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2012-07-02

Argentina: Refugio de cárteles internacionales

El aumento en la oferta de paco, una droga barata y similar al crack, ha contribuido al aumento del uso de narcóticos en Argentina (Marcos Brindicci/Reuters)

El aumento en la oferta de paco, una droga barata y similar al crack, ha contribuido al aumento del uso de narcóticos en Argentina (Marcos Brindicci/Reuters)

Por Eduardo Szklarz for Infosurhoy.com – 02/07/2012

BUENOS AIRES, Argentina – La Argentina se ha convertido en un refugio para narcotraficantes latinoamericanos.

Autoridades y expertos en seguridad reconocen que operan en el país organizaciones provenientes de México, Colombia, Perú, Bolivia, República Dominicana y Paraguay.

Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, afirma que cada uno de los 6 cárteles extranjeros domina una zona específica de la capital o del interior.

El primero es el cártel del colombiano Daniel “El Loco” Barrera Barrera, conocido como “el nuevo Pablo Escobar”. El grupo actúa desde la isla de Cerrito, en la provincia del Chaco, hasta las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, en el noreste argentino.

“Estos espacios están plagados de pistas clandestinas”, dice Izaguirre. “Como Argentina le tiene prohibido a la Fuerza Aérea controlar nuestro cielo, hay un ingreso irrestricto de aeronaves con drogas”.

El segundo cártel es el de Sinaloa, liderado por el mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, con operaciones en Pilar, Zárate, Campana y otras ciudades de la provincia de Buenos Aires, completa Izaguirre.

“La percepción es que mexicanos y colombianos se dedican más al narcotráfico internacional, con redes complejas y mucho dinero de por medio”, afirma Bo Mathiasen, representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD). “Por otro lado, grupos de otros países [como peruanos y bolivianos] probablemente estén involucrados en la venta doméstica de drogas en la Argentina a menor escala, con una estructura mucho menos sofisticada”.

Cerca de 70 toneladas de cocaína transitaron por la Argentina en 2010, sobre todo con destino a Europa, según la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA).

Parte de la cocaína se produce en Argentina en las cocinas (laboratorios clandestinos) pertenecientes a traficantes peruanos y bolivianos.

“Aprovechan la amplia oferta local de precursores químicos necesarios para purificar la pasta base [materia prima de la cocaína]”, señala Izaguirre.

El grupo de los peruanos actúa en la ciudad y la provincia de Buenos Aires, completa Izaguirre. A su vez, el cártel de los bolivianos domina la zona de Liniers, en Capital Federal.

Ubicadas en diferentes zonas, cada organización desempeña una actividad específica.

“Mexicanos y colombianos traen la pasta base proveniente de Bolivia y Perú. Luego, la droga es fabricada aquí en la Argentina”, dice Izaguirre. “Del total, el 80% se exporta y el 20% queda como medio de pago para las cocinas que, a su vez, distribuyen la droga en el territorio nacional”.

El quinto cártel extranjero pertenece a dominicanos que se dedican a la venta minorista de drogas en Buenos Aires. El grupo ocupa el rectángulo formado por las avenidas de Mayo, Caseros, 9 de Julio y Entre Ríos, además de sectores del barrio de San Telmo, donde también explota a chicas dominicanas en prostíbulos, dice Izaguirre.

Por otra parte, el cártel de Amambay, formado por paraguayos, opera en Villa Soldati, barrio carenciado de la zona sur de la capital argentina.

“Son vendedores mayoristas que no se mueven de ahí. Venden la marihuana que ingresa por Paraguay”, afirma.

Aumento en el consumo de narcóticos

La actividad de los cárteles ha contribuido al incremento en el consumo de narcóticos entre los argentinos.

Argentina tiene la más alta prevalencia anual en el uso de cocaína (2,7%) y marihuana (7,2%) de Sudamérica entre las personas de 15 a 64 años, según el Informe Anual sobre Drogas de 2010 de ONUDD.

Argentina es el segundo país de la región en número de usuarios de cocaína (600 mil) solo detrás de Brasil (900 mil), cuya población es cinco veces mayor.

El aumento en el número de cocinas trajo consigo el crecimiento en el consumo de “paco”, un subproducto de la fabricación de cocaína que genera consecuencias devastadoras para el organismo.

Conexión con Sudáfrica y España

Una de las rutas aéreas más utilizadas por el narcotráfico conecta a Argentina con Sudáfrica, dice Mathiasen. Otra une el país sudamericano con España, donde hay frecuentes incautaciones de drogas.

“La información que tenemos es que los mexicanos están más interesados en los precursores químicos existentes en la Argentina para proveer a los laboratorios de producción de metanfetaminas, además de lavado de dinero”, afirma Mathiasen. “A su vez, los colombianos se involucran más en el narcotráfico de cocaína, utilizando a la Argentina para el consumo doméstico y el tránsito de drogas hacia África y Europa”.

En enero de 2011, por ejemplo, los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá, hijos del brigadier argentino retirado José Juliá, titular da la Fuerza Aérea Argentina entre 1989 y 1993, fueron detenidos en el aeropuerto de Barcelona cuando las autoridades descubrieron que en su avión Bombardier Challenger 604 llevaban 944 kilos de cocaína. El episodio cobró notoriedad como el escándalo del “Narcojet”.

