2012-01-01

Recuerdos del campo de batalla

Puesto de vigilancia en el Paralelo 38, en una fotografía tomada el 8 de

                    junio de 1950. El Batallón Colombia fue una de las tropas de las Fuerzas Aliadas

                    de Naciones Unidas que desembarcó muy cerca de la frontera entre Corea del Norte

                    y Corea del Sur. [THE ASSOCIATED PRESS]

Puesto de vigilancia en el Paralelo 38, en una fotografía tomada el 8 de junio de 1950. El Batallón Colombia fue una de las tropas de las Fuerzas Aliadas de Naciones Unidas que desembarcó muy cerca de la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur. [THE ASSOCIATED PRESS]

Diálogo

El 16 de junio de 1951, los 1.060 voluntarios colombianos que conformaron el Batallón Colombia cruzaron el océano Pacífico a bordo del buque de la Armada norteamericana Iken Victory, rumbo a la península coreana. Las fuerzas comunistas de Corea del Norte habían atacado a su vecino del sur.

Inicialmente, el Batallón Colombia fue asignado al Regimiento 21 de la 24.a División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos y, juntos, fueron los primeros representantes de las Fuerzas Aliadas de las Naciones Unidas en desembarcar muy cerca del Paralelo 38, la línea divisoria entre las dos Coreas.

Aún de mayor relevancia, Colombia fue el único país latinoamericano en responder al llamado del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tras la adopción de la Resolución 83 que convocaba a rechazar el ataque armado de los comunistas y restablecer la paz internacional y seguridad de la zona.

“Era un batallón de voluntarios”, dijo el General Álvaro Valencia Tovar, uno de los pocos veteranos colombianos de la Guerra de Corea aún vivos. “Y aunque me encontraba cumpliendo una misión en los Estados Unidos cuando Colombia se comprometió a enviar el batallón, naturalmente me presenté cuando vi que mi nombre había aparecido publicado en el periódico entre los voluntarios para asistir.”

Diálogo conversó con el Gral. Valencia Tovar en su casa en Bogotá, sobre sus vivencias en una guerra ajena, en un mundo completamente diferente del que conocía.

“Yo creo que lo nuestro fue un esfuerzo inmenso, un sacrificio muy grande, no solamente para luchar por un pueblo que había sido invadido cuya libertad estaba amenazada, sino era luchar por un ideal, el de la libertad”, dijo el Gral. Valencia Tovar, quien había sido escogido para formar parte del batallón por su conocimiento del idioma inglés y su contacto con los EE. UU. y el Ejército de ese país a través de un curso de blindados que había realizado en Fort Knox, Kentucky.

“Fue una experiencia realmente extraordinaria”, dice mientras recuerda el año y medio (1951-52) en que sirvió a su país y a las Fuerzas Aliadas contra los comunistas norcoreanos, apoyados por China y la Unión Soviética. “De ninguna manera me arrepentí de haber ido, pese a las dificultades que se sufre en la guerra, a un invierno tremendo que nos tocó allá… aguantar un frío sub cero, pero todo eso fue parte de un capítulo en mi vida que siempre he visto con enorme simpatía y con un gratísimo recuerdo”, cuenta.

La primera misión de combate del Batallón Colombia se llevó a cabo el 7 de agosto de 1951 al mando del entonces Capitán Álvaro Valencia Tovar. Ese día, el Coronel Ginés Pérez, estadounidense de ascendencia española, lideró al Regimiento 21 de Infantería en el valle de Pukhan, enviando al [batallón] Colombia a su bautizo de fuego como cabeza de lanza en un avance con tres patrullas de reconocimiento ofensivo entre las que se incluía la compañía del Capt. Valencia Tovar.

Además del idioma, el Capt. Valencia Tovar se distinguió durante su participación en la guerra de las Coreas por su experiencia en el área de operaciones. Ambos factores le permitieron ocupar posiciones críticas como director de inteligencia y luego de operaciones, y servir de intérprete del Batallón, facilitando la comunicación de los Aliados, entre los que se contaban a Australia, Bélgica, Canadá, EE. UU., Etiopía, Filipinas, Francia, Grecia, Luxemburgo, Nueva Zelanda y los Países Bajos.

