2011-11-03

Perú: Autoridades apuestan por reintegración de presos

Los internos (sentados) Alberto Gálvez, Eduardo Espinoza, Aurelio Aquino, Marco Huamaní y  (de pié) Alfonso Rojas, Jorge Geldres, Miguel Pantoja, Víctor Vilela y Ricardo Rey, asumen el rol de impulsar la lectura entre sus compañeros de prisión. (Cortesía INPE)

Los internos (sentados) Alberto Gálvez, Eduardo Espinoza, Aurelio Aquino, Marco Huamaní y (de pié) Alfonso Rojas, Jorge Geldres, Miguel Pantoja, Víctor Vilela y Ricardo Rey, asumen el rol de impulsar la lectura entre sus compañeros de prisión. (Cortesía INPE)

Por Pedro Hurtado Cánepa para Infosurhoy.com—03/11/2011

LIMA, Perú – El hacinamiento, la precaria infraestructura y la sobrepoblación de presos han sido una realidad constante en las cárceles peruanas por años.

Un reporte de la Defensoría del Pueblo señala que, a julio del 2011, 48,858 personas están privadas de libertad en las 66 cárceles peruanas, siendo el 94% varones. El sistema penitenciario de este país tiene una capacidad máxima de 28.689 presos.

“Existe una sobrepoblación del 70% sobre su capacidad real de albergue”, dice Eduardo Vega Luna, Defensor de Pueblo, institución autónoma encargada de la protección de los derechos de la persona y la comunidad.

Sólo en los últimos 5 años, el número de presos se elevó en 12,391 internos, lo que representa un alza de 25,3%, según cifras oficiales.

Vega dice que de los 66 establecimientos penitenciarios, 25 se encuentran en mal estado, 29 en situación regular y 12 en buenas condiciones.

Producto de la sobrepoblación de las cárceles, los 1,050 agentes de seguridad resultan insuficientes para el resguardo de los internos, añade Vega

“El personal [de seguridad] apenas puede cubrir poco más de la mitad de los torreones de control existentes”, dice Vega. “A ello se suma la falta de implementos de resguardo como paletas de control, arcos de seguridad y equipos para la revisión de paquetes”.

Sólo una de las 66 cárceles existentes cuenta con un sistema informático de control de huellas dactilares para los visitantes y sólo 2 cuentan con máquina de rayos x para revisión corporal, establece Vega.

José Luis Pérez Guadalupe, presidente del Instituto Nacional Penitenciario, institución encargada de dirigir y administrar las cárceles peruanas, consideró que son necesarios 1,300 guardias adicionales para completar niveles adecuados de seguridad en las cárceles, además de otros 200 trabajadores para temas administrativos.

“Hoy tenemos un profesional de psicología por cada 300 internos y una asistenta social por cada 420”, dice Pérez. “Así no se puede trabajar”.

Según el Informe de la Defensoría del Pueblo; los delitos contra el patrimonio (robos y asaltos) son el primer motivo de privación de la libertad (36%), seguido por el tráfico ilícito de drogas (28%); violación sexual (23%), delitos contra el cuerpo, la vida y la salud (9%) y otros delitos (5%).

El mismo informe evidencia problemas de cuidado médico, en el cual los 63 médicos distribuidos en las cárceles peruanas resultan insuficientes. La enfermedad con mayor prevalencia en la población penal es la tuberculosis, con 1,200 casos, seguido de VIH/SIDA, con 540 infectados.

Una nueva oportunidad

Las autoridades peruanas no sólo están enfocadas a lograr mejoras en infraestructura o seguridad, sino además mejores condiciones de vida, empleos y una orientación adecuada para que los presos puedan reintegrarse a la sociedad de manera productiva.

Por ejemplo, 1,083 internos entre 18 y 19 años a nivel nacional están participando en programas que les permitan alejarse de patrones de conducta violentos.

Marlon Florentini Castañeda, director general de Tratamiento del Instituto Nacional Penitenciario, explicó que la estrategia denominada CREO (Construyendo Rutas de Esperanzas y Oportunidades) consiste en aislar totalmente a este grupo de jóvenes implementado una rutina que empieza con ejercicios, terapias psicológicas, capacitaciones para temas laborales y jornadas de teatro.

El aislamiento de los pabellones en que se encuentran los jóvenes se da sólo en los centros de reclusión con menor población de presos.

“(Con esto) buscamos preparar a los internos para que sean autosuficientes y puedan generarse sus propias oportunidades de una vida mejor a través de la búsqueda de un empleo”, dijo Florentini.

Otro ejemplo es lo que ocurre en el penal de máxima seguridad Miguel Castro Castro, en Lima donde nueve internos impulsan la lectura a 1,745 internos, entre los que se encuentran narcotraficantes, secuestradores, terroristas y criminales, a través de las bibliotecas que funcionan ahí y que tienen más de 5 mil libros.

Entre las obras más leídas se encuentran El Sueño del Pongo, del peruano José María Arguedas y Colmillo Blanco, del escritor estadounidense Jack London.

En el Penal de Lurigancho, un total de 625 presos participan del programa de formación de pequeñas y medianas empresas, donde se ofrecen talleres de cerámica, tejido, artesanía, carpintería y pintura.

Edwin Velásquez, jefe del Área de Trabajo del centro de reclusión, explicó que cada interno puede ganar hasta S/. 350 nuevos soles o US$ 125, por la venta de sus productos al mes.

“Al mes, los internos están vendiendo como promedio unos S/. 63,000 nuevos soles (US$22,500)”, anotó Velásquez.

En el penal Sarita Colonia, en El Callao, unos 20 reclusos, participan de un programa de alfabetización que dura 12 meses y al término, les permitirá saber leer y escribir.

Además, el gobierno espera mejorar la capacidad de los centros de detención. En una reciente reunión con congresistas, el Ministro de Justicia Francisco Eguiguren señaló que para 2012, se invertirán $196 millones de nuevos soles (US$70 millones), para la construcción de tres nuevos centros penitenciarios.

“Una cárcel estará en Lima y las otras dos en provincias: una en la zona norte del país y otra en la sierra central. La construcción de nuevas cárceles es imprescindible”, señaló Eguiguren.

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3 Comentarios

  • ALFREDO TEJADA SALAS | 2013-02-27

    Es importante destacar el arduo trabajo que tienen que realizar el Personal Profesional del INPE, en realidad tratan con personas que son marginadas por la sociedad, conocido como la lacra de la sociedad, pero dichos profesionales prácticamente conviven con ellos con la finalidad de reinsertarlos a la sociedad. Autoridades no descuiden al INPE, y atiendan a este sector por ser un trabajo especial y humano la que desarrollan

  • Anonymous | 2013-01-21

    Buenas tardes, tengo que decir algunas cosas porque no tengo más condiciones para el tratamiento de mi hijo no tengo más dinero para enviarla está atascado en la cárcel Sarita Colonia de haber sido detenido por tráfico de drogas, la colonia penitenciaria de sarita es la que más sobrelutadas , o menos si los presos podessem extraditar a sus países sería mejor tanto a nivel sanitario y social, los presos deberían ser tranferidos a sus países para servir tiempo en mesmos.se alguien me podría ayudar gracias buen dia!

  • Rosanna Peña | 2011-11-09

    Interesante el contenido del artículo y preocupante por la sobrepoblación que existen en las 66 cárceles del Perú. Lo más resaltante son los casos de TBC y de VIH. Realmente, este sector debe ser atendido con mayor ahínco por el Ministerio de Salud.