2012-03-30

Terroristas suicidas no reciben ritos mortuorios

Dolientes toman parte en la oración fúnebre por las víctimas inocentes de un ataque suicida con bombas en la provincia de Mardan, Pakistán, el 12 de febrero de 2011. A diferencia de sus víctimas, los terroristas suicidas no reciben ritos islámicos al momento de su sepultura. (Ashfaq Yusufzai para Infosurhoy.com)

Dolientes toman parte en la oración fúnebre por las víctimas inocentes de un ataque suicida con bombas en la provincia de Mardan, Pakistán, el 12 de febrero de 2011. A diferencia de sus víctimas, los terroristas suicidas no reciben ritos islámicos al momento de su sepultura. (Ashfaq Yusufzai para Infosurhoy.com)

Por Ashfaq Yusufzai para Infosurhoy.com – 03/30/2012

PESHAWAR, Pakistán – Según los expertos ulemas, los terroristas suicidas que creen que irán al paraíso tras detonarse están en un error.

“Los terroristas suicidas son las personas más desafortunadas sobre la faz de la tierra, debido a que ellos no son lavados, ni enterrados, a diferencia de los musulmanes que reciben esos ritos”, dijo Maulana Aminullah Shah en Par Hoti Mardan.

Shah, un director de plegarias o imán de Mohallah Islamabad Nuevo, Par Hoti, Mardan, dijo que sentía pena por Rehmanullah, un terrorista suicida de 17 años que atacó a fuerzas afganas y de la coalición en septiembre pasado y que fue sepultado sin recibir los ritos fúnebres.

El padre de Rehmanullah, Ghufran Khan, quien es jornalero, continúa lamentándose por la muerte de su hijo y sostiene que los talibanes lo secuestraron y le lavaron el cerebro. Él nunca alcanzó a ver el cuerpo de su hijo, ni menos enterrarlo, por lo que permanece en la incertidumbre por la suerte de su hijo.

Algunos escapan de las garras de los militantes

Saifullah, otro joven de la misma región, tuvo que huir para salvar su vida cuando los talibanes lo acusaron de informar a las agencias de inteligencia de la coalición, tras la captura del agente de al-Qaeda Abu Faraj Al-Libbi en Mardan en mayo del 2005.

“Los talibanes no lograron secuestrar a Saifullah y finalmente él llegó a Alemania”, dijo su padre, a quien otros felicitaron por el escape de su hijo. “Yo sé que los talibanes habrían usado a mi hijo como terrorista suicida… él no habría tenido lavado, funeral ni entierro, que son ritos importantes para los musulmanes fallecidos”.

Ajmal Shah, director de plegarias en Daudzai, Peshawar, se refirió con franqueza respecto de la importancia de estos ritos.

“El acto del terrorista suicida es condenable. Todos los que se hacen explotar a sí mismos para matar a musulmanes inocentes no encontrarán lugar en el paraíso como les prometen los que los adoctrinan”, dijo sobre las promesas que usan los talibanes para atraer a adolescentes y se conviertan en terroristas suicidas.

Cómo los talibanes lavan cerebros

Los reclutadores talibanes secuestran o atraen a jóvenes con poca educación y desempleados mediante el uso de literatura y videos para lavarles el cerebro e inducirlos a cometer actos de terrorismo. Pero no les dicen nunca a los jóvenes que así pierden su derecho a un entierro musulmán y a los ritos funerarios.

También malinterpretan la descripción coránica del paraíso.

“Se trata de una enorme tragedia que esos adolescentes crean que ellos se ganan la voluntad de Alá Todopoderoso después de cometer ataques suicidas”, dijo Shah a Central Asia Online, visiblemente conmovido. “En realidad, ellos enfrentarán la ira de Alá”.

“No existen dudas de que los ataques suicidas no son permitidos por el islamismo”, continuó. “Los que desobedecen los mandatos divinos y optan por convertirse en terroristas suicidas… van a parar al infierno”.

Manipulando los sentimientos religiosos de los jóvenes, los reclutadores tildan de “infieles” a sus objetivos y emiten decretos en los que los sentencian a muerte. A las familias que lloran la pérdida de los muchachos les dicen que ellos se han vuelto “mártires”.

Un final indigno

Las autoridades tratan con cuidado los restos de las víctimas del terrorismo, dijo el Dr. Shiraq Qayum, jefe del Departamento de Accidentes y Emergencias del Hospital Lady Reading, haciendo destacar que los trabajadores exhuman a las víctimas inicialmente sin identificar y las vuelven a sepultar una vez que las técnicas de ADN revelen su identidad.

Sin embargo, los restos de los terroristas suicidas son tratados de manera diferente.

“… Nosotros nunca sepultamos los restos de los terroristas suicidas… sólo los utilizamos para efectos forenses”, refiriéndose a la práctica en todo Pakistán.

Los terroristas suicidas no se merecen un funeral porque el público repudia sus actos. El desprecio por los restos de los terroristas es incluso más notorio si se compara con los funerales que los pakistaníes realizan en ausencia por familiares que hayan muerto en el extranjero y cuyos cuerpos no puedan ser repatriados, destacó Qayum.

“Aceptar el papel de terrorista suicida significa abandonar el islamismo, que claramente estipula que asesinar a una persona es lo mismo que asesinar a toda la humanidad”, afirma Rahimullah, habitante de Shabqadar y padre de Qari Naqibullah, un terrorista suicida pakistaní de 19 años que mató a 10 soldados de la coalición en Kandahar, Afganistán, en marzo del 2011.

Wahidullah, un habitante de Surkh Dheri Charsadda, desapareció en enero del 2008. Dos meses después, un grupo de militantes talibanes le informó a su anciano padre Juma Gul que su hijo, el “mártir”, se había marchado al paraíso.

“Al principio, no lo podía creer cuando los talibanes entraron una mañana a la mezquita”, dijo el padre a Central Asia Online. “Para mi disgusto, ellos insistían en felicitarme, pero yo todavía los maldigo por el acto de mi hijo”.

El padre de Wahidullah tuvo que llorar solo la muerte de su hijo. “Ofrecer condolencias… es un acto importante de caridad, como fue demostrado por el Profeta Mahoma (La Paz Sea Con Él) y sus seguidores, pero yo he sido muy desafortunado por no haber recibido ni a un solo doliente por la muerte de mi único hijo”, dijo. “La gente rechaza los ataques suicidas y por ello nadie me ofreció condolencias”.

Tales muertes causan grandes sufrimientos a los padres, que no tienen la esperanza de que Alá extienda su misericordia a sus hijos que se hicieron volar y que violaron los preceptos islámicos, agregó.

Nadie nunca les dice algo misericordioso como “Dios lo bendiga” o “Dios dé descanso a su alma” cuando se trata de atacantes suicidas, y eso se suma al dolor de las familias.

Aunque el suicidio está prohibido en el islamismo, los que cometen suicidio a menudo reciben los ritos de lavado, oración y entierro por parte de sus familiares. Pero los cadáveres de los terroristas suicidas que matan a otros no son reclamados y se les niegan los ritos de acuerdo con las enseñanzas islámicas, afirman Shah y otros. Otro desaire que sufren los terroristas suicidas atormenta a sus familiares por siempre. Debido a que nadie los entierra, los familiares y amigos no tienen una tumba que visitar con el propósito de pedir consejo y de contemplar el más allá.

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