Tanto así, que el comandante norteamericano del Regimiento 31 –los Osos Polares–, Coronel Noel M. Cox, le pidió al Teniente Coronel Jaime Polanía Puyo, comandante del Batallón Colombia, que cediera al Capt. Valencia Tovar para trabajar en Operaciones del Regimiento 31 de Infantería. Esta es una de las dos situaciones que el Gral. Valencia recuerda con mayor relevancia.

“Naturalmente era una solicitud sumamente obligante; era la primera vez que un oficial extranjero (no americano) participaba en operaciones de regimiento en el Octavo Ejército, de manera que el Tte. Cnel. Polanía accedió a enviarme”, cuenta el Gral. Valencia Tovar, haciendo hincapié en que “ser o pertenecer a una sección de operaciones regimental requiere de una práctica y una experiencia muy amplia porque son tres batallones de infantería, más el Batallón Colombia, los que formaban parte del Regimiento 31.”

Por su labor en el Estado Mayor del Regimiento 21 de Infantería, y más delante en operaciones en el Estado Mayor combinado del Regimiento 31 de Infantería, los norteamericanos le concedieron dos condecoraciones: la Estrella de Bronce y la Legión de Mérito.

A su regreso a Colombia, el Gral. Valencia Tovar fue profesor y director de la Escuela de Infantería y también lideró el Comando del Ejército de su país, donde pudo convertir en doctrina todo lo que había aprendido en la guerra regular e irregular en Corea para construir un nuevo Ejército colombiano.

Hoy, a sus 88 años, el Gral. Valencia Tovar aún es muy activo: escribe para el periódico colombiano El País, sirve de decano de los generales en retiro y decano de los veteranos de guerra, es historiador, autor de varios libros y miembro de número de la Academia Colombiana de Historia y de la Sociedad Geográfica de Colombia, y mantiene grandes lazos de amistad con sus congéneres de la guerra.

Algunas anécdotas del General:

Operación Nómada

En octubre de 1951, se inició la Operación Nómada, la última operación de movimiento de la Guerra de Corea. Los estadounidenses habían asignado a tres cerros los nombres tácticos de 23, 24 y 25, pero los colombianos los rebautizaron con nombres más familiares: El cerro de La Teta porque tenía una forma muy sugestiva; Don Polo, en referencia al Comandante Polanía; y Old Baldy porque era un área sin vegetación que se asemejaba a una cabeza calva. “Esos tres cerritos se tomaron por asalto el día de iniciación del ataque, el 13 de octubre de 1951”, dijo el Gral. Álvaro Valencia Tovar. “Ahí se ganaron estrellas de plata, estrellas de bronce con signo al valor como cinco colombianos; las primeras condecoraciones se ganaron en el asalto a esos tres cerritos. Las ganaron dos oficiales y tres suboficiales colombianos.”

“Ellos [los chinos] nunca pensaron que el avance del Cuerpo de Ejército que realizó la Operación Nómada, fuera tan rápido y mucho menos que el Batallón Colombia, que iba de cabeza de lanza del avance, llegara a dominar en las alturas todo el valle”, dijo el Gral. Valencia Tovar.

“Aranar”

Durante los períodos de descanso, denominados Rest and Recuperation, o R and R en inglés, los batallones tenían una semana libre en la que muchos viajaban a la cercana ciudad de Tokio, Japón. Como muchos de los colombianos no hablaban inglés, lo llamaban por su nombre fonético “Aranar”, y hablaban de ir y retornar de su aranar.

El Tokio de la post guerra (Segunda Guerra Mundial, 1939-45) estaba en plena reconstrucción, y todavía se veían las casas de Geishas y las mujeres japonesas vestidas con sus tradicionales kimonos, según el Gral. Valencia Tovar. “Los nombres de las damas japonesas llevaban el sufijo -ko, que significa doncella o algo similar”, cuenta, mientras evoca viejas canciones de amor japonesas y también alguno que otro viejo amor de la época.

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1 Comentario

  • Ronald Amaris | 2013-04-01

    Es un total honor para mí conocer la historia de nuestros soldados veteranos, no encuentro palabras para decir cuanto hubiese deseado luchar junto a ellos en pro de la libertad. Amo a Colombia, amo a mi ejercito y a l Armanda Nacional. Soy un orgulloso infante de marina de la reserva...siempre listo para servir en estas causas!!!