2012-03-13

Brasil: Crack se propaga al interior del estado de São Paulo

Una casa sin terminar en la periferia de Botucatu alberga adictos al crack. (Thiago Borges para Infosurhoy.com)

Una casa sin terminar en la periferia de Botucatu alberga adictos al crack. (Thiago Borges para Infosurhoy.com)

Por Thiago Borges para Infosurhoy.com—13/03/2012

BOTUCATU, Brasil – Tras llegar a la ciudad de São Paulo, la epidemia del crack se está propagando al interior del estado.

El crack es la droga ilegal más consumida en los municipios del estado de São Paulo, según un estudio realizado en el año 2011 por la Asamblea Legislativa de São Paulo (ALESP) con la participación de alcaldes de 325 de las 645 ciudades.

El crack, presente en 31% de las ciudades participantes, solamente se mantiene por debajo del alcohol, droga lícita presente en el 49% de las ciudades.

La situación es peor en las ciudades de mediano tamaño, con poblaciones de entre 50 mil y 100 mil habitantes, donde el crack y el alcohol están empatados en el 38% de estas ciudades como las drogas más consumidas.

“En los últimos 10 años, el crack se ha hecho más accesible y barato”, dice el diputado estatal Donisete Braga (PT), coordinador del Frente Parlamentario de Enfrentamiento al Crack y Otras Drogas, de ALESP.

Además de ser más económico y más potente que otras drogas, el crack está siendo llevado a las ciudades más pequeñas de São Paulo por medio de los traficantes que migran desde la capital, añade Braga.

“Esto ocurre debido a las necesidades del mercado y a la necesidad de capital. Es básicamente una decisión comercial, basada en la ganancia, como cualquier otra empresa”, señala Naiara Martins, quien estudia ciencias sociales en la Universidad del Estado de São Paulo (UNESP) y trabaja como investigadora en el Observatorio de Seguridad Pública de la entidad.

Taubaté tiene 18 minicracolândias. Ubicado a 140 kilómetros (87 millas) de la ciudad de São Paulo, es uno de los municipios que más sufre la epidemia de crack.

Las autoridades de la ciudad han identificado 18 minicracolândias (mini-zonas de crack), cuyo nombre se le da a las áreas de consumo de crack de menor escala. Muchas de ellas surgieron luego que la policía de São Paulo comenzó a desmantelar la cracolândia en la zona céntrica de la ciudad.

La Confederación Nacional de Municipios (CNM) ha identificado un alto consumo de esta sustancia en Ribeirão Preto, en la región norte de São Paulo; Cananeia, en Vale do Ribeira; Guaratinguetá, en Vale do Paraíba; y en Bauru, en la región centro-oeste de São Paulo, entre otras ciudades.

Residentes preocupados

El crack también se está propagando a otras ciudades que actualmente se ven como modelos de seguridad pública, como Botucatu, ubicada a 235 kilómetros (146 millas) de São Paulo.

En 2010, Botucatu fue considerada por la Secretaría de Seguridad Pública como la ciudad más segura, con más de 100 mil habitantes en el estado de São Paulo. El municipio alberga 127 mil habitantes y un Índice de Desarrollo Humano (HDI) relativamente alto, de 0,822, indicador basado en la expectativa de vida, alfabetización, educación y calidad de vida.

Ubicada en una región con una fuerte base agrícola, allí se encuentra la Universidad Estatal de São Paulo (UNESP) y una fábrica Embraer, entre otras industrias.

Infosurhoy.com fue a Botucatu, donde los habitantes expresaron su preocupación por el aumento en el consumo de la droga.

“Antes estaba camuflado, pero ahora el consumo es más abierto”, plantea una maestra del lugar, Isabel Donida, de 43 años. “El crack es la droga del momento en Botucatu.”

“La ciudad en sí es tranquila, pero recientemente parece que es más fácil comprar crack,” señala una secretaria local, Valquíria Antunes Bartolli, de 29 años, que perdió un amigo en la droga. “Creció conmigo y se entregó al crack. Vive drogado”.

La propagación de la droga todavía no ha alcanzado el centro de Botucatu, el cual fue revitalizado hace tres años. Para mantener alejados a los narcotraficantes, la Guardia Civil Municipal (GCM) monitorea las plazas de la ciudad y otros centros de encuentro de jóvenes, con cámaras de seguridad las 24 horas.

“Aquí no existe una cracolândia [como en la capital de São Paulo]”, explica el secretario de Seguridad Pública de la ciudad Adjair de Campos. “Pero existe el consumo de crack en los barrios periféricos de la ciudad”.

Acompañando a una patrulla de GCM en Jardim Brasil, un barrio carenciado en las afueras de Botucatu, Infosurhoy.com detectó usuarios de crack deambulando por las calles a plena luz del día.

Ese es el caso de Elisabete, quien no reveló su apellido ni su edad. Es muy delgada y tiene dificultad para mantenerse en pie, mientras apunta a la casa sin terminar con ventanas rotas, donde vive junto a otros adictos.

Próximo a esa zona, Bruno Fabrício da Silva, de 26 años, deambula sin destino. Dice que vive con su madre, pero pasa la mayor parte del día caminando por las calles de Jardim Brasil.

