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2012-08-17

Paraguay: 8 años después del incendio del Ycuá Bolaños, víctimas buscan justicia

Sobrevivientes y familiares de los que murieron en el incendio del Ycuá Bolaños soltaron 409 globos el primero de agosto para conmemorar el octavo aniversario de la tragedia que causó la muerte de 409 personas, heridas a 500 y dejó seis desaparecidos. (Marta Escurra para Infosurhoy.com)

Sobrevivientes y familiares de los que murieron en el incendio del Ycuá Bolaños soltaron 409 globos el primero de agosto para conmemorar el octavo aniversario de la tragedia que causó la muerte de 409 personas, heridas a 500 y dejó seis desaparecidos. (Marta Escurra para Infosurhoy.com)

Por Hugo Barrios para Infosurhoy – 17/08/2012

ASUNCIÓN, Paraguay – Las quemaduras en el 35% de su cuerpo no son lo que más le duele a Felipe Palacios.

Lo que le sigue causando el mayor dolor fue la noticia que le dio su esposa 30 días después del incendio del primero de agosto de 2004 que destruyó el supermercado Ycuá Bolaños en el vecindario de Trinidad en Asunción.

Sus tres hijas, que habían acompañado a Palacios y a su esposa al supermercado, habían sucumbido a las lesiones sufridas por las llamas, en la que es considerado la peor tragedia civil en la historia paraguaya.

“Fue el peor momento de mi vida”, expresó Palacios, de 63 años, de pie frente a las ruinas del supermercado a exactamente ocho años del devastador incendio. “No hay palabras que puedan describir el dolor que sentí. No pasa un solo día en que no piense en ellas. No pasa un solo día en que no recuerde la felicidad que me daban. Eso es algo que no olvidaré hoy, mañana, ni nunca”.

Palacios formó parte de una multitud de 1.200 personas que asistieron a una ceremonia de homenaje a las 409 vidas segadas por el fuego, que también causó heridas a 500 personas y dejó huérfanos a 206 niños. Seis personas todavía se consideran desaparecidas.

En la ceremonia se exhibió una gigantesca bandera paraguaya cubierta con las fotografías de los que murieron en el incendio. Exactamente a las 11:20 a.m., hora en que se iniciaron las llamas, los carros de bomberos hicieron sonar sus sirenas mientras 409 globos blancos eran liberados para honrar a las víctimas.

En la ceremonia se exhibió un altar en el que se colocaron fotografías y pertenencias de los fallecidos junto a objetos del supermercado, tales como los restos de cajas registradoras derretidas por las llamas.

El incendio comenzó en el área del restaurante del Ycuá Bolaños, donde un tubo de escape tomó fuego debido a la cantidad de grasa en su interior que no había sido limpiada. El fuego se extendió a otras áreas del centro comercial, de acuerdo con los testigos.

La mayoría de las víctimas quedó atrapada en el local debido a que los dueños del supermercado habían cerrado con llave las salidas para impedir robos, se acuerdo con las declaraciones de testigos y sobrevivientes.

Juan Pío Paiva, dueño del supermercado, y su hijo Víctor Daniel Paiva fueron encontrados culpables de asesinato y sentenciados a 12 y 10 años de cárcel respectivamente, en el juicio realizado en febrero de 2008.

La corte también sentenció a Daniel Areco, guardia de seguridad del establecimiento, a cinco años de cárcel por homicidio culposo por negligencia, así como a 30 meses a Humberto Casaccia, accionista del Ycuá Bolaños, por poner en peligro vidas humanas.

Sin embargo, las víctimas del Ycuá Bolaños no se sienten satisfechas con las penas dadas a los responsables del incendio y de sus fatales consecuencias.

“Seguimos luchando contra la impunidad que afectó no sólo a las víctimas del Ycuá Bolaños, sino de toda la sociedad, porque no se aprendió ninguna lección”, expresó Carmen Rivarola, de la Asociación de Víctimas del Ycuá Bolaños. “Las áreas comerciales todavía carecen de sistemas de seguridad y prevención”.

Carmen Ramírez, cuya hija Delia Beatriz, de 20 años, falleció en el incendio, concuerda con Rivarola.

“Todavía esperamos que se haga justicia", dijo. "Yo no me siento satisfecha con el castigo impuesto a los responsables. Ninguno ha servido de ejemplo".

Las víctimas recuerdan

Tatiana Judith Gabaglio, quien el primero de agosto de 2004 tenía 7 años, fue de compras al supermercado con una vecina y su hija . A las 11:20 a.m., escuchó una explosión que venía del restaurante.

