2012-08-01

Brasil: Crecimiento económico con deuda social

Brasil es la sexta mayor economía del mundo, con un Producto Interno Bruto (PIB) de US$ 2,49 billones en 2011. Pero el 54% de sus hogares carece de un sistema básico de saneamiento, incluyendo los del Complexo de Manguinhos (en la imagen) en Rio de Janeiro. (Ricardo Moraes/Reuters)

Brasil es la sexta mayor economía del mundo, con un Producto Interno Bruto (PIB) de US$ 2,49 billones en 2011. Pero el 54% de sus hogares carece de un sistema básico de saneamiento, incluyendo los del Complexo de Manguinhos (en la imagen) en Rio de Janeiro. (Ricardo Moraes/Reuters)

Por Danielle Melo para Infosurhoy.com – 01/08/2012

RIO DE JANEIRO, Brasil – En medio de la crisis económica mundial, Brasil se convirtió en la sexta mayor economía en 2011, con un Producto Interno Bruto (PIB) de US$ 2,49 billones en ese año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero los niveles de desigualdad de ingresos del país y la falta de un sistema básico de saneamiento, además de un mal sistema educativo y las debilidades institucionales, constituyen obstáculos que Brasil debe superar para alcanzar un crecimiento económico y un desarrollo pleno, afirman expertos.

Desde 2003, cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva llegó al poder, Brasil ha realizado grandes avances en aspectos sociales, destacándose el programa “Bolsa Família”, el cual redistribuyó ingresos para ayudar a aquellos en situación de extrema pobreza.

El país también ha incrementado el salario mínimo a un nivel por encima de la tasa de inflación y ha visto un aumento en el empleo formal, generando un crecimiento de la clase media.

Estas políticas sociales han ayudado a disminuir la brecha de la desigualdad, llevándola a su nivel más bajo desde 1960, según un estudio del Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas.(FGV).

El Índice Gini de Brasil cayó a 0,519 en enero de 2012, tras décadas de estancamiento alrededor de 0,6 (cuanto más cerca de 1, mayor desigualdad), según el estudio “De regreso al país del futuro”, coordinado por Marcelo Neri, economista de la FGV.

Costa Rica y Argentina están en una situación similar a la de Brasil, según datos de 2010 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Pero un descenso en la desigualdad del ingreso no se traduce necesariamente en el mejoramiento del sistema básico de saneamiento, la erradicación de la pobreza o un acceso igualitario a la educación.

Un 54% de los hogares del país carece de un sistema apropiado de saneamiento, según el Censo de 2010 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Además, un 28,8% de la población es considerada pobre, según un estudio de Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), lo que significa que casi 54 millones de brasileños ganan al mes sólo la mitad o menos del salario mínimo nacional (R$ 311 o US$ 155).

La situación del sistema escolar brasileño no es mejor.

El país tuvo un pobre desempeño en la edición 2009 del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por su sigla en inglés), una prueba internacional realizada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) para evaluar a los estudiantes en Matemáticas, Ciencia y Literatura.

Entre los 65 países que participan en este estudio, Brasil se ubicó en la posición 57ª en Matemáticas y en la 53ª en Literatura y Ciencia.

La mala administración del gobierno obstaculiza el desarrollo del país, pese al crecimiento económico, afirma Sônia Rocha, del Instituto de Estudios del Trabajo y la Sociedad (IETS). Rocha sostiene que la carencia de estructura institucional y política hace imposible la implementación de proyectos sociales cruciales, como la instalación de sistemas básicos de saneamiento.

"No tenemos la capacidad de convertir en realidad los proyectos que elaboramos", afirma. "Sólo hay que mirar los proyectos del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC, lanzado en el gobierno de Lula para coordinar inversiones federales en infraestructura). Ninguno se ha ejecutado. Necesitamos fortalecer nuestras instituciones y mejorar la administración a nivel del gobierno”.

Los bajos niveles de inversión en infraestructura también afectan la competitividad industrial, lo que a su vez impacta sobre los ingresos de los trabajadores.

