Centroamérica se apoya en México y Colombia en lucha al narcotráfico

La FAC utiliza el Cessna A-37 Dragonfly, entre otros. Este modelo tiene capacidad nocturna y diurna, alcanza los 40.000 pies de altura y una velocidad que supera los 600 kilómetros por hora. (Foto: Fuerza Aérea de los EE.UU./SOUTHCOM)
Colombia y México han pasado a ocupar el lugar de una especie de hermanos mayores en los rubros de la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica, ya sea por medio de capacitaciones u operaciones conjuntas con sus fuerzas armadas.
Los excelentes resultados de los últimos años de la lucha aérea de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) contra el narcotráfico, se deben, según el Coronel Luis Alfonso García Lozano, jefe del Comando Aéreo de Combate No. 3, Cacom, ubicado en el municipio de Malambo, Colombia a los convenios y operativos conjuntos con Centroamérica.
García dijo al periódico colombiano El Heraldo, hace un par de meses, que, gracias a esto, “la Fuerza Aérea Colombiana es dueña de la noche”.
El alto oficial detalló que los excelentes resultados en la lucha contra los traficantes de drogas se deben a los convenios internacionales que ha suscrito Colombia con países como Estados Unidos, Brasil, Perú, Guatemala, Panamá, Honduras y, más reciente, con República Dominicana, que han permitido anular las trazas o vuelos ilegales que violan el espacio aéreo internacional.
“El trabajo en conjunto con los países aliados llevó a que los vuelos ilegales que entraban o salían del país en un promedio de 250 por año, hoy (para el primer trimestre del 2012) solamente sean de un máximo de cinco, los cuales en su totalidad son neutralizados por nuestras naves”, indicó el Coronel García.
El Cacom No. 3 opera desde La Guajira hasta Urabá, área que incluye todo el Caribe colombiano, espacio aéreo que, además, está totalmente controlado por los pilotos suramericanos. La FAC en el Caribe opera normalmente con dos plataformas que son las encargadas de efectuar la detección e identificación de los tráficos aéreos ilegales y los interceptores, con un promedio de 16 aeronaves.
En Colombia el tema del narcotráfico en el campo aéreo ha sido casi que neutralizado por completo, gracias a los tratados internacionales; el problema se encuentra en el exterior, donde los narcotraficantes realizan las trazas, todas en horas nocturnas, por la falta de aviones con capacidad de poder detectarlos y neutralizarlos.
Un problema que ya ha detectado Honduras, por ejemplo, y que por el momento solo ha podido paliar con la destrucción de pistas clandestinas en el territorio que linda también con aguas del Caribe.
“Hace unos años República Dominicana manejaba casi un promedio de 200 vuelos ilegales por año. A la fecha ya no hay ninguno, debido a la Operación Caribe que ya está en su tercera etapa; tres años en los que se ha logrado la incautación de casi 13 mil toneladas de clorhidrato de cocaína, además de 60 aeronaves que fueron inutilizadas en ese país caribeño”, indicó García.
Normalmente los traficantes de drogas usan aviones monomotores, tipo Cessna 206, 210 y motores livianos, tipo B-50, Barón, tipo CNK, entre otros, mientras que las aeronaves utilizadas por la FAC son los A-29 Súper Tucanos y los A-37 Dragon Fly, las cuales poseen capacidad tanto nocturna como diurna, rendimientos de hasta 40.000 pies de altura y velocidades que superan los 600 kilómetros por hora, así como equipos de detección como radares con capacidad de hasta 240 millas de alcance con toda la tecnología de punta.
El Coronel García señaló también que el primer convenio de interdicción aérea que firmó Colombia fue con Estados Unidos hace más de una década. En esa época, los aviadores colombianos recibieron entrenamiento, instrucción, preparación en general y equipos aéreos, con los cuales el gobierno colombiano ha operado de forma conjunta con los norteamericanos. Hoy, agregó, la FAC entrena y capacita a los pilotos de los países amigos, como es el caso de República Dominicana, a los que se les ha formado seis pilotos de aviones A-29 y cuatro operadores de radar y toda la preparación militar.
De la misma manera, Colombia también desarrolla ejercicios de intercepción de vuelos ilegales, de manera periódica, con Honduras, denominados Honcol, los cuales otorgan el músculo suficiente para realizar decomisos y persecución de narco avionetas y su cargamento, las cuales transitan por la región centroamericana, desde el sur del continente hacia el norte, con destino a sus consumidores en Norteamérica.
Para el ministro de Seguridad de Costa Rica, Mario Zamora, la cooperación internacional es vital en este tema de combate al crimen organizado y al narcotráfico.
“Entendemos que es una lucha multinacional donde el aporte de Estados Unidos, Colombia y México ha sido muy importante. Hemos logrado una coordinación histórica entre los cuerpos de tierra mar y aire, y eso es lo que está logrando cosas”, expresó.
Específicamente, los guardacostas costarricenses, pertenecientes a una fuerza de seguridad nacional, ya que el país centroamericano no posee fuerzas armadas desde hace décadas, reciben entrenamiento en México, Colombia y Estados Unidos.




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