2010-01-01

Esclavitud sexual

[Diálogo]

[Diálogo]

Anil Mundra/Global Post

María Celia Wilson percibió algo sospechoso en las semanas antes de que desapareciera su hija Paula. Llegaban llamadas telefónicas de parientes que no conocía bien, preguntando a qué escuela iba Paula y a qué hora salía de sus clases. Wilson cree que Paula fue secuestrada por personas que querían explotarla para someterla a esclavitud doméstica o sexual. Los culpables, dijo, eran familiares lejanos involucrados en un grupo dedicado al tráfico de personas.

La sociedad argentina está empezando a enfrentar el tráfico de personas, con un éxito relativo. En el 2008, Argentina promulgó su primera ley federal contra el tráfico. Pero los expertos y los familiares de las víctimas se quejan de que muchos traficantes operan con impunidad, y así ha quedado en manos de la sociedad civil tomar medidas al respecto.

Para evadir la detección, los traficantes desplazan constantemente a sus víctimas —a veces a lo largo de rutas de la droga, dado que muchos traficantes también participan en el comercio de la droga. Muchas de las rutas de tráfico comienzan en el extremo noreste de Argentina, en las famosas Cataratas del Iguazú en la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. La famosa cascada, más grande que la de Niágara, es una gran atracción turística gracias a los 40 mil millones de galones de agua que caen espectacularmente allí cada día. Pero fluye un caudal más silencioso por la frontera: Las autoridades argentinas reciben casi diariamente un nuevo informe sobre una persona traficada —y estos casos son solamente los identificados.

Los traficantes de personas se aprovechan de la vulne-rabilidad humana, a menudo mienten y hacen promesas falsas, señala Monique Altschul, ex consejera sobre traficantes de la Organización Internacional para las Migraciones. Wilson dijo que Paula, de 18 años de edad, tenía la edad psicológica de una niña de 14 años cuando desapareció.

Algunos traficantes les dicen a las víctimas que trabajarán como niñeras o en barcos, pero las llevan en cambio a burdeles y no les pagan, explicó Altschul. “Dicen que debido a que tuvieron que pagar el viaje, están endeudados, y nunca podrán saldar toda la deuda”.

La nueva ley argentina, ateniéndose a las convenciones de la ONU, reconoce que en estos casos, la manipulación y el engaño son tan comunes y criminales como la fuerza bruta.

Viviana Camino, coordinadora de la Red Nacional Alto al Tráfico y a la Trata, señaló que muchos oficiales del orden público, especialmente en el ámbito local, son cómplices de la trata de esclavos. “Todavía no ha habido una investigación real en cuanto a la red de complicidad, la cual minimiza la importancia de la información sobre el tráfico de personas”, señaló Camino.

Aparecen fotos de las víctimas en los periódicos y la Red Nacional de Camino tiene un número de teléfono gratuito donde los ciudadanos pueden llamar y reportar si las han visto. Wilson dijo que tuvo que hacer su propia búsqueda de su hija con ayuda de personas como Susana Trimarco, cuya hija fue secuestrada en el 2002. Trimarco —cuya historia sobre el intento de una familia por rescatar a su hija secuestrada de la prostitución forzada fue la base de la popular telenovela Vidas Robadas— recibió el premio International Women of Courage del Departamento de Estado de EE. UU. en el 2007 por su labor en la lucha contra el tráfico.

La búsqueda de Wilson la llevó primero a la provincia del noroeste de Tucumán y luego al balneario sureño de Mar del Plata. Aquellos lugares lejanos son dos destinos clásicos para las víctimas argentinas del tráfico de personas, que a menudo son traídas del área de la Triple Frontera cerca de la cascada.

