2012-06-06

Peligran bosques guatemaltecos por plaga de gorgojo

Una plaga de escarabajos descortezadores conocidos como gorgojo del pino o escarabajo del pino de montaña, está infestando los bosques de coníferas de Guatemala, según el Instituto Nacional de Bosques (INAB). (Cortesía INAB)

Una plaga de escarabajos descortezadores conocidos como gorgojo del pino o escarabajo del pino de montaña, está infestando los bosques de coníferas de Guatemala, según el Instituto Nacional de Bosques (INAB). (Cortesía INAB)

Por Raúl Barreno Castillo para Infosurhoy.com – 06/06/2012

QUETZALTENANGO, Guatemala – Árboles de varios metros de alto están siendo amenazados por un insecto de apenas 4 milímetros de tamaño.

Una plaga de escarabajos descortezadores conocidos como gorgojo del pino o escarabajo del pino de montaña, (perteneciente al género Dendroctonus) están infestando los bosques de coníferas de este país centroamericano, según el Instituto Nacional de Bosques (INAB).

De acuerdo al director subregional del INAB en Quetzaltenango, Guillermo Monterrosa, un invierno más templado y la poca cooperación de ciertas comunidades para tratar los bosques infestados está permitiendo una reproducción acelerada.

“El insecto mide entre 3 y 4 milímetros, con un tamaño similar a la mitad de un grano de arroz. Su fase más dañina es cuando se encuentra en etapa de larva y daña directamente la corteza de los pinos”, dice Monterrosa.

Los insectos escogen bosques de coníferas, especialmente pino blanco, en particular en los bosques altos del occidente de Guatemala.

Cada insecto abarca dentro del bosque una extensión de 25 metros, donde viajen de árbol en árbol, y colocan hasta 100 larvas en la corteza del árbol, según el INAB.

El proceso de incubación inicia, por lo regular, en marzo de cada año, y luego de tres meses ya han acabado con el árbol en su totalidad.

Normalmente, las larvas inician el proceso de crecimiento en la medianía del árbol, devorando todos los nutrientes del mismo, hasta destruir toda su corteza. A partir de esto, el árbol, en su punta, comienza a decolorarse con un característico tono rojizo.

Luego de culminar su etapa de crecimiento de la larva, estos salen del árbol e infectan otros, depositando sus larvas en árboles sanos.

Desde 2006, las autoridades han detectado un crecimiento explosivo de este silencioso insecto. El INAB considera al gorgojo como la tercera causa de pérdida de masa boscosa en Guatemala, por debajo de la tala ilícita de árboles e incendios forestales.

El municipio de San Miguel Sigüilá, en el norte del departamento de Quetzaltenango, fue uno de los primeros lugares atacados hace seis años. Allí, según el director sub regional del INAB en Totonicapán, Sergio Aguilar, el insecto devoró al menos 235 hectáreas de bosque, el cual tuvo que ser saneado mediante la tala de casi todos los árboles debido a la voraz plaga.

Luego, la plaga afectó a otros municipios de Quetzaltenango, como San Carlos Sija, Sibilia, Olintepeque, La Esperanza e incluso, el pequeño bosque ubicado en el zoológico de Quetzaltenango.

Monterrosa señala que el aumento de temperaturas asociado al cambio climático ha repercutido en la reproducción más acelerada de estos insectos.

“Aunque el gorgojo siempre ha estado presente, y muchas comunidades dejan que sea la naturaleza la que se encargue de eliminarlo, pero ahora el insecto se reproduce rápidamente por las condiciones del clima”, dijo.

Según un informe dado a conocer en la Conferencia Mundial de Cambio Climático de Sudáfrica de 2011, Guatemala es el segundo país más vulnerable del mundo a los efectos de este problema, por debajo de Bangladesh y arriba de Colombia.

“Para controlar esta plaga no hay otra opción que cortar los árboles enfermos, y hacer una tarea de sanación y evitar que el insecto se propague aún más”, señala Aguilar.

Sin embargo, los expertos forestales guatemaltecos notaron que, tras ser talados los árboles, el gorgojo se traslada en los troncos a zonas donde previamente no había infestación, dañando bosques sanos, expandiéndose desde San Marcos (frontera con México) hasta Chimaltenango (cercano a la capital de Guatemala), según Aguilar.

Es por ello que los expertos están haciendo un cerco perimetral de protección en la zona infestada, luego queman las cortezas de los árboles infectados, y colocan un nylon en las zonas tratadas para que así se extermine al gorgojo de una buena vez.

Para ello, los expertos requieren de la ayuda de la comunidad, pero muchas veces esta se rehúsa a colaborar, lo que dificulta la lucha contra el gorgojo.

“El mayor problema a que nos hemos enfrentado es a la falta de cooperación de las comunidades. Las personas no permiten los saneamientos, y ellos mismos talan los árboles, sin el control específico necesario”, indicó Aguilar.

Según Aguilar, las comunidades creen que el bosque por sí solo se regenera, y que “con plagas de gorgojo siempre han vivido, porque así les contaban sus abuelos”, señala Monterrosa.

Además, en los bosques comunales, donde son las comunidades quienes velan por ellos, muchas veces no permiten el ingreso de las autoridades del INAB, bajo el argumento de que ingresarían a destruir “la herencia de sus abuelos”, agrega.

Por ahora, el INAB trabaja en el involucramiento de las autoridades municipales donde se encuentra la plaga.

Aguilar pone como ejemplo lo ocurrido en San Miguel Sigüilá, donde todo el pueblo se movilizó para rescatar su bosque en 2006.

“En esa oportunidad, la plaga ingresó ferózmente, y cuando las autoridades municipales y comunales se percataron, el gorgojo había acabado con 235 hectáreas de bosque. Nos permitieron ayudarles con el saneamiento y la reforestación de su bosque”, recuerda.

Monterrosa agrega que en 1980 hubo una plaga similar, pero que las condiciones del país eran distintas en materia de cambio climático, y los bosques se defendieron naturalmente.

“El mayor temor es que los bosques infestados que son talados sin ningún control, posteriormente se les cambia su vocación forestal, y se usan para agricultura, y eso es peligroso para el país”, dice Aguilar.

El Sistema de Cuentas Ambientales y Economía Integrada resalta que Guatemala contaba con una masa boscosa de cuatro millones 15 mil 749 hectáreas en el 2006. La mayoría de masa boscosa se halla en el departamento de Petén.

“Es evidente que estamos en desventaja con la plaga de gorgojo, por la falta de recursos, pero juntos, comunidades, gobierno central, y otras entidades no gubernamentales, podremos luchar contra este insecto”, señala Aguilar.

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