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2012-09-10

Gobierno colombiano y FARC acuerdan negociar fin del conflicto tras 48 años

El presidente colombiano Juan Manuel Santos pronunció un discurso televisivo desde el palacio presidencial en Bogotá el 4 de septiembre. En esa ocasión sostuvo que las conversaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia comenzarán en Oslo a principios de octubre para luego trasladarse a La Habana.  [Reuters/Javier Casella]

El presidente colombiano Juan Manuel Santos pronunció un discurso televisivo desde el palacio presidencial en Bogotá el 4 de septiembre. En esa ocasión sostuvo que las conversaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia comenzarán en Oslo a principios de octubre para luego trasladarse a La Habana. [Reuters/Javier Casella]

Por John Otis

BOGOTÁ — Hace diez años, los rebeldes de las FARC secuestraron un avión de vuelos regionales, lo forzaron a aterrizar en una autopista abandonada y secuestraron a un senador colombiano que se encontraba a bordo. El atrevido acto terrorista fue el colmo para el gobierno colombiano, que de inmediato suspendió los tres años de conversaciones de paz que mantenía con los guerrilleros.

Ahora ambos bandos se preparan nuevamente para sentarse a conversar y poner fin al conflicto que comenzó en 1964. En su discurso del 4 de septiembre, el presidente Juan Manuel Santos informó del inicio de una nueva ronda de negociaciones que comenzará en Oslo, Noruega, a principios del mes próximo, y sesiones posteriores a realizarse en La Habana, Cuba. El presidente Santos declaró también que "aprenderemos de los errores del pasado".

No obstante, en esta ocasión las Fuerzas Armadas colombianas, notablemente mejoradas, llevan ventaja tras una ofensiva de larga data que ha debilitado a las fuerzas rebeldes, sumado al asesinato de muchos de los principales comandantes de las FARC. Como resultado, diversos analistas sostienen que las FARC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, podrían estar finalmente preparadas para el desarme.

“Existen razones para ser optimistas...porque el gobierno está en una posición mucho mejor para negociar", escribió el analista político Pedro Medellín en el diario de Bogotá El Tiempo. Y si las conversaciones fracasan, "el Ejército y la Policía están bien preparadas para confrontar con la guerrilla".

Pero al mismo tiempo, la ofensiva militar del gobierno ha fracasado en su intento de eliminar a las FARC, organización que gana millones con el narcotráfico y continúa siendo una fuerza letal aún en su debilitada condición.

Los economistas estiman que la guerra, que comenzó en 1964, representa entre el 1 y el 2% del PBI anual de Colombia. Un tratado de paz liberaría las enormes sumas de dinero que hoy se destinan al conflicto, para atender cuestiones de salud, educación, infraestructura y otros proyectos muy urgentes en las zonas rurales donde las FARC siempre han reclutado campesinos extremadamente pobres.

“Estoy convencido de que ahora las condiciones son las adecuadas para lograr la paz en Colombia", declaró Jan Egeland, exenviado de las Naciones Unidas que monitoreó la última ronda de conversaciones entre 1999 y 2002. "Ambos bandos, el gobierno y los rebeldes, han entendido al fin que la única posibilidad de terminar el conflicto es una solución negociada. Eso no estaba claro en 1999".

Las FARC se redujeron de 15 mil a 8 mil combatientes

En ese entonces las FARC estaban en su momento de máximo esplendor militar. Contaban con más de 15 mil combatientes, operaban en 31 de los 32 departamentos de Colombia, y mantenían cientos de rehenes, entre ellos funcionarios del gobierno. Solo para convencer a las FARC de que debían sentarse a negociar, el gobierno acordó retirar las tropas de un territorio de 41 mil kilómetros cuadrados, al sur del país.

Pero en vez de tomar las negociaciones seriamente, las FARC utilizaron la zona desmilitarizada para lanzar ataques, reclutar soldados de infantería, mantener rehenes y cultivar coca, materia prima de la cocaína. Los rebeldes no tomaban en serio a los enviados del gobierno porque estaban convencidos de que pronto marcharían triunfales hacia Bogotá.

En cambio, las Fuerzas Armadas colombianas se reagruparon, extendieron y atacaron. La cifra total de efectivos del Ejército, la Armada, los Marines, la Fuerza Aérea y la Policía, que forman parte del Ministerio de Defensa, pasó de 291 mil en 1999 a los actuales 431 mil integrantes. Un poderío aéreo notablemente superior y una mejor inteligencia abrieron el camino a una nueva serie de golpes contra los líderes de las FARC, desmoralizaron a los soldados rasos y llevaron a una deserción masiva de los rebeldes.

En la actualidad, las FARC han quedado reducidas a unos 8 mil combatientes que ya no representan, como hace una década, una amenaza para Bogotá, Cali, ni otras ciudades importantes. Ya no son capaces de orquestar ataques a gran escala en ciudades y bases militares, y su poder radica principalmente en las minas terrestres y los francotiradores para emboscar a efectivos militares del gobierno. A pesar de la captura y secuestro de un periodista francés durante aproximadamente un mes a comienzos de este año, la organización guerrillera ha prometido terminar con los secuestros de civiles y ya no retendrá rehenes del gobierno para utilizarlos como moneda de cambio.

FARC: negociaremos "sin rencores ni arrogancia"

Todos estos factores aparentemente han convencido a las FARC de que no podrán ganar la guerra y que es tiempo de llegar a un acuerdo. En un video subido a Internet por los rebeldes, el líder supremo de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timoleón Jiménez” y conocido como Timochenko”, dijo que las FARC estaban preparadas para negociar "sin rencores ni arrogancia".

En su discurso al país, Santos llevó tranquilidad a los colombianos diciendo que estas conversaciones de paz serían radicalmente diferentes a las realizadas diez años atrás. Como las conversaciones se realizarán en el exterior, no habrá necesidad de una zona desmilitarizada. Asimismo manifestó que las discusiones llevarían meses, y no años, y destacó además cinco puntos de negociación, centrados básicamente en la desmovilización de las FARC, en contraposición con la amplia agenda planteada en la anterior oportunidad, que incluyó todos los temas, desde la reforma constitucional hasta el modo de manejar los recursos naturales del país.

Algunos expertos ejercen presión para lograr un cese del fuego y sostienen que la lucha constante diez años atrás contribuyó a desbaratar la última ronda de conversaciones. No obstante, Daniel García-Pena, exenviado de paz del gobierno, destacó que el cese al fuego también puede agravar el entorno de las negociaciones. Según su punto de vista, estos acuerdos de no agresión son a menudo violados, lo que genera mutuas acusaciones y el desvío del propósito final que es la firma de un tratado de paz.

Por el momento, el presidente Santos ha asegurado que las Fuerzas Armadas colombianas permanecerán a la ofensiva. El 3 de septiembre, efectivos del Ejército asesinaron a nueve combatientes de las FARC en los departamentos de Guaviare y Caquetá, al sur del país.

"Las Fuerzas Armadas son conscientes del momento histórico que viven", expresó el general Alejandro Navas, comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia. "Pero la mejor forma de apoyar la decisión presidencial es continuar la ofensiva militar por tierra, mar y aire contra todas las formas de amenazas armadas y terroristas contra el Estado".

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2 Comentarios

  • evelyn | 2012-11-01

    aaah puede que eso "acabe" pero siempre van a ver conflictos no se ilusionen

  • carlos eduardo tapia | 2012-10-23

    eso me parece bien por que ya no van haber mas conflictos en el país.