Adentrándose 10 millas (16 kilómetros) por el camino desde la cascada, Marcelina Antunes dirige un programa contra el tráfico de personas del Ministerio de Trabajo llamado “Luz de Infancia”. Revisando su libro de niños desaparecidos y rescatados, Antunes señaló una foto de dos adolescentes rescatadas de un burdel justo al otro lado de la frontera brasileña. Antunes dijo que las dos provenían de un pueblo argentino a 100 millas (161 kilómetros) de distancia, engañadas por una mujer que les ofreció trabajar en un hotel. Antunes luego pasó a la página de una niña mucho menor que todavía no ha sido encontrada. Dijo que la niña fue vendida por su madre, junto con su hermana y hermano menores. Antunes dijo que hay demanda tanto de niñas como de niños para el trabajo sexual.

Un informe del 2006 de la Organización Internacional para las Migraciones encontró que los burdeles pagan unos cientos de dólares por cada captura, dependiendo de la “calidad” del niño. Una mujer mayor de 23 años se considera generalmente menos deseable, pero no hay edad límite para los más pequeños. Hasta aproximadamente el 2007, casi todo el tráfico transfronterizo en la región ingresaba a Argentina desde el exterior. Ahora parte del tráfico va en la otra dirección hacia Brasil, donde, según indica el Departamento de Estado de EE. UU., entre un cuarto y medio millón de niños se mantienen bajo el yugo de la prostitución.

Pero el oficial de inmigración Emilio Osses, quien supervisa uno de los puntos de control argentino en el área, dijo que contrariamente a lo que la gente cree, no es el peor punto conflictivo de traficantes en la frontera de Argentina. Comentó que el área de la triple frontera está intensamente controlada —pues está saturada de oficiales de al menos ocho entidades locales, federales e internacionales, incluyendo agentes de la CIA. Además, explicó, es debido a esta comunidad de inteligencia que se comenta tanto acerca del área de la triple frontera. Existe una población árabe numerosa e importante, y se cree que los focos terroristas que bombardearon la Embajada Israelí en Buenos Aires tuvieron apoyo en esta área.

Pero Osses admitió que aquí hay mucho espacio para el tráfico ilegal. Durante la temporada de mayor movimiento, 30.000 personas cruzan la triple frontera diariamente —y eso es sólo en los puntos de control oficiales. Al igual que en cualquier otra frontera, gran parte del movimiento pasa sin control.

En cuanto a la hija de María Wilson, Paula fue encontrada en abril del 2009 en buen estado de salud y viviendo con un hombre y un bebé recién nacido en Mar del Plata. Pero ella todavía no ha dado una declaración definitiva acerca de los últimos dos años, y Wilson insiste en que su hija fue engañada y explotada por un grupo dedicado a la prostitución. El caso está siendo investigado por la Unidad Especializada del Fiscal General para Asistir las Investigaciones en Secuestro, Extorsión y Tráfico de Personas —aunque algunas entidades locales del orden público, indicó Wilson, descartaron el caso prematuramente diciendo que no había evidencia alguna de delito.

Adolescentes a la venta

Graciela’ : “No podíamos negarnos, o si no nos pegaban. ...Teníamos que hacer todo lo que el cliente quería”, relató “Graciela”, de 16 años, a quien le prometieron un empleo decente en un bar en Misiones, Argentina. La hicieron cruzar clandestinamente el río Paraná en Paraguay y terminó secuestrada en un prostíbulo, maltratada y obligada a tener sexo hasta con 10 clientes por noche, cobrando 50 pesos pero sin compensación para ella. Logró huir, pero no presentó denuncia por miedo a represalias.

‘L’ : “Dije que jamás haría eso [prostituirme], y entonces este hombre empezó a golpearme, hasta dejarme inconsciente”, narró la joven “L”, de 15 años y procedencia campesina, llevada con engaños desde Caaguazú en Paraguay a trabajar supuestamente como empleada doméstica en Argentina. Fue llevada a un burdel de La Plata y dos días más tarde, vendida por 500 pesos. Por su edad, era la más solicitada. Al mes logró huir y avisó a las autoridades. Hoy, está de vuelta en su comunidad y conserva cicatrices en el cuerpo. Última Hora

Mafias trafican a indígenas como esclavos sexuales

Aborígenes de Puerto Iguazú, Argentina, son reclutados por organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas con fines de explotación sexual, una modalidad delictiva cuya tendencia comenzó a destacarse desde el 2007.