“En ese momento, agarré las manos de mi vecina y su hija y nos dirigimos hacia la puerta", dice Gabaglio, ahora con 15 años. “En ese mismo momento, fuimos atrapados por una avalancha de gente que corría desesperadamente hacia la salida. Escuché algo que sonaba como disparos de ametralladora. Eran los paneles del techo que colapsaban rápidamente ante el avance del fuego”.

Gabaglio continuó: “Me caí al piso cerca de una caja registradora, hacia la salida. Me quedé allí y me cubrí la cara para no quemarme. Inmediatamente sentí algo pesado y caliente. Era un panel del techo que cubría mi pierna derecha".

Gabaglio fue rescatada por un bombero de la Policía Nacional que la cargó en brazos a través de un boquete que abierto para evacuar el edificio. Fue llevada al hospital más cercano, donde permaneció 22 días en la Unidad de Cuidados Intensivos.

“Una semana después del incendio, le dieron a mi madre más noticias dolorosas: Tenían que amputarme la pierna para poder salvarme la vida porque mis quemaduras de tercer grado se habían infectado”, rememora Gabaglio.

También en esa ocasión, Francisca Alonso de Giménez perdió a su hija Mirna Marlene Giménez, de 36 años, a sus nietos Gustavo Javier, de 11 años, María Paz, de 8, y José Sebastián, de 2, y a su esposo Zacarías Giménez, de 55.

“Mirna era una hija excepcional, siempre me acompañaba a todas partes", dice Alonso, de 67 años. "Mis tres nietos eran lo más bello de mi vida. Mi marido era mi fiel compañero. Me cuesta mucho soportar el dolor inmenso, la ausencia de ellos, pero gracias los ángeles del cielo y a nuestra fe, podemos seguir adelante en este mundo”.

Su esposo falleció el 4 de diciembre del 2006, al perder la batalla con el humo que inhaló al tratar de rescatar a su hija y nietos.

Más allá de la compensación

El gobierno paraguayo ha recurrido la ley 3993/10, aprobada por el Congreso y dotada de recursos a través del Ministerio de Finanzas, para compensar a algunas de las víctimas del incendio del Ycuá Bolaños.

En abril de 2011, un primer pago por un total de $ 4.051.197.500 guaraníes (US$ 687.256) fue dividido entre unas 50 familias, según el Ministerio de Finanzas.

Sin embargo, el cierre para la familia Palacios no fue monetario.

“En concordancia con nuestra fe cristiana y católica, decidimos formar una nueva familia y adoptamos dos niños: Iris Natalia, de 7 años y Matías de Jesús, de 5", expresó.

“¿Por qué hicimos eso a esta altura de nuestras vidas? Porque tener hijos es lo más bello del mundo”, agrega Palacios. “Ellos son nuestros hijos del corazón ahora y son quienes llenan de alegría nuestro hogar. Son nuestro motivo de seguir viviendo”.

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2 Comentarios

  • Marta Aranda | 2014-06-14

    Si contara mi historia,en ese fatal tragedia por la codicia humanas perdi a mi tres hermanas y un sobrino,vivo en españa como tantas gentes en busca de mejor vida, no conocía a mi padre ni a mis hermanas pero un años antes decidi hacerlo era el sueño de toda mi vida,conoci a una de ellas y con las otras dos hable por telefono esa misma semana estabamos felices haciendo planes para el encuentro tan deseado por mi parte y las de ellas tenia muchas ganas de abrazarlas de conocerlas pero la tarde del domingo la television daria el peor de las noticias para mi, empeze a llamar a todas personas y ninguno supo darme una respuesta y decidi que aquello solo eran coincidencia que no tenia nada que ver con mi hermana por que solo habia pasado un nombre y no le di mas importancia, pero al dia siguiente me dieron el peor de las noticias,mis tre hermanas un sobrino habian fallecido en el incendio no se como fue la sensacion lo unico que me acuerdo que parecia que mis pies no tocaban tierra sentia que mi vida ya no tenia sentido y todos mis sueños se habian convertido en pesadilla,Elida, Agustina y venicia servian cantero y mi sobrino ya no estaban y vivo con esa pesadilla por que no me lo creo no derrame ni una lagrimas por que no habrieron los ataudes no nos permitieron todavia quiero seguir pensando que estan en algunas parte y que un dia me daran ese abrazo que tanto deseo y necesito.pero ahora no puedo parar de lloran y siento una necesidad inmensa de visitar las tumbas y estar cerca d

  • Gabriella | 2012-09-04

    Qué día más triste ... lo recuerdo como si fuera ayer :(