Silva comenzó a fumar marihuana a los 13 años y descubrió el crack siete años después.

“Hace dos días que no como ni duermo”, relata Silva, quien fue arrestado en tres oportunidades por intentar robar objetos para intercambiar por crack. “Quería cambiar mi vida, pero no tengo fuerza”.

Tras haber estado interno en tres oportunidades en una clínica de rehabilitación, Silva volvió a las calles.

Fuma cerca de 10 piedras de crack por día.

Prevención y medidas

La ciudad de Botucatu está teniendo inconvenientes con la prevención y la aplicación de medidas en su lucha contra el crack.

Para evitar el surgimiento de favelas y de puntos de consumo, una ley del 2003 obliga a que los puestos de venta incluyan iluminación exterior y pavimentación.

El año pasado, se modificaron los permisos de algunos bares, obligándolos a cerrar a las 22hs.

El 30% de los 65 hombres de la GCM se dedican a combatir el narcotráfico. Patrullan la periferia a diario, brindando apoyo a las acciones desempeñadas por la Policía Civil y Militar. En 2011, la GCM ayudó a arrestar a 170 criminales, de los cuales 34 estaban involucrados con el narcotráfico.

Los oficiales de GCM también dan charlas a empresas locales y escuelas, para educar acerca de la droga.

Recientemente, la organización recibió R$388.000 (US$224.095) de parte del gobierno federal para modernizar sus equipos y tecnología.

“La mayor dificultad es atrapar a los traficantes en el acto de la venta”, plantea el inspector Weber Plácido Pimentel, responsable del Grupo de Acciones Preventivas Especiales de GCM.

“Sabemos quiénes son los traficantes y que las drogas deben estar escondidas en algún terreno baldío, pero no podemos arrestar sin pruebas”.

Presupuesto limitado

Muchos de los municipios no consiguen combatir el narcotráfico por la falta de dinero, plantea Donisete Braga, diputado del estado.

“El estudio que realizamos mostró que el 95% de los [municipios] no recibe ayuda financiera por parte del estado para poder lidiar con la problemática”, indica Braga. “El gobierno federal solamente proporciona asistencia al 12% de estas ciudades.”

Con 68 Centros de Apoyo Psicosocial (CAPs) y 482 camillas en hospitales ofreciendo asistencia especializada para el estado, el 37% de los gobiernos locales firman convenios con clínicas de rehabilitación para brindar tratamiento a los adictos, señala Braga.

Para mejorar esta situación, el gobernador del estado de São Paulo Geraldo Alckmin anunció el mes pasado la dotación de 700 camillas nuevas, en clínicas propias del estado o contratadas, en los próximos dos años.

Durante el primer semestre del 2012, se introdujeron 247 camillas, entre las que se incluyen 72 en una clínica en construcción en Botucatu.

“A fines del año pasado, el gobierno federal liberó R$500 millones (US$288 millones) a São Paulo para la lucha contra las drogas. Esperamos que los municipios se beneficien”, afirma Braga, quien está trabajando por crear una política estatal en el tema de los narcóticos.

Santos recibe consultorios ambulantes

En la ciudad de Santos, el gobierno local comenzó un programa anti-crack denominado Caminhos da Cidadania (Caminos de la Ciudadanía), junto al Ministerio de Salud.

El 3 de febrero, la ciudad introdujo su primer unidades móviles de salud, cuyo objetivo son los adictos al alcohol y las drogas, que viven en la calle.

“Ofrecemos cuidado integral, enfocado en la prevención y accesibilidad”, afirma Dorian Rojas, coordinadora de Salud Mental de la Secretaría Municipal de Salud de Santos.

“Como estas situaciones implican un uso abusivo, mucha gente pierde sus vínculos sociales y su condición de ciudadanía.”

Ofrecer un cuidado integral significa evaluar la condición clínica de cada paciente antes de abordar sus adicciones.

“Muchas veces la persona está sin comer, pueden tener una enfermedad de transmisión sexual o presentar síntomas de tuberculosis. Nos vamos a aproximar desde ese ángulo, y no hablar directamente del uso de la droga”, señala Rojas. “Después de eso, sí podremos conversar y ofrecer el tratamiento que necesiten”.

Mientras se implementa la unidad de salud, el equipo de profesionales, compuesto por un terapeuta, enfermera, trabajadora social, cinco especialistas en reducción de daños y un chofer, realizan un reconocimiento de campo por las calles de Santos ofreciendo ayuda.

“Por ejemplo, hemos identificado que en algunas regiones es mejor tener contacto alrededor del mediodía, ya que por la mañana, la mayoría de ellos todavía está con el efecto de las drogas”, señala Rojas.

“Nuestra prioridad son las embarazadas”. En una de esas salidas, el equipo de profesionales encontró un usuario con talento para la pintura.

“Logramos acceder a él a través de su talento, en ningún momento hablamos de drogas”, afirma Rojas. “Pero en la mitad de la conversación, nos pidió ayuda para salir de esa situación”.

El vehículo, completamente adaptado como un consultorio ambulante, realizará pruebas rápidas de sífilis, hepatitis y HIV, y va a tomar muestras para realizar pruebas de tuberculosis.

- Cristine Pires contribuyó con este informe desde Port Alegre, Brasil.

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