Paulo Resende, miembro del equipo de logística de la Fundación Dom Cabral, señala que en la Escala de Competitividad 2011-2012 del Foro Económico Mundial, Brasil aparece en la posición 58 entre 142 países.

Los problemas de orden logístico, que resultan de la saturación de la capacidad de los puertos, de la falta general de mantenimiento de las carreteras, y de los altos costos de producción, han colocado al país en una posición de desventaja, sostiene Resende.

“Esto tiene un gran impacto social”, agrega. “Si determinada industria es menos competitiva en el mercado mundial, venderá menos, y en consecuencia, estará menos dispuesta a pagar mejores salarios".

La desigualdad fiscal, también tiene un impacto en el crecimiento del país, según afirma el sociólogo Antonio Cattani, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS).

En Brasil los salarios pagan impuestos desde el inicio, mientras que las ganancias de capital, como las inversiones en el mercado de valores, están exentas.

Cattani señala además que los impuestos a los alimentos, combustible y servicios telefónicos no tienen en cuenta el ingreso de los contribuyentes. Todos deben pagar.

“Para alcanzar un desarrollo mas equilibrado con justicia social y respeto al medio ambiente, Brasil debe realizar una profunda reforma fiscal”, argumenta Cattani.

Índice de bienestar

El tradicional PIB, que data de la década de 1930, se basa en la riqueza de una nación, sin tomar en cuenta variables que podrían reflejar mejor el nivel de bienestar de la población de un país.

Bután, un pequeño reino de la cordillera del Himalaya, creó en la década de 1970 una nueva metodología para medir el nivel de desarrollo y que se conoce como Felicidad Interna Bruta (FIB).

La FIB mide la calidad de vida basándose en nueve factores, entre los cuales se encuentran la educación y el uso del tiempo.

Existe también el Índice de Desarrollo Humano (IDH), utilizado por el PNUD desde los años 90, el cual se basa en la expectativa de vida, el nivel de instrucción y el PIB per cápita. En este IDH Brasil ocupa la posición 84 entre 187 países.

En junio, durante la Conferencia sobre Desarrollo Sustentable Rio+20, las Naciones Unidas presentaron un nuevo indicador de desarrollo que también considera al medio ambiente.

El Índice de Riqueza Inclusiva (IRI) compara datos desde 1990 a 2008 en la relativo a desempeño económico, recursos naturales y capital humano para determinar si el crecimiento de un país es sustentable. Se evaluaron veinte países, los cuales representan el 56% de la población mundial y el 72% del PIB mundial.

Brasil ocupó la quinta posición, detrás de China a la cabeza, Alemania, Francia y Chile.

Se necesitan todos estos diferentes estudios para medir el desarrollo de un país, pero "ninguno de ellos es totalmente integral", sostiene Cattani.

“Un único índice no es suficiente para cubrir el número total de factores incluidos en el concepto de desarrollo”, concluyó.

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3 Comentarios

  • Luz Do Mar | 2012-11-29

    Es necesario hacer una política poniendo grandes inversiones en los sectores de la educación y las áreas de la salud, saneamiento básico, con grandes reformas tributarias. Es así de simple.

  • Roberta oliveira da silva | 2012-09-06

    Bien, me ayudó bastante estoy haciendo el curso de gestión en recursos humanos y aquí están las informaciones que veo siempre en mi curso.

  • jose ribamar sousa filho | 2012-08-26

    Un país con la población alfabetizada, hace más difícil la corrupción. Mientras que nuestros prefectos se preocupan con la construcción/reforma de plazas públicas en detrimento de la educación/salud/transporte/seguridad y ocio; no habrá igualdad. Un país en el que R$ 60 billones es vertido por los pozos de los políticos/empresarios deshonestos, resulta difícil tener una vida mejor, un país más humanitario. Desgraciadamente nuestros medios tienen la culpa por negarse a divulgar la maleza de la administración pública. Un país en el que la justicia máxima cambia los hechos hace que todo sea más difícil. Abrazos, amigos