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2012-06-18

De Eco-92 a Rio+20: Logros y desafíos

Un niño observa una exhibición en el Fuerte de Copacabana en Rio de Janeiro durante el foro TEDxRio+20, evento paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable (Rio+20), que se espera congregue a unas 50 mil personas del 13 al 22 de junio para discutir el futuro del planeta. (Ana Carolina Fernandes/Reuters)

Un niño observa una exhibición en el Fuerte de Copacabana en Rio de Janeiro durante el foro TEDxRio+20, evento paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable (Rio+20), que se espera congregue a unas 50 mil personas del 13 al 22 de junio para discutir el futuro del planeta. (Ana Carolina Fernandes/Reuters)

Por Danielle Melo para Infosurhoy.com – 18/06/2012

RIO DE JANEIRO, Brasil – Crecimiento poblacional, disminución de la pobreza y creciente demanda de alimentos y servicios.

El aumento en un 26% de la población mundial durante los 20 años transcurridos entre las conferencias Eco-92 y Rio+20 ha tenido consecuencias positivas, pero también ha planteado importantes retos para el planeta.

En las últimas dos décadas, siete millones de personas en todo el mundo han salido de la pobreza y han pasado a formar parte de la clase media, según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Sin embargo, estas mejoras en las condiciones de vida también han incrementado la demanda de alimentos.

Según la ONU, una persona promedio consume 43 kilogramos de carne al año, comparados con los 34 kilogramos en 1992.

El consumo de agua, electricidad y una variedad de materias primas también ha aumentado, lo cual hace difícil que los países alcancen un balance sustentable entre la oferta y la demanda.

No obstante, las estadísticas de la ONU muestran que han habido avances en lo relativo a las necesidades del hombre y la capacidad de la naturaleza para satisfacer estas demandas.

Por ejemplo, la producción de energía se ha incrementado en un 66%. Gracias a la ayuda de los fertilizantes, en los últimos 20 años la producción de alimentos ha crecido en un 45%.

“Ha habido una mejora en las condiciones de vida de la gente, pero también ha habido una reproducción de los patrones de consumo que pone en jaque este avance y resulta en la persistencia de muchas desigualdades”, afirma Fabio Feldmann, experto ambientalista y antiguo secretario ejecutivo del Foro Brasileño sobre el Cambio Climático. “El reto mayor es modificar aquellos patrones de consumo”.

El actual modelo de consumo se basa en un sistema de producción centrado en el uso de energías fósiles, que se responsabiliza por el calentamiento global.

En todo el mundo existen fuentes de energía renovable, pero el uso de combustibles fósiles todavía predomina en las fábricas.

La preferencia por el petróleo, el carbón y el gas es uno de los factores responsables del 36% de aumento en las emisiones de CO2 desde 1992, según datos recopilados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El ritmo de este crecimiento es más rápido en los países en desarrollo, con un aumento del 64% desde 1992, comparado con el 8% en los países desarrollados durante el mismo lapso.

El incremento en la deforestación y el pastoreo, dos importantes fuentes de riqueza para los países emergentes, explica de manera parcial esta disparidad, sostienen expertos.

Pero las cifras de la ONU muestran también el lado oscuro de las mejoras en las condiciones de vida en los países en desarrollo.

Mientras el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita aumentó en un 39% en los países desarrollados en los últimos 20 años, que es ahora alrededor de unos US$38.800 al año, en los países en desarrollo aumentó en un 80% a US$5.300, según el PNUMA.

“Esto indica cuán compleja será la negociación de los tratados internacionales en Rio+20”, asegura Branca Americano, asesora del presidente de la Fundación Brasileña para el Desarrollo Sustentable, en referencia a las discusiones entre los más de 100 jefes de estado del 20 al 22 de junio en Rio de Janeiro. “Los países desarrollados también necesitan ampliar sus perspectiva y aceptar responsabilidad por las emisiones de CO2”.

Contexto actual dificulta consenso

El contexto geopolítico actual, marcado por la crisis económica global y la amenaza del terrorismo, complica más aún la búsqueda de un consenso global sobre un nuevo modelo de consumo, según los expertos.

En 1992 existía un intenso optimismo. El Muro de Berlín había caído recientemente y la economía global prosperaba.

Eco-92 cerró una ronda de negociaciones que comenzó en los años 70, cuando la ONU realizó su primera conferencia para discutir problemas ambientales en Estocolmo, Suecia, según Americano.

“Por otra parte, Rio+20 abrirá una nueva ronda de negociaciones. El resultado de la cumbre dependerá de la audacia de los dirigentes”, afirma Americano.

Se espera que durante los tres días de reuniones que comenzarán el 20 de junio, los jefes de estado establecerán metas para la transición de una economía tradicional a una economía verde que promueva el desarrollo sustentable del planeta y la erradicación de la pobreza.

La falta de metas tangibles y de mecanismos de monitoreo impidió que muchas de las iniciativas de Eco-92 produjeran sus efectos, agrega Feldmann.

En 1992 se firmaron o propusieron tres importantes acuerdos sobre Cambio Climático, Desertificación y Diversidad Biológica.

El documento que trata del cambio climático estableció reuniones anuales (Conferencias de las Partes, o CP) y dio origen al Protocolo de Kyoto, que tiene por meta reducir las emisiones de CO2 para 2020 de manera tal que la temperatura del planeta no aumente en más de dos grados Celsius.

Los científicos consideran que un aumento de dos grados Celsius es el máximo que la naturaleza puede soportar sin mayores trastornos.

Pero las emisiones de CO2 siguen aumentando.

El documento sobre la desertificación también se estancó, dice Americano, señalando que se trata de un problema geográficamente restringido específicamente a África y el noreste brasileño.

El Acuerdo sobre Diversidad Biológica mostró cierto avance en 2010, cuando una reunión en Nagoya, Japón, determinó las reglas para el acceso a recursos genéticos. Sin embargo, los expertos concuerdan en que es todavía demasiado temprano para determinar si estás reglas entrarán en vigencia.

Para que Rio+20 tenga la aceptación de la comunidad mundial, Americano y Feldmann estiman que instituciones como la ONU deben reforzarse, y que los países deben comprometerse verdaderamente en la transición hacia una economía verde, junto un bajo consumo de carbón y un uso racional de los recursos naturales.

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