Propio de sus costumbres ancestrales, las comunidades indígenas no reconocen límites fronterizos entre naciones; constituyen una sola nación y sus integrantes suelen vivir meses en Brasil, Argentina o Paraguay para después levantar campamento y emigrar a otra aldea de cualquiera de esos países. Ese tránsito continuo y rotativo es aprovechado por mafias para reclutar a nativos de estas tierras y trasladarlos, por lo general, a bordo de lujosos automóviles hacia distintos puntos de Paraguay.

La modalidad delictiva se planifica sin dejar ningún detalle librado al azar. Dependiendo del área donde se encuentre la víctima seleccionada —en este caso Brasil o Paraguay— la víctima es transportada a Argentina y desde allí enviada a destinos de reclutamiento como Córdoba, Rosario, Bahía Blanca y áreas más al sur del país.

En el 2008, la Justicia desbarató una peligrosa banda en la ciudad cordobesa de Río Cuatro, donde rescató a 11 jóvenes misioneras que fueron obligadas a la prostitución en condiciones infrahumanas. En ocasiones, incluso, para evitar cualquier inconveniente con los controles migratorios, los aborígenes son traídos en precarias embarcaciones por la frontera hídrica hacia Argentina o desde Argentina a países limítrofes.

El delito de trata de personas en la Triple Frontera —más precisamente en jurisdicción de Puerto Iguazú, siempre que el traslado sea por agua— se materializa por pasos clandestinos, no habilitados o parajes conocidos como Puerto Península, Picada Galeano o Guazú Cué.

En la provincia de Misiones, por ejemplo, se detectaron casos de niñas y niños que fueron privados de su libertad en la Zona Centro y rescatados en Iguazú o San Vicente. En ese contexto, no tienen dudas de que los mercaderes de la esclavitud sexual mueven a las víctimas en forma permanente, de un lado a otro. “Misiones suministra un flujo constante de niños, niñas y adolescentes a países vecinos”, señaló César Raúl Jiménez, Juez Correccional y de Menores de Posadas, Argentina. “Los principales proveedores son municipios como San Vicente [y] San Pedro, que limita[n] con Brasil, Jardín América, Eldorado y Posadas”.

Los reclutadores enfocan su atención y radio de operaciones sobre las zonas rurales de la provincia, más precisamente en familias de escasos recursos, que quedan expuestas por necesidades básicas insatisfechas al accionar inescrupuloso de estas bandas. Esa red de explotación interna se combina con el turismo sexual infantil, convirtiéndose en un negocio redondo para estas mafias en la zona de la Triple Frontera.

En esa región, la explotación sexual y trata de aborígenes es conocida como “turismo sexual exótico”. Los principales interesados suelen ser turistas europeos adinerados que arriban a Brasil, Paraguay y Argentina en busca de aventuras sexuales.

www.territoriodigital.com

Esfuerrzos en la triple frontera

Prevención de la trata de Personas en la triple Frontera, un proyecto para prevenir el tráfico de personas en la región de la triple Frontera, aporta asistencia médica, psicológica, legal y colocación laboral a las víctimas, reforzando a la vez la red existente contra el tráfico basada en las tres ciudades fronterizas: Ciudad del Este, Paraguay; Foz do Iguacu, Brasil y Puerto Iguazú, Argentina. Cuenta con la coordinación de la organización Internacional para las Migraciones (oIM) y está financiada en parte por al departamento de Estado de EE. UU., además participan diversas organizaciones gubernamentales y sociales. El proyecto tiene una campaña mediática en portugués, español y guaraní.

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Fri Apr 18 00:18:52 2014

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