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2012-05-17

Reciente atentado explosivo en Bogotá apunta a las críticas abiertas contra las FARC y altera a sus habitantes

Bogotá en alerta: La policía observa una de las víctimas fatales de la explosión producida el 15 de mayo en el centro de Bogotá. El atentado terrorista dejó un saldo de dos muertos y 53 heridos, entre ellos Fernando Londoño, exministro del Interior de Colombia. [Reuters/José Miguel Gómez]

Bogotá en alerta: La policía observa una de las víctimas fatales de la explosión producida el 15 de mayo en el centro de Bogotá. El atentado terrorista dejó un saldo de dos muertos y 53 heridos, entre ellos Fernando Londoño, exministro del Interior de Colombia. [Reuters/José Miguel Gómez]

Por Richard McColl

BOGOTÁ — La ciudad colombiana está en alerta máximo tras los dos atentados explosivos, separados pero posiblemente relacionados, del martes pasado.

A pesar de las declaraciones oficiales que responsabilizan a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia por el atentado del 15 de mayo, ni las FARC ni ningún otro grupo militante se adjudicó la responsabilidad por el automóvil que estalló en la zona norte de Bogotá, y que dejó dos personas muertas y 53 heridas. Entre los heridos se encontraba el exministro del Interior Fernando Londoño, quien se recupera en un hospital local de una cirugía para remover una esquirla alojada cerca de su clavícula.

La explosión, que se oyó en toda la ciudad de siete millones de habitantes, ocurrió solo unas horas después de que la policía desactivara otro dispositivo explosivo de 38 kg cerca del cuartel de policía local. Este hecho se produjo el mismo día que entrara en vigencia el largamente esperado acuerdo de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos, tras muchos años de negociaciones, por el que se mejora la imagen del país y se lo presenta como un lugar propicio para hacer negocios.

“Las entidades de seguridad del Estado no descansarán y harán todos los esfuerzos para esclarecer este hecho que no solo se cobró la vida de los escoltas y que hirió de gravedad al doctor Londoño sino que resultó en un acto terrorista indiscriminado que afectó a más de 40 ciudadanos del común”, declaró el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón.

Explosiones del pasado

Colombia no es un país ajeno a la violencia y al derramamiento de sangre, pero la manera en que se produjo el segundo atentado explosivo los retrotrajo a los días oscuros de la década de 1980, cuando Bogotá estaba fuera de control y los negocios amenazaban con desaparecer.

El general Luis Martínez, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, señaló que la táctica aplicada por los autores anónimos del ataque, es la primera de su tipo en Colombia.

El exministro Londoño, abierto crítico de las FARC, había finalizado su programa “La hora de la verdad” en Radio Super y se dirigía al gimnasio cuando dos hombres no identificados en una motocicleta se acercaron a su vehículo al detenerse en un semáforo, en la intersección de la Calle 74 con la Avenida Caracas. Uno de los pasajeros se bajó, caminó rodeando el automóvil y colocó una bomba magnética, que parecía una maleta, entre el arco de la rueda delantera izquierda y la puerta del conductor.

El asesino, huyó hacia el otro lado de la Avenida Caracas, se deshizo de la peluca y la capa que usaba como disfraz y escapó en la motocicleta junto a su cómplice. La bomba lapa detonó, provocando al instante la muerte del chofer de Londoño y de un escolta policial. En vistas de la cantidad de gente que circula por estas calles y la proximidad con escuelas y universidades, resulta milagroso que no haya muerto más gente en el ataque.

“Cada gobierno tiene sus agencias de inteligencia, sus ministerios de Defensa, sus cuerpos de seguridad y hemos acudido a estos gobiernos amigos, como en otras ocasiones, para en efecto, poder intercambiar información y ser más efectivos en estas investigaciones”, expresó Pinzón a los reporteros.

Según los analistas, Bogotá aún no está a salvo del terrorismo

El jefe policial Martínez declaró que existe “evidencia convincente” de que el ataque fue perpetrado por terroristas de las FARC, y que se estaban llevando adelante todos los esfuerzos para dar con los responsables. Sin embargo, el presidente Juan Manuel Santos, quien a causa de los acontecimientos debió cancelar su viaje a Cartagena para celebrar el acuerdo de libre comercio, indicó que no existen aún indicios que demuestren que los atentados guardaban alguna relación entre ellos.

No obstante, estos hechos trajeron a la memoria los ataques de las FARC que destruyeron la sede de Radio Caracol en agosto de 2010.