Otros países del Cono Sur – Paraguay, Uruguay, Brasil y Chile – también son elegidos como destino por traficantes de México y Colombia que escapan de la represión en sus países de origen, explicò Mathiasen.

“Un importante desafío para los países del Cono Sur es lograr una mayor cooperación policial y judicial, ya que los criminales se mueven entre ellos para continuar con sus negocios”, completa Mathiasen.

¿Por qué los cárteles eligen a la Argentina?

La economía informal, la buena infraestructura aeroportuaria, la deficiente seguridad y un estilo de vida europeo son algunos de los factores que atraen a los narcotraficantes hacia Buenos Aires, de acuerdo con el politólogo Fabián Calle, especialista en seguridad en la Universidad Torcuato Di Tella, en Argentina.

“Estamos en una etapa en la que los terrenos están demarcados y las facciones comienzan a luchar entre sí”, dice Calle. “No es solo una etapa de control de negocios, sino de intimidación, incluso con asesinatos a plena luz del día”.

El 17 de abril, por ejemplo, el colombiano Jairo “Mojarro” Saldarriaga Perdomo fue ejecutado de cinco tiros por un sicario en la elegante calle Marcelo T. De Alvear, en el barrio de Retiro, en Buenos Aires.

Mojarro era un exintegrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y había trabajado para los paramilitares colombianos, según la prensa colombiana. Habría también organizado el asesinato de dos colombianos en 2008 en el Shopping Unicenter, en Buenos Aires, también a balazos a quemarropa.

Según el experto, la Argentina es aún más atractiva para los traficantes por tener frontera con tres importantes centros de producción de droga. Calle recuerda que Paraguay es uno de los mayores productores mundiales de marihuana y que Perú es hoy en día el principal productor de cocaína, superando a Colombia; en Bolivia, la producción también va en aumento.

El área de cultivo de coca en Colombia se redujo un 58% entre 2000 y 2009, principalmente a raíz de programas de erradicación, de acuerdo a la ONUDD. En el mismo período, sin embargo, el cultivo de la droga aumentó un 38% en Perú y 112% en Bolivia.

La proximidad con Montevideo, Uruguay, un importante centro financiero, es otro factor que favorece la actuación de los cárteles en Argentina, añade Calle. El problema es agravado por la falta de inversión en vigilancia de frontera y la actuación deficiente de las fuerzas de seguridad del país en el combate al narcotráfico.

“También tenemos buena comunicación marítima con Europa, que es un mercado en expansión”, destaca.

Calle dice que no hay consciencia en el país sobre los riesgos que las drogas representan para la seguridad de la sociedad.

“Tampoco existe un consenso sobre el uso de la fuerza pública, como lo hay en Brasil”, completa. “La presidente brasileña, Dilma Rousseff, habla de legalizar la marihuana por un lado, pero por otro envía tropas del ejército y unidades de pacificación a las favelas. En Argentina, aún existe la idea de que las fuerzas del orden son sospechosas y represivas. El propio Estado no confía en ellas, y por eso se ata sus propias manos”.

Salta: en la línea de combate contra el tráfico

Localizada en la frontera con Bolivia, la provincia argentina de Salta es la puerta de entrada de la cocaína al país.

Desde 2009, la región cuenta con la Agencia Antidrogas de la Provincia de Salta, el único organismo de ese tipo en una provincia argentina, ya que los delitos relacionados al narcotráfico son de competencia federal.

“La decisión de formar una agencia antidrogas dentro del Ministerio de Seguridad provincial tuvo como objetivo involucrar a la provincia en la lucha contra el narcotráfico de manera directa”, afirma Néstor Ruiz de los Llanos, director ejecutivo del organismo. “Actuamos como nexo entre la Provincia de Salta, la Justicia Federal y otras fuerzas nacionales de seguridad”.

Llanos explica que las tareas de control de drogas son realizadas en forma separada en Salta.

La Gendarmería Nacional se encarga de las incautaciones del “macrotráfico”, es decir, las grandes cantidades de drogas que entran desde Bolivia y tienen como destino las provincias del sur y el exterior.

A su vez, el “microtráfico”, la venta realizada por pequeños distribuidores en la provincia, es combatido por la Policía Provincial.

En las acciones contra el microtráfico, se incautaron 2.651 kilos de cocaína (o substancias similares, como el paco) entre 2008 y 2012, lo que equivale aproximadamente a 5 millones de dosis. También se secuestraron 363 kilos de marihuana, de acuerdo a la Agencia Antidrogas. Asimismo, hubo 5.025 detenidos en las operaciones.

“El trabajo se realiza de manera integral: además del esfuerzo en la parte represiva, realizamos campañas de prevención y concientización ciudadana sobre el consumo en las escuelas”, afirma.

Llanos dice que en Salta no se instalaron grandes organizaciones de traficantes. El negocio es manejado principalmente por grupos familiares.

“Observamos un incremento en la cantidad de droga, pero no en los asesinatos o cuestiones que puedan vincularse a grandes cárteles”, afirma.

La Policía Provincial tampoco ha detectado cocinas de producción de cocaína en Salta. La razón, según Llanos, es económica.

“El productor local prefiere llevar los precursores químicos para Bolivia, por ejemplo, y después traer la droga ya producida”, explica. “Sale más barato que traer la substancia en su estado inicial y producirla aquí”.

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