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2012-02-03

Tragedia en Rio: Nova Friburgo, un año después

El empresario Gabriel Mafort, de 54 años, quien ayuda a las víctimas de la tragedia de Nova Friburgo: “Muchas viviendas quedaron en ruinas, y algunas partes de la ciudad parecen sacadas de una película de terror". (Renzo Gostoli/Austral Foto para Infosurhoy.com)

El empresario Gabriel Mafort, de 54 años, quien ayuda a las víctimas de la tragedia de Nova Friburgo: “Muchas viviendas quedaron en ruinas, y algunas partes de la ciudad parecen sacadas de una película de terror". (Renzo Gostoli/Austral Foto para Infosurhoy.com)

Por Daniela Oliveira para Infosurhoy.com—03/02/2012

NOVA FRIBURGO, Brasil – Ha pasado un año desde la tragedia causada por las torrenciales lluvias en la región montañosa de Rio de Janeiro, pero la ciudad más afectada, Nova Friburgo, parece congelada en el tiempo.

Las casas aún están cubiertas de lodo y escombros.

La inmensa rotura de un edificio destruido por las inundaciones y aluviones en enero de 2011 aún permanece abierta, ya que la estructura colapsó parcialmente, dejando los baños de todos los departamentos a la vista.

Hay calles enteras abandonadas, muchos habitantes fueron evacuados y las tareas de recuperación están aún por comenzar.

En muchos vecindarios de Nova Friburgo, todo está exactamente como estaba hace un año.

“Muchos hogares quedaron en ruinas, y algunas partes de la ciudad parecen sacadas de una película de terror, porque los habitantes fueron obligados a marcharse, y ahora, doce meses después, los restos deben demolerse", dijo Gabriel Mafort, un empresario de 54 años que ayuda a las víctimas de Nova Friburgo. “Algunos sectores están abandonados y parecen zonas de guerra".

El año pasado, Mafort abrió las puertas de su casa a 30 vecinos durante más de una semana, en el vecindario de Jardim Ouro Preto, que si bien se inundó no estuvo afectado por los deslizamientos de lodo.

Unos 15 vecinos se quedaron allí unos 20 días, y Mafort suministró agua a todo el vecindario. Como su vivienda tenía un aljibe, era el único lugar donde los habitantes del lugar podían obtener agua mientras se reparaba la red de agua de la ciudad.

“Es imposible no ser solidario ante una catástrofe de esta magnitud", señaló Mafort, quien dejó de lado su fábrica de lencería para ayudar a las víctimas de la catástrofe de 2011.

En la actualidad, Mafort ofrece sin cargo servicios de administración y contabilidad a centros locales de cuidados. También permitió que su hogar sea utilizado como uno de los Centros de Apoyo en caso de Lluvia –lugares oficialmente considerados seguros por la Defensa Civil– donde los habitantes pueden permanecer en caso de que se produzcan nuevas inundaciones.

Un año después de la tragedia que terminó con la vida de 918 personas y dejó a otras 8.900 sin hogar en toda la región montañosa de Rio de Janeiro, las víctimas aún no han recibido las cinco mil viviendas prometidas por el estado, que iban a ser costeadas con fondos del gobierno federal.

Se estima que el primer lote de 550 casas y 60 unidades comerciales estarán listas este año en el vecindario Caminho do Céu, ubicado en el distrito Conselheiro Paulino de Nova Friburgo.

Puesto que el proyecto comenzó recién hace unos días, el predio de 172 mil metros cuadrados aún está en la fase de excavación.

“Por el momento, sólo hay 15 trabajadores en esta etapa del proyecto, pero debería haber unas 70 personas trabajando en la excavación y más de mil construyendo las viviendas", expresó Édio Garcia, gerente a cargo del equipo de la empresa constructora Odebrecht.

En total, el nuevo sitio contará con 2.166 unidades de vivienda. Una vez completadas las 550 unidades este año, se estima que el resto estará finalizado en el segundo semestre de 2013, señaló Luiz Fernando Pezão, vicegobernador y coordinador de infraestructura del estado de Rio de Janeiro.

Pezão dijo que la demora fue causada por dificultades relacionadas con la expropiación de la tierra.

