2010-07-01

Entre la espada y la pared

Agentes de drogas hondureños descargan cocaína confiscada de un avión en
					Brus Laguna, cerca del mar Caribe y la frontera nicaragüense.[AGENCE
					FRANCE-PRESSE]

Agentes de drogas hondureños descargan cocaína confiscada de un avión en Brus Laguna, cerca del mar Caribe y la frontera nicaragüense.[AGENCE FRANCE-PRESSE]

DIÁLOGO STAFF

Con el principal productor de cocaína en el mundo al sur y los principales distribuidores de cocaína al norte, América Central se ha convertido en un sitio de tránsito para actividades ilícitas.

Los gobiernos de Colombia y México continúan presionando a los traficantes de droga, causando una violenta resistencia entre los cárteles mexicanos que controlan rutas de acceso al mayor consumidor de drogas, los Estados Unidos. Esta política ha causado grandes retos para Centroamérica, una región plagada de conflictos internos y guerras civiles en los últimos 40 años.

Aproximadamente el 88 por ciento de la cocaína destinada a los EE. UU. pasó por Centroamérica proveniente de Sudamérica en el 2008, de acuerdo con el Reporte Mundial de Drogas del 2009 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Con estos espeluznantes hechos en mente, los líderes militares de Centroamérica, junto al General Douglas Fraser, comandante del Comando Sur de los EE. UU., se reunieron en Guatemala en abril del 2010 para celebrar la Conferencia de Seguridad Centroamericana. Su objetivo principal era contener el flujo de drogas y tráfico ilícito en el hemisferio occidental, mediante la cooperación entre fuerzas de seguridad y sus gobiernos.

“El tráfico ilícito representa el reto de seguridad más serio que todos enfrentamos en el hemisferio”, dijo el General Fraser, quien describió el tráfico ilícito como algo más que solo el tráfico de drogas, sino también contrabando de armas, tráfico de personas y crímenes asociados como lavado de dinero y falsificación de documentos. “Los traficantes ilícitos socavan el imperio de la ley, amenazan la seguridad de los ciudadanos y corrompen instituciones estatales”.

Centroamérica se encuentra en medio de un combate que se intensifica contra traficantes ilícitos llevado a cabo por los gobiernos de México y Colombia, a través de las decisiones y resultados de la Iniciativa Mérida y el Plan Colombia, respectivamente.

Inaugurada en el 2007, la Iniciativa Mérida es una alianza de seguridad entre los gobiernos de EE. UU., México y países centroamericanos. La iniciativa enfrenta sindicatos del crimen organizado y pandillas violentas transnacionales que amenazan toda la región. El Plan Colombia fue concebido en el 2000 por el entonces Presidente Andrés Pastrana, con los objetivos de ponerle fin al conflicto armado en Colombia y crear una estrategia contra narcóticos para frenar la cocaína con apoyo militar y financiero de EE. UU.

En declaraciones hechas al periódico colombiano El Tiempo, el General Julio Avilés, jefe del Ejército Nicaragüense, dijo que “con la presión que se está ejerciendo sobre el comercio de droga gracias al Plan Colombia y al Plan Mérida, en México, [los delincuentes] podrían buscar establecer laboratorios en la región centroamericana”.

Los indicadores de que los narcotraficantes no solamente están utilizando a América Central como región de tránsito, sino que también están estableciendo bases de operación en el área, son evidentes en los laboratorios de droga que han sido encontrados recientemente por autoridades de los gobiernos de Nicaragua y Honduras. En septiembre del 2009, las autoridades nicaragüenses encontraron un laboratorio de procesamiento de drogas en la municipalidad de Achuapa, el cual se considera “el primer complejo hallado en el país que ha servido como punto de distribución de cocaína que sale de Colombia y se dirige a los Estados Unidos y Europa”, según El Tiempo.

Dentro de la región, Guatemala ha sido un país importante en el tránsito de drogas desde 1990, según el Reporte de la Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos (INCS) del Departamento de Estado de los EE. UU., y continúa enfrentando este desafío por el aumento de la violencia relacionada con el narcotráfico. En el 2009, ocurrieron alrededor de 5.100 homicidios. De las víctimas, 29 fueron oficiales de la Policía Nacional Civil guatemalteca. Durante la Conferencia Centroamericana de Seguridad, el General de Brigada del Ejército Juan Ruiz, jefe de defensa y coanfitrión de la conferencia, comentó acerca de la situación de Guatemala y se refirió a las formas en que Guatemala, y la región en su conjunto, pueden combatir esta amenaza.

“La cooperación entre agencias y el apoyo internacional proveen los medios más efectivos para detener el tráfico ilícito”, afirmó el General de Brigada Ruiz. “A medida que la comunicación entre nosotros fluye y por medio de una acción multinacional coordinada, implementaremos planes efectivos para combatir a quienes están involucrados en el tráfico de drogas, el narcoterrorismo y el crimen organizado”.

El tráfico de drogas también se ha expandido por Honduras, donde las fuerzas de seguridad del país que conducen operaciones contra narcóticos han incautado más drogas en el 2010 que en todo el 2008. En el 2009, el gobierno de Honduras confiscó más de 6 toneladas métricas de cocaína y participó en operaciones conjuntas con la Administración de Control de Drogas de los EE. UU. Esas operaciones resultaron en los arrestos de figuras de alto rango del crimen organizado, incluyendo a Jammal El Youssef, quien tenía órdenes de arresto internacionales por terrorismo, narcotráfico, tráfico de armas y tráfico de personas, según el reporte de INCS del 2010.

A pesar de estos resultados, al general más importante de Honduras le preocupa la alta tasa de tráfico ilegal por aire, tierra y mar, y asegura que su país está tomando las medidas necesarias para coordinar esfuerzos con la Policía Nacional y el sistema legal para enfrentar esta amenaza.

“El tráfico de drogas trae consigo efectos negativos: un aumento en la delincuencia y el crimen organizado; la violencia aumenta en ciertas regiones, y esto nos afecta severamente", dijo el General Carlos Antonio Cuéllar, Comandante General de las Fuerzas Armadas. “Al mismo tiempo, causa problemas de salud, ya que estas personas son afectadas directamente. No solo debido al tráfico, sino también por la gente que usa estas drogas”.

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