ha recorrido más de 3.000 kilómetros (1.864 millas) por el territorio mexicano en busca de concientizar a la población ante el creciente problema de la violencia.

Una mano que ayuda

En 2011, el colectivo artístico Nuestra Aparente Rendición (NAR) puso en marcha el proyecto Becas por la Paz, que apoya con una ayuda económica a los menores que han quedado desamparados debido a la muerte de sus padres a manos de narcotraficantes o miembros del crimen organizado.

Según algunos conteos de organizaciones civiles, los denominados “huérfanos de la guerra contra el crimen organizado” suman cerca de 15.000, dijo Alejandro Vélez, académico y editor de NAR.

El grupo Nuestra Aparente Rendición (NAR) es “una plataforma híbrida con un portal en Internet y publicaciones de libros con la intención de intervenir en la sociedad mexicana a través de la literatura”, agrega Vélez.

El colectivo publicó un libro homónimo en 2011 con contribuciones de escritores como Jorge Volpi, Heriberto Yépez, Alma Guillermoprieto y José Eugenio Sánchez. entre otros, denunciando la violencia en México.

Las regalías del libro fueron otorgadas al proyecto La Esperanza de la asociación Nuestras Hijas de Regreso a Casa, y se destinan para los chicos huérfanos producto de la violencia en Ciudad Juárez, dijo Vélez.

“De esta manera se está incidiendo positivamente en la vida de un niño y estamos rompiendo los nodos de violencia con educación y cultura”, agregó Vélez.

Para la primera mitad de este año, NAR publicará otro libro con una selección de 31 textos de escritores mexicanos con temas relacionados a la violencia. Las regalías servirán para seguir apoyando académicamente a más niños huérfanos.

Arte como terapia

El fenómeno de contrarrestar la violencia con arte no es nuevo en la cultura de México, dijo el Dr. Carlos Aguirre Rojas, miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Tan solo en los años cincuenta del siglo pasado, pintores, fotógrafos y escritores de México tuvieron una amplia participación social, usando causas sociales como inspiración para su trabajo, dijo Aguirre.

“Está comprobado que las expresiones artísticas ayudan a la gente a vencer el miedo que genera la muerte a su alrededor", dijo Aguirre. "Se recuperan los espacios públicos, las calles, se manifiesta y [la gente] vuelve a ser dueña de sus ciudades”.

José Revueltas, el Premio Nobel Octavio Paz, Carlos Fuentes y más recientemente Paco Ignacio Taibó II, José Agustín, Yuria Herrera y Elmer Mendoza, entre muchos otros, han utilizado su trabajo para exponer un punto de vista crítico en determinados momentos históricos, dijo Aguirre.

Un hilo de paz

“Un Bordado por la Paz” es una acción creada por el colectivo artístico Fuentes Rojas y consiste en bordar un pañuelo con el nombre o descripción de cada uno de los 50,000 muertos de la guerra contra el narco. Las piezas son expuestas en plazas públicas de todo México.

“El Bordado por la Paz tiene como meta crear una memoria colectiva sobre la situación actual de nuestro país",dijo Ana Gabriela Aguilar Rosas, miembro del colectivo artístico Fuentes Rojas. "El objetivo es proponer un acercamiento simbólico a cada una de las tragedias personales de los hombres, mujeres y niños que han muerto en la lucha contra el narcotráfico".

El proyecto que se llevará a cabo a lo largo de todo el año en diversos sitios públicos, añadió Aguilar.

“Con el simple acto de bordar el nombre de algún familiar o amigo muerto de forma violenta, las personas han podido canalizar su tristeza y enojo”, agregó Aguilar. “La historia nos ha mostrado que en momentos complejos como el actual, la sociedad mexicana ha buscado formas efectivas de unión colectiva, de cohesión; somos gente que lucha por un país en paz, justo y digno para todos”.

- Catalina Llorens Francia contribuyó con este reportaje desde la Ciudad de México.

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