“Visitamos más de 20 lugares pra construir viviendas en toda la región montañosa. Sin embargo, hay escasez de áreas planas", añadió. "También realizamos un relevamiento geológico de 31 municipios, y vamos a trabajar en conjunto con los gobiernos locales para mitigar o eliminar el riesgo de derrumbamientos".

El maquinista de 51 años Valcenir Faria, líder del grupo comunitario Floresta, quien perdió su casa durante las lluvias torrenciales de enero de 2011, es una de las personas que espera recibir una vivienda nueva en Caminho do Céu.

“La única razón por la que no morimos todos es que estábamos en el velorio de mi madre, que había fallecido de un infarto poco antes", relató. "Es morboso, pero ella salvó a toda la familia", añadió, refiriéndose a sus hijos, hermanos, hermanas, sobrinos y cuñados.

El contraste

Al caminar por Nova Friburgo, los contrastes son evidentes.

En algunas zonas la vida continúa.

En otras, el tiempo se detuvo el 12 de enero de 2011.

Es el caso de la calle Juvenal Namen, en el centro de Nova Friburgo, cerca de la plaza Getúlio Vargas, una zona netamente comercial. Seis viviendas de esta calle quedaron totalmente destruidas por los deslizamientos, y parte del edificio Monte Carlo también fue arrastrado por los derrumbamientos y la inundación.

El edificio quedó en ruinas y los residentes no pudieron regresar a sus departamentos para recoger sus pertenencias.

Se demolieron seis viviendas. En el lugar que ocupaban, el gobierno local está en proceso de colocar vallas de retención, hechas de fibras de coco y fibras de acaí, que evitan la erosión del suelo que habitualmente causa los deslizamientos.

Pero los ex habitantes de estas viviendas aún deben llegar a un acuerdo con los gobiernos municipales y estatales.

“Algunas de las casas de este lugar estaban valuadas en medio millón de reales brasileños (US$285 mil)” dijo Sérgio Alexandre, de 25 años, y especialista en seguridad laboral de Zadar, la empresa encargada de construir las vallas de retención en la vía pública. "Una de ellas tenía un valor de R$1 millón (US$570 mil). Las familias reclaman esas sumas, pero será dificil para el gobierno poder pagarles a todos. Es la misma razón por la que el edificio Monte Carlo aún no fue demolido".

En tanto se aguarda una solución de impasse, algunas familias viven con familiares, otras reciben una renta mensual de hasta R$500 (US$285) del gobierno municipal, con fondos estatales, y otras han rentado o comprado nuevas viviendas, añadió Alexandre.

La ciudad fantasma de Duas Pedras

El vecindario de Duas Pedras fue uno de los más afectados por la tragedia. Calles enteras fueron abandonadas en la zona y las casas parecen esqueletos sin vida. Una de las que colapsó con las lluvias está cubierta por un graffiti que dice: "Se alquila - No se exige garantía", "Este lado hacia arriba" y "Buen negocio".

Las tres ciudades más azotadas por las tormentas de enero de 2011: Nova Friburgo, Teresópolis y Petrópolis, recibieron R$24 millones (US$13,7 millones) de fondos de emergencia, de los cuales R$10 millones (US$5.7 millones) fueron asignados a Nova Friburgo, R$7 millones (US$4 millones) a Teresópolis y R$7 millones a Petrópolis.

Después de la tragedia del año pasado, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff también destinó R$70 millones (US$40 millones) al estado de Rio de Janeiro.

Tanto Teresópolis como Nova Friburgo cambiaron de autoridades tres veces desde entonces y dos de estos ex funcionarios son investigados por las Comisiones Parlamentarias de Investigación (CPI), la Contraloría General de la Unión (CGU) y el Ministerio Público por malversación de los recursos del estado.

El ex alcalde de Nova Friburgo Demerval Barbosa, fue destituido el pasado noviembre. Una inspección de la CGU descubrió que el gobierno local había pagado por servicios de limpieza en escuelas que ya no existían, porque habían sido destruidas por las lluvias. También hay sospechas de sobrefacturación y pagos realizados sin las correspondientes licitaciones.