“Los incidentes demuestran que los autores del hecho son capaces de coordinar atentados en Bogotá, donde se toman las medidas de seguridad más importantes del país, y atacar blancos protegidos por una red de seguridad, como era el caso de Londoño”, señaló un portavoz de Stratfor Global Intelligence. “Ese nivel de capacidad en Bogotá será una preocupación para las fuerzas de seguridad colombianas, puesto que las ciudades han permanecido relativamente libres de atentados, aún cuando el conflicto se ha reavivado, especialmente el año pasado”.

Por ahora, Bogotá permanece en alerta, se establecieron puestos de control en varios puntos estratégicos de la ciudad, y las autoridades piden a los ciudadanos que denuncien la presencia de sospechosos. Se ha prohibido circular en el asiento trasero de las motocicletas hasta nuevo aviso, para evitar que se repitan ataques de este tipo, luego de una reunión de emergencia entre el presidente Santos y el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

No sorprende que Londoño haya sido blanco del ataque

Que Londoño, ministro del Interior y Justicia colombiano entre 2002 y 2004 en el primer gobierno del presidente Álvaro Uribe, haya sido blanco del ataque no fue gran sorpresa para Andrés Villamizar, director de la Unidad de Protección Nacional, que ofrece seguridad a exfuncionarios del gobierno.

“Londoño era permanentemente amenazado por su pasado como ministro del gobierno de Uribe y por su actual trabajo de periodista”, precisó Villamizar. La mayoría de las amenazas contra el exfuncionario, explicó, vendrían de las FARC, en virtud de su postura conservadora y su cercanía a los militares.

Añadió además que la bomba utilizada en este atentado está muy asociada con las que utilizan el grupo nacionalista vasco ETA y el Ejército Republicano Irlandés Provisional, ambos vinculados antiguamente a las FARC. “Dados los antecedentes de las FARC en el uso de explosivos, las bombas en las ciudades como demostración de fuerza y la identidad del blanco, es difícil ver qué otro grupo delictivo puede tener un motivo más sólido que los rebeldes”, observó el analista en temas de seguridad Edward Fox de Insight Crime, con sede en Bogotá.

El presidente Santos ofreció una recompensa de 500 millones de pesos (280 mil dólares) a cambio de cualquier información que conduzca al arresto de los involucrados en el atentado. Pero, como sugiere el representante de Stratfor, “los ataques son un mensaje directo al presidente Santos de que el aumento de los operativos por parte de las fuerzas de seguridad de Colombia serán contrarrestados con atentados en centros urbanos como los de Bogotá”.

Y mientras los miembros del Equipo de Investigación Técnica rastrean los escombros, determinan el tipo de bomba y estudian minuciosamente las secuencias filmadas del circuito cerrado de televisión en la escena del crimen, los políticos se concentran en tranquilizar a la población, manifestando que no dejarán piedra sin remover. Según declaró Gustavo Petro, alcalde de la ciudad: “Estos actos de odio y venganza no deben y no pueden dominar Bogotá”.

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1 Comentario

  • Rafael Renteria Palacios | 2012-05-22

    Lamentables estos acontecimientos en Colombia son muy trágicos, ellos producen un retroceso económico, afecta el componente social de la Capital y el pueblo Colombiano en general, es una demostración que en un país prima su seguridad, pero increíblemente, los mandos del gobierno e inclusive la mayoría de legisladores son hipócritas e in solidarios con las Fuerzas Armadas, insolidaridad que se generaliza más cuando pasan a las reservas que son los sobrados por la muerte de esta terrible violencia, los gobiernos reconocen que son el pilar de la democracia el bastón de los gobernantes, la barrera de los violentos, pero no demuestran voluntad por una reciprocidad en los beneficios con respecto al trabajo, este abandono y desprecio se refleja más en los mandos subalternos, por que los grados Generales y Coroneles son muy bien gratificados, por este motivo no dicen nada, si algún medio de comunicación les pregunta algo al respecto dicen que todo esta bien; en los últimos años los disciplinados y abnegados hombre de las Reservas han realizado varias manifestaciones pacificas en reclamo por incumplimientos del gobierno, por otro lado los legisladores ni siquiera han querido ser solidarios con un fuero que les ayude en sus labores cotidianas; el sistema jurídico como tiene infiltrados pagos por la subversión y la delincuencia, cuando los militares en los operativos cometen algún error por ingenuidad y desconocimiento de la do-simetría jurídica, les aplican doble condena, la situación es clara, la subversión tiene un buen colectivo infiltrado en la rama judicial y su objetivo es ponerle talanquera a los de los miembros de la Fuerza Pública.