2009-07-28

Más de 15.000 bailarines deleitan a La Paz

Bailarines de la típica \"Diablada\" boliviana durante la Entrada Universitaria de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, el 26 de julio de 2009.

Bailarines de la típica \"Diablada\" boliviana durante la Entrada Universitaria de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, el 26 de julio de 2009.

Pastor Landívar

LA PAZ, Bolivia – Las principales calles de La Paz se llenaron de color, ritmo y alegría con la XXII Entrada Folklórica de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), una de las citas más importantes de la música y baile andinos, que se realizó el 26 de julio. Más de 15.000 jóvenes, repartidos en 75 agrupaciones, bailaron durante más de 16 horas sobre un trazado que recorrió 13 kilómetros de la capital boliviana.

La entrada universitaria se realiza en conmemoración de la autonomía universitaria, informó Red Erbol, una conquista estudiantil que le permite al sistema de casas de estudio del país administrar sus fondos y definir sus programas educativos sin injerencias del poder político de turno.

El desfile folklórico tuvo su inicio en julio de 1987 con la participación de 12 agrupaciones, pero sólo dos años más tarde ya se había convertido en un concurso oficial. Ahora, los danzarines compiten por premios que alcanzan los 2.000 dólares y preparan coreografías desde los primeros meses del año.

Con cada versión, el concurso tiende a especializarse, relató Red Erbol. La categorización se ha realizado por el tipo de trajes que llevan los danzantes. En la categoría “danzas livianas” se agrupan ritmos como el “Tinku”, puesta en escena musical que simboliza el enfrentamiento ritual entre pueblos del Altiplano que se pelean hasta sangrar para fertilizar la tierra; la “Chacarera”, que es compartida por Bolivia, Argentina y Paraguay; y el “Caporal”, que retrata a los capataces de los grupos de afrobolivianos.

En la categoría de los “pesados” están los grandes trajes de la “Morenada”, que pueden costar hasta 2.000 dólares por cada danzarín; o la multicolor “Diablada”, que presenta máscaras de diablo en honor al “Tío” benefactor de los socavones mineros. Estas categorías están acompañadas por enormes bandas tradicionales de viento y percusión que llegan a los 80 integrantes, quienes se turnan los instrumentos durante el recorrido.

La tercera categoría está destinada a las danzas autóctonas, que se destacan por su originalidad y música interpretada por los mismos bailarines. En este campo sobresalen la “Tarkeada”, los “Sicuris” y la “Saya afroboliviana”, con sus coros mixtos salidos de la zona de Los Yungas.

Pese a la gran cantidad de participantes, informó ABI, ésta es apenas la tercera manifestación de folklore boliviano, luego del Carnaval de Oruro y de la Entrada del Señor del Gran Poder, que se realiza anualmente en La Paz.

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