En Teresópolis, durante el gobierno del ex alcalde Jorge Mário, quien fuera destituido de su cargo el 2 de agosto de 2011, se iniciaron investigaciones a partir de las acusaciones de contratos fuera de licitación entre empresarios y funcionarios locales.

Con la ayuda del gobierno estatal y federal, la nueva administración local continúa retirando escombros y reconstruyendo caminos en las zonas afectadas de Teresópolis.

“Dado que el presupuesto municipal es limitado, sólo podemos satisfacer las demandas de rutina de la ciudad", declaró el alcalde interino, y ex presidente de la cámara de legisladores de la ciudad, Arlei Olivera. "Procuramos obtener fondos de los gobiernos estatales y federales, mediante acuerdos, para proyectos de reparación de daños y prevención de futuras tragedias".

La construcción de 1.600 viviendas comenzaría en quince días, en el vecindario de Fazenda Hermitage, dijo Oliveira.

“Estamos trabajando para poner nuevamente en marcha la ciudad, pero hay mucho para hacer, porque la ciudad resultó seriamente dañada con toda la confusión que se produjo", añadíó, refiriéndose a la destitución del ex alcalde Jorge Mário, acusado de corrupción y malversación de fondos.

Superar el miedo para sobrevivir

Cimei Daniel, un habitante del vecindario de Córrego Dantas de Nova Friburgode 54 años y que también fue afectado por la tragedia, tiene su casa de tres pisos clausurada por la Defensa Civil.

Aún así, viive en el tercer piso y tiene un pequeño restorán en el segundo piso.

El nivel más bajo, que solía rentar, estaba completamente inundado por la lluvia y el lodo.

Y continúa así hasta el día de hoy

“Dado que sólo iba a recibir un subsidio por la renta de mi residencia y no por el negocio, decidí volver con toda mi famlia, porque no teníamos otra forma de sobrevivir", explicó. "No iba a dejar atrás todo lo que mi esposa y yo habíamos construido durante 30 años de arduo trabajo. Aún con los riesgos, prefiero quedarme aquí".

Esperanza

Gilberto Sader, dueño de una tienda de dulces caseros en la plaza Suspiro, una de las atracciones turísticas de la ciudad, dice que perdió cerca de R$400 mil (US$228 mil) en mercadería y equipamiento por las tormentas de enero de 2011.

El día de la tragedia, el lodo y parte de la ladera de una montaña cercana cubrieron completamente su tienda.

“Necesitamos 40 días para limpiar y acomodar la tienda, era un pantano", dijo Sader, mostrando fotos del lugar luego del desastre en su computadora. "Perdimos mucho, pero estamos vivos, gracias a Dios. Resolví, aquel día, que iba a luchar para reconstruir el negocio. Y eso es lo que venimos haciendo diariamente".

Sader declaró que el 80% de su actividad todavía no fue recuperada. Eso se debe a que la zona donde está ubicada su tienda depende de la revitalización de la Plaza del Suspiro, que aún no fue finalizada.

“Creo que para marzo o abril, la plaza deberá estar en actividad, con la capilla, el teleférico y la feria de artesanías. Nuestra activiad comercial regresará", concluyó. "Debemos tener esperanza, y no simplemente quejarnos del gobierno. Nova Friburgo se merece volver a ser lo que era, y lo será. Soy positivo y pienso que nunca más tendremos otra lluvia como aquella".

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5 Comentarios

  • matheus | 2012-03-12

    la peor noticia que haya visto en mi vidaaaaaaaaaaa

  • thainar | 2012-03-12

    Nuestro mundo se está acabando, debemos luchar por el, todo y todos se han ido. Vamos a luchar por lo que es nuestro.

  • Gláucia Pertence | 2012-03-11

    Me parece que las personas que viven en esos lugares peligrosos y que no tienen dinero para ir a otro lugar, deberían avisarle a la Prefectura, aunque ella no haga nada :)

  • lauro tuccuri | 2012-03-07

    Sin comentarios, no es que quiera que suceda, pero me parece que la gente sólo va a entender todo eso cuando le suceda a ellos, ya que después de un tiempo, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡se vuelve sólo noticias!!!!!!!!!!

  • alejadro | 2012-02-26

    me parese desastroso´´ que estas mujeres no aprovechan su juvetud´´